Estela, pincel en mano

Estela Acosta se capacitó en Proimujer hace tres años, y desde hace dos está trabajando en pintura de obra. Primero fueron bancos de plazas a través de un convenio con la Intendencia de Montevideo; ahora pinta casas como empleada de una empresa de construcción. Lo suyo fue una opción: le gustan esas tareas. Antes se desempeñaba en un trabajo tradicional en el área de la vestimenta.

No nota prejuicios entre los trabajadores varones con quienes comparte la responsabilidad de pintar  »ayudan, se alegran»-, tampoco de parte de la empresa   «les gusta la prolijidad y delicadeza, valoran que las mujeres somos más detallistas»- ni en los clientes, «a quienes también les gusta».

Estela está convencida de que no alcanza sólo con la teoría: «la práctica me dio el profesionalismo», y percibe que tiene posibilidades de crecer en la empresa en tanto perfeccione su expertizaje.

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