Sexo a la carta
Con mi novio practicamos a veces el sexo oral. A él le gusta terminar en mi boca y me pide que trague su semen. A mí me impresiona y hasta ahora no lo hago. Pero una amiga me dice que es buenísimo como fortificante del organismo por la cantidad de calcio y otros elementos que tiene. ¿Qué me aconsejas tú? Muchas gracias por anticipado. Un saludo.
Pienso que no es un motivo para forzarte a hacer algo que te impresiona; los elementos que contenga el semen puedes obtenerlos de otra forma. Sólo el 10% de una eyaculación corresponde a los espermatozoides, mientras que el 90% está constituido por el líquido seminal.
Entre los elementos que componen al semen se encuentran los líquidos que aporta la vesícula seminal: fructosa, aminoácidos, ácido cítrico, fósforo, potasio y hormonas.
La próstata aporta entre 15 y 30% del plasma seminal: ácido cítrico, fosfatos ácidos, calcio, sodio, zinc, potasio, enzimas para la separación de las proteínas y fibrolisina (una enzima que reduce la sangre y las fibras del tejido).
El último elemento que se agrega al semen es un fluido que secretan las glándulas uretrales y bulbouretrales, una proteína espesa, clara y lubricante conocida como moco.
Mi consejo es que en la relación sexual no hagas lo que no desees realmente hacer.
Hace tiempo mi marido descubrió algunas aventuras extraconyugales mías. En vez de indignarse me pidió y me pide que se las relate con gran precisión de detalles, lo cual le produce una intensa excitación. Al principio me desconcerté, luego le seguí la corriente aprovechando que eso me daba una mayor libertad. Pero ahora, luego de un tiempo, me he empezado a preguntar si eso no esconde una tendencia homosexual en mi esposo y si hago bien en estimularla. ¿Cuál es tu opinión? Gracias por adelantado.
Por los datos que me das no veo en qué te basas para pensar en una tendencia homosexual; más bien creo que podría tratarse de una parafilia llamada «voyeurismo», que consiste en excitarse mucho ante la vista o el relato de situaciones eróticas o pornográficas. El erotismo podríamos definirlo como todo aquello que produce deseo sexual, mientras que la pornografía produce excitación sexual, teniendo en cuenta que esto es algo muy subjetivo y que depende de cada persona.
En tu caso, de alguna manera estarías complementando esa parafilia con otra llamada «exhibicionismo», que consiste, precisamente en mostrarse ya sea físicamente o contando tus aventuras sexuales.
Las parafilias son trastornos psico-sexuales que producen gran placer y, por lo mismo, es difícil renunciar a ellas una vez instaladas.
Entiendo que hay muchas situaciones en la vida, como son el cine y la televisión, novelas, revistas, etc., en que se fomenta este dúo de parafilias y que cada persona debe decidir qué uso le da a esto de acuerdo a sus valores. Y, en tu caso particular, qué riesgos corre tu pareja con este tipo de estimulación.
Por otra parte, ser homosexual es sentirse atraído sexualmente por alguien del mismo sexo; tú verás si eso corresponde o no a lo que percibes en tu marido.
Hace un año que nos casamos y me enteré que mi marido volvió con una amante que tuvo antes. No sé qué debo hacer, pues desearía conservar mi matrimonio pero esto me duele mucho. ¿Qué me aconsejas?
Creo que es imprescindible que se sienten a conversar sobre cuáles serán las cláusulas que regirán «el contrato» entre ambos. Es decir, se supone que lo que él haga también podrás hacerlo tú, ¿no es así? Aunque no te interese de momento tener un amante, creo que las reglas tendrían que ser equivalentes para ambos o no se trataría de una «pareja» en el sentido pleno de la palabra, sino de un sometimiento de una parte hacia la otra.
En nuestra sociedad y cultura, y por influencia del machismo, se suele aceptar lo que se denomina «la doble moral sexual» según la cual el varón puede hacer lo que desea, pues se autoadjudica necesidades especiales en este sentido, mientras que la mujer tiene que mantenerse fiel a su marido.
Cada una debe saber qué es lo que realmente desea y está dispuesta a aceptar para «conservar su matrimonio», y no me refiero sólo a lo sexual pues junto con la infidelidad, suele venir la violencia psicológica de desvalorización de la esposa, cuando no se unen la verbal y la física ante sus protestas y/o reclamos.
Si sientes que no puedes resolver esto sola, que tal como están planteadas las cosas, no tienes fuerzas para enfrentar la situación, puedes recurrir a terapia individual o vincularte a alguno de los grupos de mujeres que luchan por sus derechos. Si no conoces ninguna, puedes llamar a La República de las Mujeres y solicitar que te den algunas direcciones y teléfonos.
La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 908 4510, al e-mail [email protected] o a la redacción de La República de las Mujeres (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo).
OBSERVATORIO DE EQUIDAD
Compartí tu opinión con toda la comunidad