Operaciones Cóndor nunca más

No desaprovechemos esta oportunidad, dejemos a un lado cualquier vanidad, Cóndor no es de ninguno de nosotros, sino de las víctimas, hagamos un centro al estilo judío para esclarecer la verdad y los culpables», alegó Stella Calloni en La Habana.

La autora del libro «Operación Cóndor» dijo que la CIA creó desde la década de 1960 una especie de macabro «dream team» del terrorismo para aniquilar a demócratas y adversarios de los represores y el imperialismo estadounidense.

«Los integrantes del equipo de ´estrellas´ se llaman Luis Posada Carriles, los hermanos Novo Sampoll, Virgilio Paz, Félix Rodríguez, Dionisio Suárez y Gaspar Jiménez Escobedo», sostuvo.

Según Calloni, los cubanos no fueron las únicas víctimas de esos sicarios, pues chilenos, argentinos, bolivianos, paraguayos, uruguayos, brasileños y venezolanos sufrieron las torturas, «saltos de la muerte» en avión o helicóptero, desapariciones y asesinatos.

«La operación Cóndor tuvo su antecedente inmediato en la Operación Fénix contra los disidentes en los países asiáticos, asunto que confesó en su momento el ex jefe de la CIA William Colby», aclaró Calloni.

La también luchadora antifascista argentina hizo un parangón entre aquella operación Cóndor y la situación de los presos en Guantánamo, «en donde se encuentran detenidos-desaparecidos personas a las cuales no se les ha celebrado juicio y que reciben la tortura o se les mata». «Los nombres pueden cambiar, pero las prácticas y los presupuestos son los mismos, y todos dentro del esquema de contrainsurgencia y de seguridad nacional de Estados Unidos», agregó.

Reconoció también que abogados de todo el mundo debieron asistir a Panamá para escuchar «de primera mano» las atrocidades cometidas por este «equipo de estrellas terroristas» por orden del imperialismo estadounidense, en momentos en que estaban detenidos.

«Posada Carriles, Novo Sampoll, Jiménez Escobedo y Crispín Remón saben todo acerca del asesinato de Kennedy, de las atrocidades de Somoza y las dictaduras militares de América del Sur», apuntó.

«Virgilio Paz y Dionisio Suárez, dos terroristas de origen cubano, participaron con el fallecido mayor Roberto D´Abuison en el asesinato del arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero», sostuvo.

Calloni aseveró que Posada Carriles estuvo en la base aérea de Ilopango cuando la guerra sucia contra la revolución sandinista y el Irán-contras.

Para la periodista están abiertas todas las vías con el fin de esclarecer estos crímenes y su divulgación, pues ya se exponen los «archivos del terror» en Uruguay y los de Italia, que reúnen el caso del líder democristiano chileno Bernardo Leighton.

Calloni insistió en el afán de Bush padre por reunir mercenarios para Angola en los años 70, el contubernio de Kissinger con la DINA chilena y la operación Cóndor, y la formación del «equipo de estrellas» por el progenitor del actual presidente de Estados Unidos. «La situación actual es que Bush hijo no puede prescindir de los hombres de su padre», acotó Calloni.

En otro orden de cosas, esta investigadora recordó a los escritores ya fallecidos Gregorio Selser, de Argentina («El pequeño ejército loco»), y el soviético Valentín Maskin, quienes iniciaron el trabajo de investigación sobre las operaciones encubiertas estadounidenses. (Prensa Latina)

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