30.000 marcharon por aborto legal
Una verdadera marea verde marchó por el centro del balneario bonaerense de Mar del Plata, cuando concluyeron los debates en los múltiples talleres que ofreció el XX Encuentro Nacional de Mujeres argentinas. No en todos se habló de aborto ni de educación sexual, los temas fueron muy diversos. Pero a la hora de marchar, ninguna dudó del motivo. Aunque el coro de voces también gritó consignas contra la próxima visita de George W. Bush a esa ciudad, la demanda de aborto legal, seguro y gratuito unificó la multitudinaria marcha, seguida por la de libertad para Romina Tejerina, la joven jujeña que mató a su hija recién parida, fruto de una violación.
«Cómo podría estar tan cohesionado el reclamo por el derecho al aborto, la educación sexual y la libertad de Romina Tejerina si la mayoría no reconociera en su cuerpo y en su historia las razones de ese reclamo?» lanza la periodista Marta Dillon en el Diario argentino «Página 12″.
Dillon también cuenta que si bien se procuró evitar encontronazos con la oposición católica que había frecuentado y procurado obstaculizar los talleres, la coincidencia se dio al pasar la marcha frente a la Catedral marplatense: «Justo en el momento en que empezaba a escucharse el carnavalito que dice que si el ´Papa fuera mujer, el aborto sería legal´ unas ciento cincuenta personas, la mayoría varones adolescentes, empezaron a rezar el Padre Nuestro casi como si quisieran pronunciar un conjuro, un exhorcismo». Sus voces empezaron a perderse a medida que iba llegando la «marea verde», es decir las más de 30.000 mujeres procedentes de distintos lugares de Argentina, y de la más diversa condición social.
Otra estrategia de los sectores católicos fundamentalistas fue exigir la introducción de su posición en las conclusiones del encuentro, pero sin indicación de su carácter de minoritaria. Y una tercera, judicializar la discusión, por ejemplo amenazando con juicio por apología del delito a la coordinadora de uno de los talleres de Anticoncepción y Aborto que permitió que se explicara el uso correcto del misoprostol, una droga utilizada para úlceras gástricas que puede producir abortos en las ocho primeras semanas de la gestación. No faltaron tampoco denuncias por supuestas agresiones en la comisaría local, que no prosperaron pese a los dudosos testigos propuestos (entre otros, hombres que nunca pudieron haber estado en el lugar de los hechos alegados, es decir, en los talleres que eran exclusivamente para mujeres).
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