El compromiso del intendente

Como intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich se comprometió públicamente a «estar al lado y pelear por el cambio de valores» que las mujeres impulsan y él comparte. Lo hizo en la apertura del acto central organizado por su Secretaría de la Mujer de la IMM, que preside Elena Ponte.

En la oportunidad, María Sara Rivero, asesora del Departamento de Desarrollo Social, destacó la «descentralización como herramienta privilegiada para generar nuevos espacios de participación para las mujeres, que les permiten pasar de la familia al ámbito de lo político, convirtiéndose en verdaderos agentes de desarrollo local».

María Julia Muñoz, ex secretaria general de la IMM y actual ministra de Salud Pública se sumó a la valoración, agregando que la descentralización es una herramienta «para revertir la exclusión social», y que las mujeres son muy importantes en ella. «Las uruguayas hemos construido el afán de tener una sociedad más equitativa. Mayoritariamente, son las mujeres las que aportaron a ese cambio. Es cierto que no hay cambio social sin la participación de las mujeres, pero tampoco lo hay sin una sociedad que quiera ser más igualitaria», dijo Muñoz.

Esta experiencia, que se expresa en concejos vecinales, centros comunales zonales, ComunasMujer, comisiones de género, estaba múltiplemente representada por sus protagonistas en el público que abarrotó el Salón Azul del Palacio Municipal. Una de sus expresiones formales fue la lectura de una carta a las mujeres uruguayas donde, luego de valorar la lucha y los logros de la última década, las vecinas organizadas de la capital invitan a todas sus congéneres a unirse para reivindicar, en primer lugar una ley de derechos sexuales y reproductivos, pero también todos los demás «debes» de la sociedad para con su población femenina.

No fue la única carta: elaboraron otra dirigida al presidente Tabaré Vázquez, en la que le recuerdan que «la acción política debe escuchar todas las voces», y el Estado «debe garantizar y propiciar» la participación y el control social. Se repite en ella la demanda de aprobación de «una ley de salud sexual y reproductiva como derecho de todas las mujeres», y aparece la de paridad en la representación política: 50 y 50, ni más ni menos. Ratificando la voluntad de diálogo, las vecinas solicitan ser recibidas y escuchadas por el primer mandatario.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje