Entre la reforma sanitaria y los derechos de las mujeres ¿todo bien?
Normalmente todavía no ha comenzado a instrumentarse, pero todo parece indicar que esta vez la reforma de salud va en serio. En ese marco, ¿qué lugar ocupa la agenda feminista de salud, y sobre todo sus reivindicaciones en materia de derechos sexuales y reproductivos?
Hasta el momento, el debate no trascendió los límites de los circuitos tradicionales: gobierno, prestadores, trabajadores de la salud. La participación cuidadana sigue a nivel de discurso.
Organizaciones de mujeres y feministas decidieron tomar la iniciativa: Mujer y Salud en Uruguay (MYSU) propició un encuentro en el que participaron referentes gubernamentales: el subsecretario de Salud, Miguel Fernández Galeano, y la directora del Hospital de la Mujer, Ima León; sindicales: Victoria Szchumacher, en representación de la Comisión de Género y Políticas de Salud del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), y Alfredo Silva, por la Federación de Funcionarios de Salud Pública. Las coordinadoras de MYSU: Alejandra López y Lilián Abracinskas, introdujeron el tema y ordenaron el debate.
QUEREMOS SABER
Las y los panelistas invitados habían recibido previamente un documento elaborado por las anfitrionas. Asumiendo desde el vamos la dificultad de diálogo entre la agenda de la reforma de salud y la de los derechos sexuales y reproductivos, este incluye una serie de preguntas encaminadas a activarlo.
Versan sobre las oportunidades para la salud sexual y reproductiva que supone el nuevo modelo, particularmente en la atención primaria; cuál será el espacio de la anticoncepción y cuáles los criterios de calidad para acreditar servicios en embarazo y parto; la forma en que se integrará la asistencia en violencia de género; implementación de la normativa pre y post aborto; equidad en el financiamiento de los servicios (las mujeres hoy pagan más porque los usan más a causa de su función reproductiva); rol de las autoridades sanitarias e instituciones formadoras en la capacitación del personal, entre otros ítems.
Sobre la marcha, se les solicitó a las y los panelistas la identificación de los principales desafíos y obstáculos para procesar el debate de modo que los derechos sexuales y reproductivos no sean vistos como una sofisticación o, dicho de otra manera, que no haya que plantearse la disyuntiva entre anticonceptivos y antibióticos.
MSP: MENOS ABORTO, TODO
Fernández Galeano es optimista: «Hay un diálogo largamente construido. Buena parte de la reforma sanitaria se basa en el derecho a la salud como derecho humano, bien público y responsabilidad de gobierno, y en esto es importante el papel jugado por la sociedad civil. Los contenidos ideológicos sobre salud y género se concretaron en la creación dentro del MSP del Programa Salud de la Mujer y Género, al frente del cual se colocó a una persona del riñón de la sociedad civil en este tema: Cristina Grela».
El subsecretario de Salud Pública ve más fortalezas y oportunidades que obstáculos para avanzar en derechos sexuales y reproductivos en el marco de la reforma de salud. A su juicio, la participación de la sociedad civil organizada se articulará en el Consejo Consultivo para los Cambios, donde por ahora se ha avanzado en la representación de actores inter y extrasectoriales. A las representantes del movimiento de mujeres las insta a integrarse también a los consejos vecinales de salud, ámbitos donde no se discutirá el diseño de la reforma porque ya está establecido en el programa de gobierno, pero sí la forma de implementarla. Adelanta que en tres capítulos fundamentales del PIP (Programa Integral de Prestaciones) del futuro Sistema Nacional Integrado de Salud cuya elaboración está avanzada, se tienen en cuenta las prestaciones para la salud de las mujeres, sustentadas en conocimiento técnico, medicina basada en la evidencia y mirada de género.
Integrar la anticoncepción como derecho exigible de la ciudadanía, incorporar indicadores para detectar violencia doméstica en las historias clínicas, incluir la salud sexual y reproductiva de las lesbianas y, en general, todas las puntualizaciones realizadas en el encuentro son de recibo para Fernández Galeano. El aborto es la excepción: sin eludir el tema, el subsecretario de Salud dejó claro que la posición presidencial negativa marca la cancha del Poder Ejecutivo, que él integra y desde donde habla. A su afirmación de que «La otra respuesta la tiene que dar la sociedad, que tiene que darse todos los mecanismos para el debate en este tema», MYSU retruca: «El 63% de la ciudadanía exige cambios en el marco legal, y el gobierno de izquierda tendrá que transitar por el dilema más allá de la posición personal del presidente».
LA PORFIADA REALIDAD
Con la doctora Ima León llega la mirada pragmática. Ella tiene la oportunidad de confrontar día a día las posibilidades de cambios con la realidad nada menos que en el Hospital de la Mujer que funciona en el Centro Hospitalario Pereira Rossell, y no duda: la reforma es un proceso, lleva mucho tiempo y más en el sector público. Cree sin embargo que es una buena oportunidad para ensamblar las dos agendas en cuestión, viendo como se compatibilizan los tiempos de una y otra.
Con la seguridad que da la experiencia y sin bajar los brazos, León enumera dificultades cotidianas: para cambiar el modelo de atención hay que transformar desde la Facultad de Medicina, que es la que forma a los profesionales, pasando por los servicios hasta la cabeza de la sociedad que los usa; en el Hospital de la Mujer se está elaborando un poyecto de parto humanizado, pero hacen falta recursos y también reeducar o cambiar de plano a todo el personal para llevarlo a la práctica; se habla de interdisciplinariedad e intersectorialidad, pero no es nada fácil hacer trabajar a la gente en otro lugar, además de la tradicional hegemonía médica… Y por si fuera poco, ¿cómo se forman los equipos si hay un psicólogo para todo el hospital? La apertura a la comunidad es querida y promovida, pero organizarla quita tiempo de gestión y el equipo con que cuenta no está preparado.
Alfredo Silva es más tajante: pese a reconocer que el MSP dio claras señalas de cambios de política, «Determinados sectores de población no están preparados para cambios: se trabaja en un sistema curativo y no preventivo», y «en APS (atención primaria en salud) falta mucho: habría que haber triplicado el presupuesto».
Victoria Szchumacher, para quien «parecen dadas las condiciones para una articulación y el SMU puede aportar», apunta no obstante que en materia de participación, «las feministas no visualizamos los caminos a partir de los cuales se puede construir». «Las mujeres organizadas están habilitadas para mantenerse participando en el cambio de modelo y de gestión, y ejerciendo control ciudadano. Lo que habría que ver es si esto será una experiencia liberadora o sólo más carga para las mujeres», advierte la representante del SMU, para quien en la implementación de la reforma de salud «se juega la capacidad de cambio de toda la sociedad».
PRIMER PASO
Con la participación de legisladoras, directivas del MSP, profesionales y funcionarias de la salud, representantes del movimiento de mujeres y feminista, operadoras y operadores sociales de diversas áreas, se desarrolló este primer encuentro.
Dejó en claro que las mujeres organizadas tienen muchas cosas para decir y la voluntad de hacerlo. Salvo en asuntos como el aborto, las autoridades sanitarias se muestran receptivas. Pero la participación en la construcción del cambio demanda más, y esa es la cuestión.
Compartí tu opinión con toda la comunidad