Bellos y vellos
Querida Reina de Corazones:
Yo sé perfectamente porque lo leí en una revista de salud que el estrés hace crecer el vello facial a las mujeres y a los hombres, habida cuenta de que el vello facial masculino se llama barba. Tal como están las cosas, «los metrosexuales, nos han igualau», y se van a depilar para disimular el estrés impresionante que les produce ser hombres y que se les acumula en el pecho y en la cara en forma de vello. Si es verdad que las mujeres cada vez más tenemos estrés y más vellos, no es menos cierto que cada vez hay más lugares de depilación de todo tipo. Y de esto quiero hablarle. A la salida de una de mis habituales sesiones de media pierna (por supuesto media de un lado y media del otro), me encontré con un hombre que estaba esperando -después me enteré bien- a su ex novia porque -no supe bien cómo- se había enterado que se estaba haciendo pierna entera. Yo me sentía tan bien y aligerada con mis dos medias piernas sin vello que le sonreí sin ningún tipo de inhibiciones de las que a veces me producen los vellos de las piernas. Parece mentira que algo que no se ve cuando una anda vestida me inhiba tanto. A partir de mi sonrisa nos sentimos muy unidos, tanto que jamás sabré cómo nos encontramos tomando un café en la esquina y ninguno de los dos se dio cuenta cuando salió la ex novia, que seguramente había salido porque cuando miramos el reloj habían pasado tres horas. Todo este preámbulo es para contarle que su ex novia lo dejó por esa costumbre, parece muy arraigada, de afeitarse con una navaja del abuelo, cosa que siempre le produjo pánico y a mí también, en las únicas dos veces que lo vi. Ayúdeme por favor, creo que él también está muy ilusionado conmigo, pero el abuelo y la navaja se interponen entre los dos.
Desesperada
Querida amiga lectora:
Si usted no quiere perder a ese hombre, ponga las barbas en remojo y haga la vista gorda a la navaja del abuelo. Qué quiere que le diga, nadie es perfecto y, en última instancia, que un hombre conserve un hábito tan peregrino como ese de afeitarse con navaja me parece, cómo le diría, hasta una forma de honrar la masculinidad. Millones de mujeres a lo largo de la historia han visto afeitarse de esa manera a padres, maridos, hijos, amantes, cuñados, y creo que hasta puede ser una interesante manera de conocer algo más de la psicología masculina. Debe haber algo maravillosamente erótico -supongo porque yo nunca vi a ninguno afeitarse con navaja- en eso de ver a un hombre cumpliendo un ritual tan primitivo, tan íntimo y tan alejado de las ambivalentes y azules prestobarbas modernas. Y sobre todo si integra la navaja con un spray de espuma de afeitar y una loción after shave. Déjese envolver por el aroma de una after shave aunque, querida, venga con abuelo y navaja incluida. Mucha suerte.
La Reina
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