Cuotificación en los partidos para empezar
Que tenían que hacer la diputada nacionalista Beatriz Argimón y la senadora encuentrista Margarita Percovich el pasado 7 de octubre en el encuentro de mujeres coloradas que se realizó en la Sala Artigas de la Junta Departamental de Montevideo, bajo el sugestivo lema «Sin corsé»? ¿Y la misma Percovich y la edila quincista Glenda Rondán el día 15 en la sede de Correntada Wilsonista, donde se reunieron militantes de todo el país con la consigna «Estuvimos y estamos … Lanceras de Aparicio»?
Tenían mucho que aportar a los objetivos comunes de ambos eventos: poner en blanco sobre negro la situación de las mujeres de todos los partidos políticos en el reparto de los lugares de decisión al interior y al exterior de los mismos, y pensar en cómo revertir la injusticia.
Argimón, Percovich y Rondán vienen trabajando juntas desde la Concertación Programática, pasando por la Red de Mujeres Políticas hasta llegar a coincidir en el Parlamento durante la legislatura pasada y convertirse en referentes de la primera bancada parlamentaria femenina. Se conocen, se quieren, disfrutan estando juntas. Seguras de adónde van, no temen ser sospechadas porque se muestran, ríen, sufren y protestan al unísono. Como reconoce Rondán, «a las ideas comunes suman los afectos, cosa que a los hombres se les hace más difícil». «Compartimos experiencias personales y políticas de lo cotidiano», resume Argimón.
Si bien no son los únicos temas que las ocupan, semejante afinidad tiene su eje en las cuestiones de género. Por eso no les costó ponerse de acuerdo en que todas participarían en cada uno de los encuentros partidarios y allí estuvieron, mostrando el camino.
BASTA DE TOLERANCIA
Vienen bravas las políticas. Sienten que, si bien han estado dando las batallas, no han empleado toda la fuerza de la que son capaces. «Hemos sido demasiado tolerantes con nuestras jerarquías partidarias, y a veces gritar sirve», arriesga Argimón, a sabiendas de que después de la embestida preelectoral de las blancas por la cuota sufrieron represalias, sobre todo en el interior del país. No obstante, insiste en elaborar juntas estrategias para el crecimiento, demistificando la competencia y conflictitividad que se le atribuye a las mujeres.»El cambio cultural tiene que empezar al interior de los partidos. No puede pasar una elección más sin candidatas en serio a las intendencias ni sin mujeres políticas preparadas para candidatearse a lo que sea», afirma la diputada nacionalista. La lucha no será poca, teniendo en cuenta que no hay ni una mujer en el Honorable Directorio, que han disminuido las convencionales departamentales y nacionales y que las edilas son muy pocas.
Rondán no se achica, aunque su partido está en el peor momento, ya que suma a «la derrota electoral histórica la terrible derrota para las mujeres» no hay ninguna titular en el Parlamento y la única suplente es ella, impedida de ocupar aunque sea temporalmente la banca porque no piensa renunciar a su condición de edila montevideana-. «Queremos estar y no estamos porque las estructuras del Partido Colorado son muy rígidas y no permiten romper el techo de cristal, pero no nos va a encorsetar nadie», afirma Ronán al tiempo de convocar a «romper barreras». Pelear, en la Convención Nacional de diciembre próximo, la cuotificación de cargos en todos los órganos del partido entre los 15 miembros del Comité Ejecutivo no hay ninguna mujer, y Rondán es la única suplente-, y elevar la jerarquía de la Comisión Nacional de Mujeres, son propuestas para empezar. Al igual que Argimón, la edila colorada piensa que «Llevamos muchos años en actitud contemplativa de la realidad. No se hizo la fuerza suficiente», y desde ya sugiere a las mujeres de todos los partidos que se reúnan para identificar los temas en los que tienen acuerdo con las demás, y elaboren una agenda común que, formalizada en un documento conjunto, se haría llegar a los órganos partidarios y a las y los legisladores.
Margarita Percovich advierte que la cuota es indispensable para que llegue a los lugares de decisión una cantidad de mujeres que tenga peso, y que el tema debe trabajarse lejos de las elecciones y al mismo tiempo en todos los partidos. También está convencida de que las políticas se han «generado credibilidad» ´y son las que pueden fortalecer a sus colectividades. Para ello, tienen que tener un discurso propio frente a los hombres y sus propios votos. Propone abandonar el lamento por no estar, capacitarse y definir en cada espacio quienes quieren asumir el reto de integrar los cuadros políticos. Para la senadora encuentrista es vital ampliar la base, no solo previendo el recambio generacional sino para que haya muchas mujeres criticando fundadamente, reclamando, «no sólo las locas de siempre».
«Los partidos políticos son muy importantes en este país, sea para gobernar o para controlar a los que gobiernan. Por estar constituidos por hombres, tienen características que nos excluyen, excluyendo así la sensibilidad de más de la mitad de la población. Las mujeres tenemos la responsabilidad de irlos cambiando, y de enriquecer la agenda política con problemas prioritarios para el país que si no los introducimos las mujeres no están», afirma Percovich. Contextualizando en la realidad actual, señala también que si no se ve que «las mujeres recibimos menos y reproducimos la pobreza en nuestras familias, el partido que gobierne no logrará un desarrollo sustentable, elemento central para la paz». Particularmente llama a reconstruir las redes departamentales de mujeres para avanzar en problema locales, y a su vez afianzar la situación de las políticas del interior que son las más alejadas de la información y con mayores dificultades para organizarse.
FUERZA DE LAS ALIANZAS
De la fuerza de las mujeres cuando se alían interpartidariamente dan cuenta las leyes aprobadas bajo su impulso en la legislatura anterior, comenzando por la de violencia doméstica y el Código de la Niñez y la Adolescencia, pero sin olvidar la que concede un día libre con goce de sueldo para la prevención de cánceres genito-mamarios y la de acompañamiento en el parto. «Pero la mayor hazaña fue en medio de la crisis traer al Parlamento a todos los ministros que tuvieron que ver con el área social. Ante la incredulidad de los varones, todos comparecieron y juntas reclamaron las mujeres», recuerda Rondán. Tampoco les falta poder de convocatoria: «en 2000 la Comisión Nacional de Mujeres del Partido Colorado convocó en Rocha a mil mujeres, cuando los varones no podían juntar ni a diez».
PREPARANDOSE PARA GANAR ESPACIOS
En el encuentro de las coloradas participó Mariela Di Marco, militante del Partido Independiente. «En política no llegan los mejores, y los que eligen tienden a no ver las cualidades de las mujeres, algunas valoradas en los varones pero mal vistas en ellas, como la ambición. Y todos los días hay que lidiar no sólo con los que no quieren dejar sus espacios sino con la misoginia. Los varones no nos toleran, sobre todo cuando los acusamos de no ser mejores que nosotras», dijo Di Marco. Tambien recordó que aún en el «inofensivo» PI, la batalla por las cuotas es dura. Cuando lo intentaron pagaron un alto precio: «Además de soportar agresiones personales en la discusión, hay gente a la que no le van a hablar más».
Carmen Beramendi, directora del Instituto Nacional de las Mujeres, acompañando a las «Lanceras de Aparicio» anunció que se propone lanzar un ciclo permanente de promoción y capacitación para la participación política de las mujeres, y también un programa de Ciudad
anía, liderazgos sociales y políticos para las mujeres. «Si los demás ven que tenemos fuerza, trascendiendo sectores, les va a importar», cree Beramendi, recién llegada del encuentro realizado en el balneario Solís, donde discutió con los jefes departamentales de Salud de todo el país la forma de implementar el compromiso asumido el último 8 de marzo por el Ministerio de Salud Pública: incorporar la violencia doméstica a la agenda sanitaria.
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