Teresa Valdés: ahora "me gusta más ser chilena"
En Chile, hasta hace dos años, parecía que el tema de las violaciones de los derechos humanos se reducía a los detenidos desaparecidos y a los ejecutados, y como que todos nos habíamos ya hecho a la idea de que no iba a ser posible ir más allá. Aunque sabíamos que a los presos -la prisión política había sido muy extendida- la tortura se les había aplicado de manera sistemática. Sin embargo después de que fuera detenido Pinochet se abrieron muchas posibilidades, en términos de avanzar en materia de justicia. Hubo primero una mesa de diálogo donde se sentaron los militares, los altos mandos militares que, aunque mintieron porque no dijeron todo lo que tendrían que haber dicho, fue de gran impacto.
Todas las ramas de las Fuerzas Armadas nombraron un representante, y se creó una comisión de esas en que se puso todo sobre la mesa, un poco pensando en si sería posible llegar a una visión compartida de qué fue lo que pasó y qué cosas no deberían suceder nunca más. Se les pidió a cada una que entregara las listas de los desaparecidos, puesto que no aparecen los cuerpos y por lo tanto el destino final de ellos sigue siendo un tema central. Los procesos continúan, porque de acuerdo a la jurisprudencia internacional mientras no aparezcan siguen desaparecidos y por lo tanto los delitos se siguen cometiendo. En Chile hay muchos militares procesados, somos un país muy legalista y ha sido posible procesar a cada vez más. Eso provoca una tensión muy grande para los militares, ellos mismos presionan para que esto termine. La respuesta de la sociedad es: «¿dónde están los cuerpos?, no es posible hablar mientras ustedes no digan donde están».
Todo esto pasó hace apenas cuatro años, es todo tan reciente que uno no lo puede creer. Fue sobre el final del gobierno de (Eduardo) Frei y el comienzo del de (Ricardo) Lagos, cuando las Fuerzas Armadas lo que hicieron fue entregar unas listas diciendo aquí están los desaparecidos, declarando además que la mayor parte de ellos habían sido tirados al mar. Fue horrible con nombre y apellido, pero además se mostró que era todo contradictorio, confuso; esas afirmaciones de los militares no coincidían con la base de datos que había realizado la Vicaría de la Solidaridad, que es el organismo que acompañó todo el proceso de violaciones de los derechos humanos. Todo esto abrió nuevas heridas, nuevos debates y fue como una nueva violación, como una burla…
Una burla tremenda que se fue desplazando hasta el límite de lo posible, que es lo impresionante que tiene esto: cómo nuestra propia historia va generando condiciones que nos permiten avanzar, porque así como ni en la mejor de nuestras fantasías imaginamos que Pinochet iba a poder ir preso y procesado, y no sólo por asesino sino además por ladrón, jamás tampoco se nos había ocurrido que iba a ser posible entrar al tema de la prisión política y la tortura. Pero se dieron las condiciones y fue cuando el propio presidente, el mismo Poder Ejecutivo, convocó a una comisión integrada por los distintos sectores políticos.
INICIATIVA DEL PODER EJECUTIVO
– El hecho de que fuera el Poder Ejecutivo no es un asunto menor. Todos sabíamos que había tortura, está lleno de libros donde se la relata, pero cuando el gobierno se hace cargo de que han sido detenciones en virtud de la acción del Estado -o sea ejecutadas por el terrorismo de Estado- y que la tortura ha sido practicada por funcionarios públicos, funcionarios del Estado, está diciendo que la autoridad se hace cargo de que esto es responsabilidad suya.
Los informes anteriores ya lo habían dicho, pero parecía que el terrorismo llegaba nada más que hasta los desaparecidos y los ejecutados. Con la Comisión de la Tortura se abrió un gran espacio; dieron seis meses para que la gente fuera a contar, a declarar. Se podían mandar los testimonios por escrito o ir en persona; la gente que estaba fuera del país pudo hacerlo por correo aunque si preferían podían ir a los consulados; los formularios estaban en Internet. Se armó una enorme campaña para tratar que la gente declarara. También se abrieron un montón de heridas nuevas, muchos se plantearon si ir o no, hablo o no hablo, cuento o no cuento. Lo que sucedió fue extraordinario, fueron solo seis meses, es poco tiempo… Yo fui a declarar, fui prisionera política, dudé mucho, pero otras personas no pudieron acercarse, no completaron el proceso.
Me consta que quedó mucha gente sin declarar, porque yo hice muchos esfuerzos con gente muy querida mía para que lo hiciera. Era un debate político pero también personal, de qué consecuencias tenía esto o no tenía, porque de entrada se asoció a que hubiera reparación del Estado hacia las personas que habían sido víctimas de esta acción inaceptable del terrorismo de Estado.
A TODO LO ANCHO Y LARGO DE CHILE
– Había algo ambigüo, porque estaba la posibilidad de la reparación económica y eso era toda una discusión: «yo no voy a lucrar con lo que hicieron conmigo», «hay otras personas que sufrieron más que yo». Había que argumentar que era un reconocimiento político, o sea que era una reparación política y eso era muy importante. Por otro lado significó conocer en mayores dimensiones hasta qué punto había llegado, se había expandido la práctica de la tortura sistemática. No sabíamos, teníamos alguna idea pero nunca imaginamos la enorme cantidad de gente que fue llegando. En seis meses llegaron cuarenta mil testimonios, y según nuestras estimaciones eso representa más o menos un cuarto de la gente que pasó por prisión política y por tortura. Hay una cantidad de gente que ya murió, otra no tuvo conocimiento de la convocatoria o no terminó el proceso de poder hablar. Pensamos que en realidad son unas 160.000 las personas la gente que pasaron por las cárceles políticas en distintos grados, en distintas situaciones.
En ese informe se tomaron nada más que las personas que habían estado como mínimo una semana detenidas; las que estuvieron menos días, que son muchas y que también fueron torturadas y algunas quedaron muy afectadas, no declararon.
El tema de la prisión y de la tortura es tan extraordinariamente personal que hay personas que estuvieron tres días presas y les destruyeron la vida, y hay otras que estuvimos más tiempo y estamos enteras.
Fue muy interesante, porque las preguntas no iban a si te habían puesto electricidad o no, si te habían dañado físicamente o no. Lo que te preguntaban era cómo te había afectado en la vida, qué había significado en ella la prisión y la tortura, qué te había pasado socialmente, en tu trabajo, frente a la familia.
Muchos estábamos registrados en otros informes, pero llegó muchísima gente que nunca había estado en ninguno de esos registros. Todo eso se estructuró a lo largo y a lo ancho de todo Chile, en la comisaría del pueblo rural, en todas partes hubo tortura, aplicación no sólo de golpes y de maltratos sino de electricidad y otras formas de tortura… Siempre tuvimos la idea, pero ahora lo sabemos.
La gente contó algo que nadie se había imaginado: que habían torturado en todas partes de manera sistemática y a todo tipo de gente. Eso hace algo bien especial la experiencia chilena. Fue un proceso masivo en todo el país. Todo personaje al que se le entregó poder para controlar y tratar de atacar al «cáncer marxista», tomó en sus manos la tarea de castigar a cualquier pobre sujeto o sujeta o de exigir información o descubrir el plan satánico que era la Unidad Popular. Todo por pensar distinto, por supuesto.
A nivel personal fue una experiencia extraordinariamente sanadora. Quienes no
llegaron a ir están ahora pasándolo mal, porque se dieron cuenta que había una experiencia fuerte, repito: sanadora, en el hecho de que tú contaras y al terminar tu declaración la persona que te recibía te abrazaba, te daba las gracias por la valentía de ir a contar tu experiencia, te daba las gracias en nombre del Estado, no así nomás y te entregaba un certificado.
Te daban las gracias y te pedían disculpas por lo que hizo el Estado contra ti en forma arbitraria, absolutamente violenta, solo por tener ideas diferentes. Y te entregaban un certificado que decía que sí, que tu habías sido detenida arbitrariamente y habías sufrido la represión de parte del Estado. Yo lo tengo y lo voy a tener que enmarcar. Firmado por el Presidente y timbrado, dice: «Tú eres una persona que fue detenida».
LA REACCION DE LAS FUERZAS ARMADAS
– Los militares están viviendo un proceso muy especial, porque también ellos han sufrido una línea de adoctrinamiento, de pensar que esto no existió. El sistema del silencio, las operaciones de silencio, que pensamos que operan solo para nosotros los civiles, también operan para los militares. Entonces, este irrumpir de los miles de casos y el informe que tiene una cantidad increíble de páginas, donde están los nombres de todas las personas y su edad y hay una lista de los niños, de todos los niños que estuvieron con sus padres o sus madres o que eran chiquitos y que estuvieron detenidos… en esos montones de páginas se hace indiscutible que fue así. Toda esa idea de que fue ocasional, que hubo «excesos», la manera en que se habían representado a los propios militares… La herencia es tan brutal que ha significado una creciente amplitud y disposición de los comandantes en jefe a buscar información adicional sobre los desaparecidos, porque sigue pendiente el tema de su destino final. Pero uno se da cuenta que es otro el contexto: uno cuando eso era el único tema; otro es cuando tú tienes los miles de detenidos políticos y de torturados que hacen visibles los hechos. Obvio es que en realidad lo más probable es que los militares tengan más información de la que dicen.
PODER CONTAR LO SUCEDIDO
– Fue un impacto indescriptible en la sociedad la posibilidad de volver a hablar. Las conversaciones se volvieron a armar, volvimos a hablar todos, aunque hubo gente que sufrió mucho al revivir, al replantearse la tortura. Sin embargo, en el ámbito específico de las mujeres significó poner por primera vez el tema de la violencia sexual en la realidad. El informe tiene capítulos donde se habla de cómo la mayor parte de las mujeres presas fueron violadas o castigadas sexualmente. También la cantidad de hombres que fueron violados lo pudieron decir. Todo eso es nuevo totalmente.
Algunos hombres y mujeres sólo informaron; otros y otras contaron cómo había sucedido sin entrar en los detalles; hubo personas que sí relataron todo. Es posible ahora caracterizar, profundizar y, en el ámbito de las mujeres víctimas de la tortura y de la tortura sexual, empezar a conversar porque todo lo que había habido era el silencio. Ha sido tan difícil para las mujeres hablar de lo que a ellas les pasó, y ver cómo se reconstituían como sujeto para poder continuar una vida como madres, con sus parejas. Algunas quedaron con su posibilidad de relaciones de pareja afectada para siempre.
A quienes fuimos a declarar se nos regaló el informe; nos regalaron ese texto con nuestros nombres, pero también se distribuyó masivamente. Nosotros quisiéramos que se pusiera en todas las bibliotecas, en todos los colegios; esperamos que tenga más difusión.
Se han hecho obras de teatro, se generó este tipo de procesos culturales, artísticos. Ya sabemos que a veces en el lenguaje simbólico, en las expresiones culturales, es donde se puede traer este tipo de cosas. Hubo una obra de teatro preciosa, «Cuerpo», que era casi en silencio y estaba basada estrictamente en la experiencia de lo que aparece en ese informe, en esa condición de la tortura donde una persona totalmente inerme en su desnudez pasa a ser destruida. Está habiendo cosas muy interesantes a raíz de esta experiencia, y yo creo que nos han ayudado mucho.
Me gusta más ser chilena después de ese informe.
El informe al que refiere Teresa Valdez está disponible en Internet: www.gobierno.cl
La Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura fue gestionada por las mismas personas que estuvieron en la Vicaría de la Solidaridad, o sea gente con una rica trayectoria de recibir información, de haber recibido a los familiares. Al archivo de la Vicaría se sumó el de la Comisión de Derechos Humanos y los de otras organizaciones que también trabajaron en el mismo sentido.
Colaboración de Cotidiano Mujer
Compartí tu opinión con toda la comunidad