Las nueve vidas de Cassandra
na puede nacer Diosa, pero también se puede hacer Diosa, como yo, que nací mortal y fui favorecida por la Diosa como todas las mujeres que prestan atención a ella dentro de sí y no se dejan convencer de que son lo que los demás quieren que sean». Con esta metáfora beauvoireana comienza la historia de Cassandra, en versión de Fany Puyesky.
«Diario de una Diosa» es una farsa que no deja títere con cabeza en la evolución de la cultura occidental, todo a partir del nacimiento de una niña allá por el siglo XII a.C. en la ciudad de Troya, cuyas peripecias contaría mucho más tarde Homero en La Ilíada.
UN DIARIO QUE NO PIERDE DETALLE
Hija de los reyes Príamo y Hécuba, hermana de Paris y Héctor, Cassandra recibió un don y al mismo tiempo la garantía de no disfrutarlo: podía profetizar el futuro, pero nadie habría de creerle. Los hechos confirmaron la inconveniencia de tal decisión divina: Casssandra predijo la guerra que diezmó a su ciudad, e insistió en que había que desconfiar del caballo de madera, célebre presente griego.
A través de seis partes, 44 capítulos, nueve vidas y hasta un epílogo, Puyesky consagra la cuasi eternidad de la frustrada profetisa, que aún muerta sigue litigando nada menos que con Zeus, con plena conciencia de la interna del Olimpo. Más adelante se convierte en nuera de Moisés y cuestiona los mandatos de Jehová; como ancestra de María participa de la peripecia de su hijo Jesús, y colabora con María de Magdala en la fundación del «primer cristianismo, el verdadero, el de primera mano. Y no el inventado posterior oficialista».
Cassandra llega al desierto para conocer a su primo Mahoma; lo deja en su historia para irse a criticar la fundación de la Iglesia Apostólica Romana o, en palabras que la autora le atribuye, de «la primera multinacional masculina».
En sucesivas reencarnaciones, pasa de princesa medieval, «con marido, cinturón de castidad… y sin orgasmos», a una inmodesta Juana de Arco para, al arribar a la corte de los Reyes Católicos, convertirse en asesora de Cristóbal Colón.
Las próximas vidas de Cassandra incluyen a Lucrecia Borgia y María Estuardo. La búsqueda sigue y, aunque con algunas vacilaciones, no se detiene hasta la Revolución Francesa, encarnando por supuesto a Olimpia de Gouges y con la esperanza de que los «valientes varones revolucionarios» devolvieran a las mujeres «lo que les habían expropiado: libertad, derecho a decidir sobre su propio cuerpo, cuidar y proteger a sus hijos mientras sean menores, administrar sus bienes, su dinero y su carrera»…
Es decir: todo lo que en sus vidas anteriores había querido sin poder obtener.
Pero ya se sabe que para las mujeres la victoria no está a la vuelta de la esquina: Olimpia marchó a la guillotina, y los varones revolucionarios a festejar «bien conscientes de que durante por lo menos un siglo más iban a poder seguir igual, sin mujeres que los molestaran».
Cassandra todavía se dio otra vueltita por el mundo viejo, hasta que otra vez con Colón partió para el Nuevo, dispuesta a volver a estrenar la esperanza.
LA VERDAD ENTRE RISAS
El supuesto diario íntimo de Cassandra es una novela histórica en clave de farsa, cuyo objetivo nada oculto es demoler la historia patriarcal, protagonizada y contada por hombres. Puyesky se cuida de advertir que «Diario de una Diosa» no es una historia «de verdad», confrontable con registros e investigaciones. Ciertamente no lo es, pero permite a la autora hacer gala de su versación en los procesos fundacionales de la cultura occidental.
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