Se necesita valor para ser refugiada

El Diccionario de la Real Academia Española define valor como «cualidad del ánimo, que mueve a acometer resueltamete grandes empresas y a arrostrar los peligros».

Cuando se vive en ambientes pacíficos, las personas comunes muy pocas veces tienen que demostrar su valor. Las refugiadas también son personas comunes, pero por causas ajenas a ellas se encuentran en situaciones extraordinarias que las obligan a buscar dentro de ellas mismas la fortaleza para vencer el miedo.

«Se necesita valor para ser un refugiado. El valor de no abandonar la esperanza y de aprovechar al máximo la ayuda ofrecida. Valor para comenzar una nueva vida a pesar de las adversidades, para convertirse de nuevo en miembros productivos de la sociedad», reconoce el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que llama a celebrar ese espíritu este 20 de junio con actividades diversas, que pueden ir desde conferencias a conciertos de rock. El objetivo es pensar en estas personas y brindarles ánimo, apoyo y respeto.

Según los últimos datos sistematizados por el Acnur, a principios de 2004 el número de personas bajo su amparo sobrepasaba levemente los 17 millones, menos que los más de 20 millones del año anterior, y el total más bajo en una década. Esta cifra incluye a solicitantes de asilo, refugiados, desplazados internos, retornados y personas apátridas.

A juicio del Acnur, tan significativo descenso expresa los mayores esfuerzos de la comunidad internacional por encontrar soluciones para millones de personas desarraigadas, pero también es consecuencia de evoluciones positivas en aquellas regiones del mundo donde las guerras finalizaron o se teminaron los regímenes opresores. Incide, asimismo, que algunas de las personas retornadas a sus hogares dejaron de gozar del amparo, que es por períodos limitados en estos casos.

La mayor disminución se dio en el sur de Asia, donde las cifras cayeron en más de un 30%. El fin del régimen Talibán marcó la afluencia de retornados a Afganistán, sea desde países vecinos donde se habían refugiado o de regiones del propio país hacia donde habían sido desplazados. Mucha gente también regresó a sus hogares en Angola, Liberia y Sierra Leona, naciones africanas pacificadas tras largos conflictos civiles. Una disminución menor se produjo en el número de personas amparadas en Europa y Estados Unidos.

Latinoamérica y el Caribe constituyen la única gran región del mundo en la que se observó un incremento, principalmente por el continuo desplazamiento interno en Colombia, país donde su número aumentó de 950.000 a más de 1,2 millones de personas.

 

AL AMPARO DEL ACNUR

El total de 17.084.100 millones de personas bajo el amparo del Acnur incluye 9.7 millones de refugiados (57%), 985.500 solicitantes de asilo (6%), l,l millones de refugiados retornados (6%), 4,4 millones de desplazados internos (26%) y 912.200 personas más por causas varias (5%).

Al cambiar la naturaleza de las guerras en las útimas décadas, y dado que los conflictos internos han sustituido a la confrontación entre Estados, el grupo de desplazados internos ha crecido considerablemente, al punto de convertirse en el segundo en importancia después de los refugiados. Se calcula que existen entre 20 y 25 millones de deplazados internos en el mundo, con las mayores concentraciones en Sudán, Angola, Colombia, Liberia, Sri Lanka, Bosnia y Herzegovina y algunos países de la antigua Unión Soviética. Acnur ayuda a menos de una cuarta parte.

Incluida su sede, Acnur tiene 252 oficinas en ll6 países del mundo. En Uruguay, sus programas son implementados por el Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana (Sedhu), sito en Colonia 1569, apto. 201, Montevideo.

El presupuesto total de Acnur para 2004 fue de l.l35 millones de dólares, y su personal asciende a 6.143 personas, incluyendo las contratadas por plazos cortos. Más de medio millar (565) de organizaciones no gubernamentales colaboran con esta agencia de Naciones Unidas.

 

LAS MAS VULNERABLES

Por lo menos la mitad de las personas desarraigadas del mundo son mujeres adultas y niñas. Su condición de género, agravada por la falta de protección de sus hogares y de sus gobiernos, las coloca en situación de particular vulnerabilidad. Enfrentan los rigores de largas jornadas de camino hacia el exilio, el acoso o la indiferencia oficial y el abuso sexual, incluso una vez que han llegado a un lugar aparentemente seguro.

Pero no sólo deben lidiar con esas amenazas personales y la consecuente estigmatización social que muchas veces acarrean, sino que además tienen que encargarse de la seguridad física, el bienestar y la supervivencia de sus familias. En los últimos años, el Acnur desarrolló una serie de programas especiales destinados a garantizar, en igualdad de condiciones, el acceso de las mujeres a la protección legal y a la ayuda humanitaria de emergencia mientras intentan reconstruir sus vidas. El microcrédito para impulsar emprendimientos propios es uno de ellos.

Imágenes tomadas de la galería fotográfica que ofrece el Acnur en su sitio de Internet (www.acnur.org) expresan mejor que las palabras situaciones y emociones de estas mujeres que prueban su valor cotidianamente, empeñadas en sobrellevar la adversidad y conservar la esperanza de una vida mejor.

a la escuela en Kabul.

de Azerbayán.

más seguro.

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