Patitos feos

Según la periodista feminista Sara Lovera, fundadora de «Doble Jornada»  suplemento que antecedió a «Triple Jornada»  y luego de la Agencia de Noticias para la Mujer (Cimac), «el cierre de los espacios (feministas) es lamentable, porque sucede también en un momento de reflujo del movimiento feminista, enredado en graves dificultades por aclarar el camino de hoy, cuando el feminismo parece cada vez más institucionalizado y con menos movilización».

Quizá la situación del feminismo mexicano no ayude, y el apoyo de las y los feministas de ese país no haya sido suficiente para evitar el cierre de la revista «Fem» y el suplemento «Triple Jornada» (algo parecido acabamos de presenciar en Argentina con la Librería de Mujeres de Buenos Aires) pero, ¿qué pasa con los y las periodistas, con los y las comunicadoras en general, con el compromiso que todos y todas asumimos al vivir en una sociedad democrática?

 

SENSATEZ Y SENTIMIENTOS

«Doble Jornada» fue creada por un grupo de feministas en setiembre de 1988. Pero, ¿quién las apoyó y les dio un espacio? Un varón, el legendario fundador y director de «La Jornada», Carlos Payán, a quien el equipo que deja ahora la «Triple…» recuerda como un hombre «con sensibilidad social y sentido periodístico». ¿Y quién dispuso el cierre de la «Triple…», anunciándolo a través de un memorándum  sin siquiera citar al equipo para informarles la noticia y el despido de la editora, Ximena Bedregal ? Una mujer, Carmen Lira Saade, bajo cuya dirección al frente del diario la «Doble…» dejó de salir, parte del equipo se escindió, y nació su sucesora, en 1998.

Ya sabemos que las mujeres pueden ejercer el poder como varones y los varones pueden tener una sensibilidad normalmente atribuida a las mujeres. Pero estamos hablando del cierre de un suplemento que defiende los derechos de las mujeres. Es decir, una mujer podría actuar por omisión  y si fuera política, por ejemplo, no hacerse cargo de temas específicos de mujeres . pero otra cosa muy diferente es accionar en contra de los derechos del propio género (imaginemos a la misma política cerrando los refugios para mujeres violentadas). Carmen Lira Saade realizó una acción concreta que atenta contra los derechos de las mujeres y no la detuvo ni el temor a la incorrección política. No hablemos ya de falta de sensibilidad de género o incluso en el ejercicio del poder (¿Cómo puede entenderse que quienes hacían un suplemento con 18 años de trayectoria y reconocimiento en todo el continente no merecieran siquiera una explicación cara a cara de los motivos del cierre, que oficialmente fueron una renovación en los suplementos de todo el diario que empezó, ¿casualmente, por la «Triple…»?).

El cierre de «Triple Jornada» es un ruido profundo que viene desde el norte a traernos sus ecos. No fue un suplemento único entre los medios de habla hispana, como circuló en algún texto. En Argentina tenemos el caso de «Las/12″, el suplemento de género del diario «Página/12″, que va a cumplir 8 años en 2006.

 

MIOPIA PUBLICITARIA

En «Género y Comunicación. Las mujeres en los medios y en la agenda política», un texto publicado por la Fundación Friedrich Ebert en Argentina, Marta Dillón, actual editora de «Las/12″, comenta dejando notar su asombro cómo fue el origen del que hoy es un medio de referencia ineludible para los temas de género en Argentina: «Desde 1998, en paralelo con su décimo aniversario, el diario ‘Página/12′ decidió ampliar la oferta a sus lectores, inaugurar su edición de los días lunes  hasta ese momento el diario salía de martes a domingo  e incluir dos suplementos: uno de deportes y otro para mujeres. El dato puede parecer superfluo pero no deja de llamar la atención. Históricamente, los suplementos y programas deportivos en los medios masivos de comunicación fueron dedicados a los varones, por lo que se podría suponer que ‘Las/12′ tendía a equilibrar la oferta. Si el fin de semana varones y mujeres compartían el esparcimiento, los viernes serían dedicados a ellas y los lunes a ellos. (…) Sin embargo, como toda empresa periodística, el diario tenía un interés económico detrás de la aparición del suplemento: si como dicen todas las estadísticas las mujeres son las grandes consumidoras, era de esperar que hubiera empresas interesadas en dirigirse a las lectoras del diario, que aun cuando en el imaginario popular ocupa el lugar de un diario de opinión política, para intelectuales y universitarios, también consumirían productos de belleza, salones de spa, ropa y otros tantos productos.(…) Cabe decir que ‘Las/12′ no tuvo mayor éxito en ese sentido. Después de cinco años en la calle, la pauta publicitaria es pobre y ni siquiera se publican los productos destinados desde siempre a ‘la mujer'; (y no las mujeres). A la hora de pensar cuál es la agenda de los medios con respecto a lo que se llama temas de género no se puede soslayar la intención de atraer publicidad, ya que eso es lo que ocupa el primer lugar en la carta de intenciones de cualquier empresa periodística.»

La «Triple…» tampoco tenía publicidad. ¿Habrá sido ese el motivo de su cierre?

Sean cuales hayan sido las elucubraciones hechas por la dirección de «La Jornada» que, no olvidemos, es un diario fundado y realizado por intelectuales progresistas de izquierda (la izquierda latinoamericana actual), hay un dato evidente: los temas de género aún no son redituables económicamente. Y no porque no exista una enorme porción de mercado destinado a las mujeres, sino porque quienes pautan la publicidad de esos productos parten del supuesto de que la mujer inteligente y preocupada por temas de género no es la misma a la que le gusta vestirse bien, tener un corte de pelo a la última moda, o darse unos buenos masajes. Si bien esta mirada es miope y sesgada, el feminismo no aportó para desbaratar el prejuicio. Feminismo y belleza (y sensualidad, y placer) todavía no hicieron grandes migas. O si las hicieron, es un secreto comentado entre susurros. Y la publicidad apunta a las masas, no a las elites. Al menos la publicidad de los medios masivos, que por algo llevan ese nombre.

 

PRIORIDADES DE LAS AGENCIAS FINANCIADORAS

Pero hay otros temas que subyacen: el vínculo entre el periodismo de género y las agencias financiadoras de temas de género, y el del periodismo y los temas de género.

Sobre el primero, la Conferencia Mundial de Mujeres realizada en Pekín, China, en 1995, consideró a los medios de comunicación como una de las doce áreas de especial interés para conseguir el objetivo de lograr igualdad de oportunidades para varones y mujeres. Sin embargo, las agencias financiadoras internacionales siguen poniendo reparos a la hora de apoyar económicamente proyectos periodísticos con visión de género. No se considera al periodismo un área relevante de inversión. Primero están la violencia, los derechos reproductivos, el acceso a la justicia. Nadie discute la importancia de las investigaciones y acciones en estas áreas. Pero si lo hecho no logra difusión, en plena era de comunicación interplanetaria inmediata, parte de ese trabajo de acción en el campo no está completada. Si, pongamos por ejemplo, una agencia financiadora apoya una investigación sobre las mujeres migrantes en el Cono Sur, pero los resultados sólo se conocen entre académicos, ¿se logra el objetivo manifestado, deseado y escrito por todos de lograr algún tipo de cambio social? Puede ser, pero menos que si ese trabajo logra la difusión de los medios masivos que se ocuparán de llevarlo a las casas en las que nunca se escuchó la palabra género, pero se sabe bien de qué se trata cruzar una front
era porque no se tiene dinero para dar de comer a los hijos.

 

MEDIOS Y GENERO: UNION SIN COMPROMISO

Finalmente, los medios de comunicación y los temas de género. La «Doble Jornada» parece haber surgido por el empuje de un grupo de periodistas y feministas, y periodistas feministas, y la buena voluntad del director de un diario; mientras que «Las/12″ tuvo un origen empresarial y  ¿por qué no?  cierto interés por la corrección política que «Página/12″ nunca descuidó. En ambos casos se recluyó a un espacio específico la temática de género. Esto no está mal para empezar si formara parte de una estrategia de comunicación que apuntara, finalmente, a la transversalización de la temática de género a todos los temas abordados por los medios. Pero no es así. Digamos que los directivos de los medios progresistas  en ese sentido el paralelo entre «La Jornada» y «Página/12″ es más que válido- «cumplen con la cuota» teniendo un suplemento de género. Pero si ese suplemento no rinde lo que ellos esperan, o cumple un ciclo que ellos determinan cuando culmina, esos suplementos pueden desaparecer.

La otra cara de la existencia de los suplementos de género en los medios masivos, como señala Dillon en «Género y comunicación» es la «reclusión en cotos exclusivos», lo cual «por una parte exime de tocar ciertos temas en el cuerpo central del diario  recordemos que hablamos de una experiencia específica  y sobre todo de enfocarlos desde una perspectiva que alumbre las particularidades y los estereotipos que siguen encorsetando a hombres y mujeres. (…) Para hablar de femicidio, se sabe, están los suplementos de mujeres. Para analizar desde esa perspectiva las noticias, están las páginas exclusivas. Por otra parte está el riesgo de la invisibilidad, o esta extraña sensación que da al mismo tiempo placer y desconfianza, de estar hablando en un entre nos sin fisuras, donde es raro el desacuerdo pero se hace difícil impregnar o discutir ideas con quienes podrían aprender o enseñar en el disenso».

Los suplementos de género no son, dentro de la agenda de los medios de comunicación, el Plan A para pasar luego al B. Són el único plan posible, y la mayoría de las veces ni siquiera son un plan sino fruto del azar.

¿Qué significa la transversalización de la temática de género en los medios? Que todas las noticias, o casi todas, son factibles de ser miradas con enfoque de género. Pongamos por ejemplo los recientes huracanes en América Central, o el tsunami de hace un año en Oriente. Pocos hablaron de los efectos diferenciados de esas catástrofes naturales en la vida de mujeres y varones, pero resulta que los organismos internacionales están empezando a estudiar el tema porque cada vez es más evidente el mayor daño para las mujeres en estos hechos ya que son ellas las principales productoras y reproductoras del medio en el que viven, con lo cual, consecuentemente, son las principales reconstructoras después de una catástrofe. Los accidentes de auto: no sabemos, porque no existen estadísticas, cómo se dividen las víctimas ni los que estaban al frente del volante. Pero si lo supiéramos los investigadores tendrían más datos para investigar posibles causales vinculadas al género que se activan en el momento del crash. Y el aumento de la construcción que se está dando en este momento en Argentina, ¿puede tener alguna relación con el género? ¿Qué tal si las mujeres fuéramos las impulsoras de las mudanzas en los hogares, las que mostramos mayor predisposición a los cambios y los nuevos aires? Resultaría que los indicadores económicos se nos rendirían a los pies, los economistas también, y los hombres de negro de la bolsa.

 

EJERCICIO PARA DIRECTIVOS

Sería deseable que llegara el día en que los temas de género no fueran eso, temas de género, sino una variable de análisis de la sociedad con la que los periodistas encaran la producción de cualquier tipo de notas.

Pero mientras estén acotados a suplementos específicos, un buen ejercicio para los directivos de los medios sería pensar la forma de sacar rédito de estos «patitos feos». Rédito político seguro lo tienen: el eco del cierre de «Triple Jornada» ya debe haber amoratado las orejas de Carmen Lira Saade. Si se mantienen secciones como información general o sociedad, política o economía, que no tienen publicidad específica, pero que a través de ellas se canalizan las noticias que sí dan réditos económicos y políticos, una visión más estratégica y de responsabilidad social  ¿por qué no podríamos esperar esta cualidad acaso de una empresa periodística?  podría percibir que la visibilización de los temas de género y la promoción de valores democráticos y de equidad es parte de la agenda internacional, y que, eliminando el espacio, se pierde más de lo que se gana.

Quizá muchos se sorprendan entonces descubriendo que los patitos feos no son tales. (Artemisa Noticias)

 

(*) Periodista argentina.

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