Realidad a la carusso
Querida Reina:
Hace dos meses que me separé después de tres largos años de pareja ininterrumpida. El primer mes fue muy difícil para mí, más que nada por un problema de memoria o de olvido según se piense. No es que no pudiese olvidar a mi ex mujer o que me pasara acordándome de ella: lo que nunca me acordaba, y menos a las diez de la noche era el número de la rotisería o de la pizzería. Por más que volviese a las 11 de la noche con un imán de cualquiera de los dos lugares, a la noche siguiente no los encontraba por ningún lado y fue ahí que me di cuenta de lo importante que son las heladeras. Las heladeras y los imanes forman algo así como una pareja indestructible. Mi vida es un poco caótica porque desde que me separé no tengo ni cocina, ni heladera, ni toalla para los pies, ni bolso de los mandados, ni perra salchicha para sacar a pasear de noche y a todo eso agréguele que los imanes se me pierden. Mi ex cuñado me recomendó un libro de autoayuda para elevar mi autoestima y memorizar el número de la rotisería, pero creo que esas cosas no son para todo el mundo. En realidad lo que quiero contarle, para que en lo posible me aconseje, es mi gran asombro cuando en un breve encuentro con mi ex mujer en el cumpleaños de la novia de mi ex cuñado, ella me dijo que se aprendió de memoria, y en una semana, los teléfonos del sanitario, el electricista, la rotisería, la pizzería, la cuidaperros, el supermercado, el veterinario, el lave-rap, y el limpia vidrios de altura. Dice que ya no cocina más, ni lava los vidrios, ni hace los mandados y como está tan desocupada cualquier día de estos me invita a cenar espaguetis a la Carusso, que es mi comida preferida y me la hizo sólo una vez en tres años. Dígame por favor si debo alentar algún tipo de esperanzas en cuanto a volver a vivir juntos.
Juan Carlos M.
Mi querido amigo:
El hecho de que su ex mujer lo invite a cenar su plato preferido después de dos meses de separación y a causa de que, por lo que usted me cuenta, decidió disponer libremente de su tiempo, no debe ser interpretado por usted como una señal de presunta reconciliación conyugal. Compartir una cena con un ex marido es para las mujeres actuales una posibilidad maravillosa de demostrar al mundo y a sí mismas que ya es hora de dejar de asociar el cocinar con un compromiso doméstico o con una excusa para pasar a intimidades. Ella lo invita porque seguramente en algún día de esos tres años compartidos le debe haber prometido un plato de espaguetis a la Carusso que sus múltiples complicaciones domésticas no le permitieron realizar. Ella es, sin duda, una mujer de palabra y lo que quiere es cumplir con lo prometido. Sólo eso, mi amigo. No fantasee, no magnifique ni dramatice. Ejercite la memoria repitiendo quince veces en la parada del ómnibus el teléfono de la rotisería, y luego quince veces al revés. Es un método infalible que le evitará molestias y fantasías de regreso tan alejadas, en mi opinión, de la realidad a la Carusso.
La Reina.
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