Mucho Grated
Querida Reina de Corazones:
Me siento atrapado por una realidad que me supera. Cuando me casé sabía perfectamente que mi pareja tenía una adicción bastante evidente por el atún peruano, ese que viene tipo grated. No me preocupaba demasiado porque de vez en cuando alternaba las ensaladas y las tartas con puré instantáneo, salchichas, tortelines precocidos o cosas así. Desde hace más o menos tres meses, se le dio por no tirar las latas como si no sé que ONG ecologista la mirara con un gran ojo, tipo cíclope medioambientalista.
Las latas, previamente lavadas con detergente biodegradable, una vez secas, pasan a formar parte de todo lo que usted pueda imaginarse en el decorado de una casa que hasta hace poco yo sentía mía: ceniceros, alhajeros, jaboneras, tarjeteros, porta sahumerios, y porta todo lo que usted pueda imaginar. Como si eso no bastara para desesperarme, ahora todas sus amigas la proveen de latitas similares porque ya que no usamos para nada la bañera: ella la ha transformado en un jardín flotante de maderitas hindúes perfumadas. Si yo tuviera alguna influencia trataría por todos los medios de que el actual gobierno suspendiera la importación del grated de atún. He pensado que tal vez usted sí tenga algún tipo de influencia y pueda ayudarme. Espero su respuesta con desesperación. Un abrazo.
Milton J.F.
Mi estimado amigo:
No sólo que no tengo ese tipo de influencias sino que de tenerlas no apoyaría para nada su idea. Considero, y perdóneme, que es una idea que atenta no sólo contra la libre determinación de los pueblos latinoamericanos, incluido el nuestro, sino de la economía de miles y miles de amas de casas uruguayas y de toda la región. El grated de atún, además de aportar proteínas marinas, aporta soluciones culinarias con la ventaja de que permite ahorrar tiempo y dolores de cabeza a la hora de pensar cómo sustituir las milanesas y el asado. Y en cuanto al reciclaje que su pareja hace de las latitas, le diré que en realidad no me parece censurable, todo lo contrario. Hay algo nerudiano que flota en esas transformaciones, aunque Neruda no fuera peruano. Que latitas peruanas floten en su bañera, que naveguen portando colores y aromas de maderitas hindúes me parece un canto a la creatividad anticonsumista y a la integración cultural planetaria. Piense, por otra parte, en el destino oceánico de esas latas: atunes navegando libremente en el Pacífico, atunes trasformados en grated navegando hasta el puerto de Montevideo, y luego latitas transoceánicas navegando en su bañera. ¿No le parece realmente impresionante? Tranquilícese y valore lo que tiene. Su casa sigue siendo suya, Milton, y su bañera también. Disfrute de la vida. Piense que muchos hombres, fundamentalmente peruanos, estarían muy orgullosos de una mujer así. Un abrazo.
La Reina
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