No vale postergar

Desde organizaciones de mujeres de todo el país, nucleadas en la Comisión Nacional de Seguimiento-Mujeres por Democracia, Equidad y Ciudadanía (CNS), se evalúa que «éste es un 8 de marzo muy especial, a un año de gobierno progresista y con una nueva geopolítica en el país».

«Durante el 2005 el movimiento de mujeres ha tratado de aportar a la construcción del cambio propuesto, de participar a través de mecanismos que se han ido planteando, ha hecho seguimientos y monitoreos de algunos espacios, de algunas políticas, de algunos cambios, y tenemos un acumulado de cosas para decir», advierte Lilián Abracinskas, coordinadora ejecutiva de la CNS.

Y adelanta el meollo de la cuestión: «Entendemos que este gobierno progresista no toma la discriminación de género, que impacta de manera perjudicial a las mujeres y también a los hombres, como una de las prioridades enfáticamente apoyadas. Nos gustaría, por ejemplo, que tuviera la misma importancia que la campaña antitabaco. Por lo tanto, una de las demandas desde la sociedad civil es que en el mes de marzo alguna de las reuniones del gabinete ministerial, con el presidente Vázquez, a su cabeza reciba al movimiento de mujeres para escuchar sus planteos».

 

MUJER POBRE, HOMBRE POBRE: NO ES IGUAL

Uno de los más fuertes refiere al ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos, incluida la práctica segura del aborto. «Entendemos que están todas las condiciones dadas para que efectivamente se pueda abordar esta problemática integralmente, con un cambio de legislación, con políticas públicas de prevención, con políticas educativas que efectivamente integren la reforma de la educación, tanto el sexismo como la discriminación de género y la educación para la sexualidad», puntualiza Abracinskas.

En el terreno de políticas públicas de salud se reclama un abordaje integral diferenciado por género: «Los accidentes de tránsito siguen siendo la principal causa de muerte de jóvenes, y eso tiene que ver con una conducta agresiva y violenta propia de la forma de ejercicio de la masculinidad. No se están promoviendo maternidades y paternidades responsables en este país; todavía el acceso a la anticoncepción no es universal, ni la maternidad y la paternidad están debidamente acompañadas por políticas sociales que permitan la socialización de niñas y niños con el ejercicio pleno de sus derechos».

La enumeración sigue con la falta de paridad en el ejercicio del poder y en la asunción de cargos de poder, y de un presupuesto claro desde donde se pueda dar seguimiento a las políticas dirigidas a eliminar las consecuencias de la discriminación. «El Plan de Emergencia es importantísimo pero también lo es comenzar a trabajar en políticas sociales de mediano y largo plazo. No es lo mismo lo que le pasa a las mujeres pobres que a los hombres pobres; no es lo mismo como afecta la discriminación a niñas que a niños; no es igual la situación de desempleo en mujeres que en varones, ni el reciclaje y la reinserción laboral ni la inseguridad ciudadana», afirma la coordinadora ejecutiva de la CNS.

 

NEGOCIACIONES PELIGROSAS

No obstante, aclara que «En el movimiento social de mujeres nadie está planteando que todo eso se podría haber solucionado ya. Al año de este gobierno de izquierda, no vamos a juzgar: sabemos en qué condiciones asumió, cuál es la situación del Estado uruguayo, el déficit que hay y la situación de precariedad económica. Pero también sabemos que los temas que el movimiento de mujeres históricamente ha levantado suelen ser objeto de negociaciones donde la prioridad siempre se pone en otras esferas. En ese sentido es que consideramos que es necesario abordar con madurez y seriedad esta situación. Hay múltiples mujeres organizadas en múltiples ámbitos; hay mujeres que están desempeñando cargos en el gobierno donde sentimos que el esfuerzo para poder promover estas políticas es enorme, no está facilitada la situación. Se hacen cosas, pero hay que batallar de manera impresionante para que esas cosas salgan. Siendo que en la propuesta electoral había un énfasis en que las situaciones de discriminación, de inequidad, de injusticia eran prioridades para un gobierno progresista».

Al cierre del mes de la mujer, la CNS lanzará una campaña ciudadana contra la discriminación en general. La intención es hacer visible su complejidad y superarla se necesitan no solo políticas sociales, económicas, culturales, sino de una responsabilización ciudadana, ya que si hay gente discriminada es porque alguien la discrimina.

También presentará un monitoreo de las políticas sociales del actual gobierno en salud sexual y reproductiva.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje