Una historia de amor

Loló y Dedé se conocieron en el bosque, se enamoraron y decidieron vivir juntos. Cuando se les instaló el deseo compartido de tener un hijo, descubrieron que una enfermedad infantil de Dedé le impedía tener «un bebé de barriguita». La tristeza inicial dio paso a la creatividad, y así llegaron a un lugar del bosque «donde hay bebés de barriguitas de otras animales que no pudieron permanecer junto a ellas». Primero fue Toto y después Lala, quienes encontraron la mamá y el papá que andaban necesitando.

Esta es una historia de osos y osas, pero bien podría ser la de hombres y mujeres que no pudiendo tener descendencia biológica, igual pudieron formar una familia.

Con una resolución gráfica atractiva y tierna, y textos sencillos al alcance tanto de infantes como de adultos sensibles, está construido el libro «El bosque de los árboles verdes. La adopción: una historia de amor», de Marina Pérez Gómez, cuya segunda edición han puesto en circulación Psicolibros y Waslala.

«Soy una mamá que ha querido explicarle a sus hijos del corazón esta hermosa experiencia que no nació de lo biológico», dice la autora que dedica su obra a Agustina y a Ignacio, «porque son mis osos».

Cuando presentó la primera edición, el profesor doctor Luis Enrique Prego propuso que habría que incorporarlo «como un texto, como un medio de ayuda para que los padres que consultan a sicólogos, a médicos siquiatras, a distintas personas que trabajan con el tema de la adopción (…) para que se olviden de las viejas fórmulas que habitualmente se dan cuando le piden que uno informe o les diga como van a informar a sus hijos, cuando llegue el momento de decirles que son adoptados. Y cuanto más importante es que no haya una fórmula aprendida, sino que haya una capacidad desarrollada, adquirida a través de una identificación con el hecho que significa adoptar».

«Creo que cuando el niño ingresa en un lugar, donde hay un lugar para él, no es adoptado, es un habitante que llega casi por el camino de la magia. De la misma manera que entran en esta pareja de ositos esos niños también mágicos y mágicamente ingresados», agregaba Prego.

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