Falta, falta…
Los avances han sido lentos, se requiere un cambio cultural y para eso es necesario un fuerte compromiso del gobierno y organizaciones con miras a una sociedad solidaria a la que todos y todas apostamos». Tal fue el diagnóstico de las mujeres organizadas en el PIT-CNT, incluido en la proclama leída el 8 de marzo bajo los lemas, general: «Que los derechos sean hechos» y específico: «Por cambios con mujeres y por los cambios para mujeres».
Adelantando su voluntad de diálogo con todos los poderes públicos, el Departamento de Género y Equidad de la central sindical enumeró lo que falta para alcanzar el objetivo:
Derechos humanos: «falta que caiga la Ley de caducidad, ley inmoral, y que paguen los asesinos».
Integración: «falta el compromiso de palabras a hechos de un Mercosur equitativo, democrático, que integre, no que junte».
Relaciones laborales: «falta organizar, reconocer y aclarar: algunas empresas y algunos patrones (los privilegiados de siempre) han tendido las redes para oscurecer demandas claras, para reprimir y para confundir a la opinión pública».
Negociación colectiva: «faltan cláusulas, faltan denuncias, faltan mujeres en las mesas de negociación; falta que se entienda que las mujeres ganamos menos porque estamos en los lugares peor pagos».
Violencia doméstica: falta reglamentar la ley l7.514, entre todo lo que falta.
Acoso sexual y moral en el empleo: «no hay camino certero».
Salud sexual y reproductiva: «falta que esta sociedad defina si las mujeres son sujeto de derecho, si sobre su cuerpo define la iglesia, el Estado, los hombres o ellas mismas; falta definir si los derechos sexuales y reproductivos son derechos realmente, quizá hasta sean derechos humanos; si la sexualidad debe ser materia de estudio».
Participación política: faltan mujeres en el Parlamento, en los ministerios, en la negociación colectiva, en el secretariado y en la mesa representativa del PIT-CNT, en las directivas de los sindicatos. «Pero no faltan en las cifras de desempleo, ni en las de precariedad, no faltan en los titulares de violencia, no faltan en las muertes y mutilaciones por abortos mal hechos, no faltan en las calles ni en los asentamientos, no faltan en la vida cotidiana de los sindicatos; no faltan a la hora de hablar de salud, de educación, no faltan a la hora de votar».
Concretamente al ministro de Trabajo y Seguridad Social, Eduardo Bonomi, reclaman la concreción del compromiso que asumiera el pasado 8 de marzo: la convocatoria del Consejo de Salarios para las trabajadoras domésticas, que tampoco tienen ley que las proteja.
En la lista de reivindicaciones de las trabajadoras organizadas, ocupa un lugar destacado la de una ley de protección de los derechos sexuales y reproductivos.
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