Adán y Eva en el edén carnavalero

La participación de las mujeres en los conjuntos carnavaleros se dio siempre más en las revistas que en las otras categorías. Aunque en los últimos años surgieron más murguistas y tamborileras, signo indudable de una visibilidad pública acorde con las reivindicaciones de género.

Precisamente una de las revistas, Xanadú, con dirección general de Miguel Blanco y coordinación de Mauro Ibáñez y Graciela Villar, en su cuadro «Adán y Eva» trae una propuesta original y seguramente polémica para ciertos sectores carnavaleros y no tanto: el dios al que Adán implora una compañera no es precisamente un anciano barbudo sino una mujer.

En el tema «Un nuevo tiempo», con música de Caetano e interpretado por Lilián Rodríguez en el rol del dios creador de la pareja humana para ver «como funciona», la letra de Graciela Villar propone: «Un nuevo tiempo, descubrirlo es divino/ las pruebas más duras, la fuerza más pura /seguir en la lucha…/para conocer, para amarse bien/ nada han de temer…». Al final de la presentación «Hombre y Mujer», un tema original con música de Fischer y letra de Villar, que también lo interpreta, plantea un desafío desde la representación de una Eva del tercer milenio: «Hombro a hombro vale más/ porque te tengo/ sólo darte lo que soy y lo que siento/».

En concordancia con las letras de las canciones, los libretos de Graciela Villar y Joaquín Doldán dan cuenta de lo arbitrario de los roles tradicionales y de la necesidad de un cambio que permita integrar necesidades y deseos, sin que ningún sexo sea opresor del otro.

Todo un desafío, que en escena el cuerpo de baile, actores, actrices y cantantes de Xanadú resuelven con talento, humor y creatividad. ¡Pero qué trabajo nos da en los escenarios de la vida cotidiana! ¿Será que nos falta ensayo? ¿O que tendremos que salirnos de los libretos conocidos para crear otras formas de comunicación?

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