Tacones lejanos, botines cercanos
Hasta hace dos años Matilde Reisch se desempeñaba como dirigente deportiva y presidenta del Consejo de Fútbol Femenino de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). Actualmente se dedica a la investigación. «Me parece importante que se tome el tema del deporte y de la mujer, porque están íntimamente ligados y la incidencia de la práctica deportiva en la mujer quizás es mucho más grande que en el hombre», afirma Reisch, que no se autodefine feminista pero confiesa parecerlo: «La lucha por los derechos de la mujer es una cosa que creo que nunca voy a dejar».
–¿Cómo ves el fútbol femenino, del que se habla tan poco y no aparece en los diarios ni en los informativos, como si no existiera?
—En nuestro país y en el continente americano, desde el Río Bravo hacia el sur, exceptuando Brasil, es muy difícil imponer el fútbol femenino. En primer lugar, en Uruguay específicamente, hay un tema económico: los clubes no tienen dinero, es una realidad. El mantener un plantel de fútbol femenino, que es honorario y en el que las chicas se pagan todo, implica un gasto sin retorno. A veces se pide una camiseta, una pelota, un horario de cancha, prender la luz en la cancha para que jueguen, pero todo implica gastos para los clubes. Es muy distinto el tema de trabajar con las categorías inferiores, donde muchos equipos tienen un gasto enorme muy planificado en sus planteles juveniles porque eso es una inversión. Los jugadores juveniles que se destacan pasan a primera, y luego hacen un buen pase que le devuelve al club el dinero que se invirtió en ellos.
–¿Tu decís que lo que se llama «Sub 17″ entre las mujeres no existe?
—Entre las mujeres también hay una categorización: está la primera división, que son las chicas mayores; una Sub 19 (incluso se han hecho ya mundiales de fútbol Sub 19). Lo que no existe es el pase de la mujer, es decir, el ingreso de dinero por la transferencia de una mujer. En Europa hay transferencias de mujeres millonarias, en dólares; en Estados Unidos el fútbol tiene cara de mujer y es una de las cosas que nos dice, sin lugar a dudas, que las condiciones sociales, económicas, religiosas y culturales de un país son las que determinan las prácticas deportivas de ese país. En Estados Unidos el soccer es un deporte de mujeres, ellos consideran que es para mujeres, no es violento, es un juego muy suave. En el año 74 hubo una reforma de las leyes federales por las cuales obligan a los institutos de enseñanza y a las universidades a darles las mismas horas de deporte a las mujeres que a los hombres. Ellos juegan rugby, fútbol americano, que son deportes mucho más violentos. Y descubren que el soccer es un deporte, como dicen ellos, para las mujeres, y ese es el gran impulso que tiene el fútbol femenino en Estados Unidos.
–¡Qué lejos estamos de eso por estos lares!
—Por supuesto, hay una diferencia abismal en la consideración de las deportistas mujeres y de los deportistas hombres en el norte y en el sur. Algunas teorías de sociólogos que llegan hasta la época de la conquista de los españoles, evidencian que mientras aquí venía el conquistador hombre y solo, en Estados Unidos era la familia, eran los inmigrantes que llegaban a vivir no tanto a conquistar aunque de hecho fueran dos conquistas iguales. Pero eso hizo que la sociedad fuera diferente, la pareja fuera diferente y la consideración de la mujer deportista en este momento sea totalmente distinta.
ENTUSIASTAS VOCACIONALES
—Lamentablemente, porque además las mujeres deportistas son muy buenas.
—Sí, por supuesto. Y además vocacionalmente, porque una cosa es jugar al fútbol como un trabajo por el cual te pagan, y otra cosa es, después de trabajar todo el día, ir a practicar, jugar al fútbol, poner dinero. Rampla es, en este sentido, un equipo que históricamente se ha organizado en una especie de cooperativa, en la cual todas aportan lo que pueden para comprar las camisetas, la pelota. Es una de las instituciones que, a pesar de sus problemas económicos, les ha dado más apoyo. Pero es muy difícil, sobre todo cuando no hay metas claras, cuando no hay publicidad. Fijate que cuando aparece la mujer en las revistas, en los diarios a grandes títulos, es cuando es la esposa de, la hija de, la madre de: tapas y hojas enteras hablando de la esposa de Caniggia, de Maradona, etc. Siempre en función del hombre, mientras que los valores propios de la mujer no aparecen a cuatro columnas.
—Parecés una feminista…
–Parezco. Lo que me molesta terriblemente es que alguien le tenga que decir a las mujeres lo que pueden hacer y lo que no. A fines del siglo XIX y principios del XX es cuando la mujer empieza a hacer tímidamente sus primeros movimientos deportivos ante el horror sobre todo de la Inglaterra victoriana, que decía que la mujer no podía hacer deporte porque era nefasto para su salud, le hacia horriblemente mal. Decían que iba a quedar infecunda, que la mujer no podía hacer deporte porque perdía su facultad de ser madre, y que además lo hacía mal y no le gustaba.
DE ATALANTA A LOS JUEGOS ERIANOS
—Los disparates que se han dicho, y que la gente ha creído… Pero tenés ahí una especie de tesorito, una cita de Platón. Porque no todos los hombres célebres dijeron disparates…
–Cuando Platón en sus leyes dice, por ejemplo, lo que deberían hacer a nivel educativo los y las jóvenes, nombra especialmente la práctica deportiva, y afirma que es tan importante para las muchachas como para los muchachos. En su obra «La República» aparece un diálogo de Platón donde desmiente eso de que las mujeres no hacían deporte en Grecia. Habla de la risa que eso causaba. Platón hablaba con otros que estaban en ese momento en un gimnasio donde las mujeres se entrenaban en las palestras al mismo tiempo que los varones, mujeres jóvenes y viejas. En todas las mitologías han aparecido deportistas, mujeres que han sido el ejemplo de deportistas. La más famosa en la mitología griega es Atalanta, de quien decían que era una niña a la que habían abandonado en el bosque y la habían criado osos. Era tan veloz que nadie le podía ganar, y además le habían prometido casarse con aquel que le ganara en la carrera. Atalanta es el ejemplo de la deportista, e incluso Rousseau compara a su personaje Sofía con Atalanta, dice que por su vida al aire libre, su forma de correr es la Atalanta moderna.
Pero además, en todas las mitologías ha habido mujeres que han sido deportistas excepcionales. Hipodamia también es tan buena corriendo que nadie le puede ganar, y su padre dice que solo le va a permitir casarse con el joven que le gane. Como nadie le ganaba y a ella la ayudaba la diosa Era, le pide a Era que ayude a su joven contrincante para poder casarse, entonces el joven le gana y ella en honor a la diosa empieza a ofrecer los Juegos Erianos, que eran exclusivamente para mujeres. Actualmente se cree incluso que fueron anteriores a los Juegos Olímpicos.
–Hay que contarle esto a los de la AUF.
—A muchos habría que contárselo. Esos Juegos Erianos eran organizados por las mujeres casadas y además competían las jóvenes, en tres categorías según su edad.
UNA GRAN LIBERACION
–Y todo eso está muy perdido, muy invisibilizado.
—Además de estar perdido en una telaraña, actualmente se ha revisado la historia del deporte, que ha cambiado muchísimo porque se han empezado a descubrir cosas, se ha trabajado sobre todo en rescatar mucha documentación y se ha espec
ializado mucha gente en historia del deporte. El deporte fue un hecho menor en la historia de la humanidad, menor entre comillas, porque por ejemplo una cosa que siempre se dijo es que el deporte era hijo de la Revolución Industrial, y hoy han cambiado tanto las cosas que se dice que el deporte fue una de las causas de que la Revolución Industrial fuera exitosa. Así como en Inglaterra se da lo que se llama la parlamentarización de las luchas, es decir, el parlamento inglés es muy anterior a otros europeos y allí se empieza a discutir en lugar de pelear, también se da lo que se llama la deportivización de los juegos, es decir, se empiezan a regular, a reglamentar los juegos que antes eran pasatiempos, y así nace del deporte moderno.
–¿Y la mujer?
—Hosbawn, el gran historiador del siglo XX, habla precisamente de lo que fue el deporte para la mujer: una gran liberación, porque en primer lugar empezaron a frecuentar los clubes exclusivos de la burguesía, a conocer jóvenes y a elegir sus propios maridos, ya no tenían que esperar que se los fueran a llevar a la casa para presentárselos. Hubo una liberación corporal que significaba ponerse ropa liviana, salir del miriñaque, de los tacones y mover libremente el cuerpo. Hosbawn destaca también el hecho de la invención de la bicicleta que permite el desplazamiento de los jóvenes, las chicas y los varones, y libera mucho más a la mujer porque comienza a desplazarse libremente.
DERECHOS Y DEBERES
–Volviendo al fútbol y a la importancia del deporte para el desarrollo de las mujeres…
—Fundamentalmente hay dos aspectos que son importantes. Uno es la formación corporal, es decir, el esquema corporal que hoy se sabe que está directamente relacionado con el desarrollo de la inteligencia: el movimiento permite el mayor desarrollo de su potencial. Y el otro aspecto que para mí es determinante es la socialización. Ahora hay cada vez menos juegos muy individuales, pero hace algunos años las niñas jugaban a saltar a la cuerda, a la rayuela, con la muñequita, es decir, juegos absolutamente individuales. Los varones siempre jugaron al fútbol, y es en esos picaditos de fútbol en los que el varón comienza a defender sus derechos, a elegir a su capitán, sabe a quién elegir pero si no le gusta lo saca y pone a otro, sabe cómo tratar al contrario. Porque en definitiva las reglas del deporte son los derechos y los deberes de la vida. No se pueden practicar deportes sin reglas, y aun los niños tienen sus propias reglas.
–Es una formación de la personalidad.
—Exactamente, es una formación importantísima que la tienen mucho más los varones que las niñas. Hoy a mí me causa un placer infinito ver en los picaditos en las calles niñas entreveraditas con los varones, porque eso es básico, fundamental. Es mas: en Europa el deporte hasta los 12 años es mixto, no existe más el deporte de niñas y de varones, se practica en forma conjunta, porque hasta esa edad niñas y varones son iguales. Las diferencias físicas comienzan en la pubertad: a la niña le crecen las caderas, va a tener más grasa, el varón se hace más fuerte y más potente. Incluso cuando trabajábamos con la selección de fútbol femenino hacíamos muchos partidos con los varones hasta los 15, 16 años, porque después ya la diferencia no da. Pero ese hacer deporte en conjunto es importantísimo para las niñas. En este momento estoy tratando de llevar adelante unos cuantos proyectos relacionados con la mujer y el deporte. Confieso que lo hago por satisfacción propia, pero creo que también es una forma de aportar, porque hay cosas que deben conocerse y que se deben difundir.
(*) Reproducción de la entrevista realizada en el programa radial «Nunca en domingo» de CX22. Colaboración de Cotidiano Mujer.
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