Amas de casa, con trabajo y sin empleo

La preocupación de la Liga de Amas de Casa por la defensa de los derechos del consumidor se suma al reclamo  ya efectuado durante gobiernos anteriores  de que la figura del ama de casa sea reconocida y se admita el valor económico del «trabajo invisible». Las integrantes de la Liga, que ya son más de dos mil, aspiran a que oficialmente se cree un rubro específico para las amas de casa, permitiéndoles realizar aportes que posteriormente les habiliten el acceso a una jubilación.

Según dijo Mabel Lorenzo a La República de las Mujeres, la intención no es realizar nuevos planteos al gobierno del presidente Tabaré Vázquez, porque los mismos «ya están hechos. Nosotros esperamos que esta vez haya sensibilidad para valorar el trabajo invisible que, si hubiera que pagarlo, incrementaría notablemente el Producto Bruto Interno (PBI)».

 

DIEZ AÑOS DE ORGANIZACIÓN

La Liga de Amas de Casa, que funciona en Carlos Quijano 1280, cobra cincuenta pesos de cuota a sus socias, y a cambio les ofrece once cursos y talleres de crecimiento personal, alimentación saludable, fomento de la memoria, italiano, portugués, inglés, pintura sobre tela, decoración de porcelana, tejido, cuadros texturados, joyería artesanal y manualidades con medias.

 

–¿La Liga es una institución exclusiva para amas de casa?

–No. También amos de casa y consumidores. Nosotros comenzamos siendo una institución exclusiva para mujeres, pero con el tiempo entendimos que debíamos modificar los estatutos para consolidar la presencia de los hombres a través de otra categoría de socios. Sin duda que la mayoría son mujeres, pero hay hombres.

 

–¿Cuál es el fundamento para reclamar la creación de un rubro «ama de casa»?

–El fundamento es que nosotros somos un grupo al que nunca le falta trabajo pero no tenemos empleo. No entramos dentro de la categoría de personal remunerado y creemos que es justo que sea tomado en cuenta el trabajo que hacemos.

No pretendemos un sueldo sino el derecho a que si queremos tener un seguro contra accidentes por lo que realizamos en casa, podamos adquirirlo. La realidad es que si contratamos a una persona para efectuar las tareas del hogar es obligatorio que esté asegurada, pero nosotras mismas no podemos tener seguro. Creemos que se debe poner en evidencia el valor de ese trabajo físico.

 

URGENCIA NACIONAL

–¿Han hecho algún tipo de cálculo sobre cuál es el valor económico de ese trabajo?

–Si se calculara el valor del trabajo del ama de casa, el PBI se vería incrementado en muchos puntos. Pero hasta ahora solamente ha sido valorado a través de sentencias judiciales, cuando hubo señoras fallecidas en accidentes y quienes lo provocaron debieron pagar una indemnización a los familiares por lucro cesante. No manejamos las cifras.

 

–¿Ustedes han hecho o piensan hacer gestiones ante el nuevo gobierno para que el valor económico de ese trabajo sea considerado en las cuentas nacionales?

–Nosotros primero que nada queremos que se considere un tema de urgencia nacional que el ama de casa sea considerada como tal. De ahí en más van a surgir proyectos donde se nos ponga en el lugar que merecemos. Nosotros no vamos a presentar proyectos ni vamos a proponer nada. Sabemos que tenemos el valor de nuestro voto y los gobernantes deben saber que ese voto se conquista con acciones concretas. Esperemos ser tenidas en cuenta en este reclamo que ya lleva tanto tiempo.

 

–En caso de crearse el rubro «ama de casa», ¿quién haría los aportes?

–La familia. Pero para llegar a eso tenemos que estar en determinada categoría. Mientras el Ministerio de Trabajo no nos considere con un rubro específico, no existimos.

 

UNA CUESTION DE JUSTICIA

–¿La idea es que todas las amas de casa deban aportar, como ocurre en los rubros ya existentes?

–No, aporta quien quiera porque en esto no se puede obligar. El aporte, cuando se haga, debe ser del resto de la familia porque la realidad es que no es lo mismo venir de la calle a seguir trabajando en casa que llegar y encontrar todo hecho y la cena servida. Lo justo es que el aporte lo haga el esposo o los hijos solteros, para que con eso se consiga una jubilación para el ama de casa. Para que cuando llegue a determinada edad no tenga que pedir que alguien le de algo para comprarle caramelos a sus nietos.

 

–¿Esto no implica una mayor dependencia del ama de casa de su esposo, al requerir que éste le haga los aportes?

–No, porque él es un proveedor. En la actualidad ya está dependiente y la única forma de lograr independencia es que la ley diga que su compañero debe aportar. La idea es que directamente se considere una porción de los aportes del hombre para la jubilación del ama de casa. Es una forma de pago a esa mujer que hoy está haciendo todo gratis.

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