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¿Maternidad vs feminismo?, la bloguera española Nohemí Hervada aclara esa confusión

La bloguera española Nohemí Hervada visitará Montevideo el 11, 12, 13 y 14 de mayo brindando charlas sobre porteo y emprendimientos femeninos, y presentar su libro "Maternidad sin tabúes". Desde LARED21 conversamos con ella, quien aclaró que la maternidad y el querer dedicarse al cuidado de los hijos no va en contra de la lucha feminista.

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La española Nohemí Hervada es una de las blogueras de habla hispana más reconocidas en el “mundo maternal”, y en mayo llegará a nuestro país para participar de varias actividades.

Brindará una charla a integrantes de la Fundación Canguro del Hospital Pereira Rossell, sobre porteo ya que es experta en cuidados canguros para prematuros, especialista y formadora en porteo. Dará un curso intensivo de formación en porteo para todas aquellas personas que quieran formarse como asesoras, o que ya trabajen con bebés y quieran complementar su trabajo como las madronas, doulas, asesoras en lactancia, etc. También dará un seminario dedicado a mujeres emprendedoras “Emprende en femenino” en el que tratará sobre las opciones que pueden encontrar las madres que quieren dedicarse a sus hijos sin dejar de trabajar, y presentará su libro “La maternidad sin tabúes”, que trata sobre maternidad, hijos, conciliación, pareja, sexo, lactancias no placenteras, duelos y otros temas de los cuales aún cuesta hablar en una jornada abierta para todo público.

Conocé el cronograma de las actividades en Montevideo aquí.

Desde LARED21 conversamos con ella para saber un poco más de qué trata su trabajo, y los tabúes que rodean a la maternidad.

¿Quién es Nohemi Hervada?

Nohemi se define como “una simple mamá” que después de ser madre y de buscar información para ella sobre esa nueva experiencia en su vida se vio compartiéndola con otras madres que llegaban a esta instancia igual que desinformadas que ella. “Al final hice de un hobbie mi profesión”, explicó.

“Profesionalmente comencé con el porteo, porque uso el portabebés desde que mi bebé nació, y aprendí mucho sobre eso. Comencé en un momento en el que castellano no había mucha información, no había canales de YouTube como hay ahora”, dijo y contó que incluso el primer tutorial en YouTube sobre cómo usar un portabebés en castellano lo hizo ella.

“Empecé vendiendo portabebés, seguí trabajando con ese tema, fundamos con unas amigas que nos conocimos en Internet la Asociación Española de porteo” prosiguió y dijo que a medida que iba creciendo su maternidad también fue creciendo su emprendimiento, “me pareció que sólo con vender y hacer un canal público no bastaba”, dijo.

Nohemi se formó en todo lo que tiene ver con el porteo, con el contacto de los bebés recién nacidos, también como asesora de lactancia, y fue compaginado su trabajo de voluntaria en un grupo de apoyo a la crianza con su parte mas empresarial de venta de portabebés.

En los últimos años comenzó a dedicarse a hacer formación de asesoras para que esa información que ella posee no quede sólo un núcleo reducido: “si formo otras asesoras a su vez esas asesoras hacen difusión en el lugar donde están”, explicó.

También fue pionera en lanzar formación online en el mundo maternal ofreciendo cursos de formación a distancia a México, en un momento en que todo lo relacionado a la maternidad se creía que tenía que ser presencial, explicó. Hoy en día es la directora de las dos escuelas de formación online que tienen que ver con el porteo.

La maternidad sin tabúes

Al hablar sobre su libro, “La maternidad sin tabúes“, y la diferencia con otros libros de maternidad explicó que actualmente hay muchos libros relacionados a la maternidad, ya que hay muchos padres interesados en saberlo todo, “desde que nos enteramos que vamos a ser padres queremos tenerlo todo, la cuna, la ropita, etc y comprar libros que nos enseñen a ser los mejores padres, creemos que sera libro sera así”, dijo.

“Lo que veo es que muchos de esos libros los escriben expertos, la mayoría hombres, que nos enseñan a ser madres lo que es curioso ya de por sí”, señaló, y consideró que “se habla mucho desde el punto de vista del adulto, pero creo que la maternidad va más allá del simple hecho de que alguien experto te diga lo que tienes que hacer como si fuera un manual de procedimientos, lo que más necesitamos las madres a la hora de ser madres es tener información real y viviencias, no tanto trato, sino vivencias de otras madres que han pasado por lo mismo”.

Por eso, dijo “creo que aunque hay mucha información, hay mucha desinformación, y cuesta hablar de muchos temas”, y esos temas están en La maternidad sin tabúes.

Nohemi manifiesta que aún hay temas de los cuales casi ni se habla:  “cuesta nombrar la violencia obstétrica a la que se nos somete todavía, muchas veces por desconocimiento y muchas otras por ejemplo por chantaje emocional, no se habla de cesáreas innecesarias, o lo que implica la lactancia”.  Consultada sobre si existe presión actualmente sobre las madres por todo lo que tiene que ver con la lactancia explicó que es un tema que despierta comentarios en todos los sectores: “están las que dan la teta para reivindicar su derecho, las que no la dan porque se sienten ofendidas, las que lo intentaron y no lo lograron, levanta mucha herida, y es cuestión de hablar de esto sin tabúes, y preguntarnos un poco por qué, qué pasa con la lactancia para que sea un tema que afecte tanto”, consideró.

“Tampoco se habla de sexo, hay muchas parejas que la llegada de un hijo no les une, los separa, crea una brecha y son cosas de las que no se habla lo suficiente. Te preparan mucho para la llegada del bebé, para lo que es el parto, para lo que es la atención al bebé, cómo limpiarle el ombligo, cómo sacarle los mocos, pero nadie te dice que tal vez va abrir una brecha entre tu y tu pareja” explicó.

El aborto, ya sea voluntario e involuntario sigue siendo un tema tabú, aseguró. “Cuando se pierde un bebé mucha madres no lo dicen, existe un tabú respecto a eso, cuando yo perdí mi segundo hijo me enteré que gente de mi entorno había sufrido abortos y nunca lo había comentado. No entendía por qué ese secreto, por qué ese silencio, sea el aborto involuntario como voluntario, sigue siendo un tabú”.

El libro está escrito en formato de artículos individuales e invita a la reflexión, según su autora “muchas se sentirán comprendidas, porque yo escribo desde la experiencia propia, y la experiencia de gente muy cercana que me ha contado sus vivencias, y también habrá gente que se sienta incomoda, que también está bien”.

En ese sentido consideró que nos acomodamos a lo antinatural y eso hace que vivamos como vivamos, “el primer paso para cambiar y mejorar es sentirnos incómodos donde estamos, nos acostumbramos a zapatos que nos hacen daños y no hacer nada para cambiarlo. Creo que la maternidad para muchas es un zapato que nos aprieta, pero habra que empezar primero por asumirlo” agregó.

Por otro lado explicó que desde su punto de vista uno de los grandes problemas de las madres ahora es que no han convivido con bebés antes de ser madres, porque ya venimos de familias de pocos hijos, hay escolarización temprana y las actividades se dividen por edades por lo que no hay una convivencia con lo que es criar.

“Luego nos pasa como las orangutanas en cautividad que no saben cuidar a sus crías porque nunca lo han visto, y eso nos pasa a muchas”, reconoció, y contó: “yo he tenido padres que me han confesado que la primera vez que sostenían un bebe en brazos era con su hijo y les creaba una inseguridad total, tenían miedo de hacerles daño, solo de tenerlos en brazos, eso es brutal”.

El trabajo, la maternidad y la lucha feminista

Nohemi brindará un seminario “Emprende en Femenino” en el que hablará sobre su experiencia personal tras ser madre, el trabajo dependiente y el lanzamiento a un emprendimiento personal.

Hervada escribió un artículo hace algunos años que habla sobre todas las cosas a las que las mujeres tienen que renunciar “Las renuncias de las madres”, un texto que se volvió viral en el mundo entero, fue traducido al inglés y según contó llega por mensaje de whatsapp sin firma. En él habla de eso, de que todas las madres son madres a costas de renunciar.

También habló sobre cómo la mujer siempre es juzgada, ya sea porque decide tener hijos o no, como si decide ir a trabajar y dejar a sus hijos, o decide quedarse con sus hijos y no ir a trabajar, algo que a veces es visto como “antifeminista” o un retroceso en los derechos individuales de las mujeres.

“Es una verdad-dijo- depende qué opción tomes tendrás a las de la otra opción mirándote como acusado, en plan de eso eres una traidora a la causa, sea la de la lucha feminista o sea la de la lucha maternal, como si hubiera que elegir y yo creo que eso es una trampa al final” aseguró.

“Es como que tenemos la carga de tener que hacerlo todo y ser perfectas, y yo creo que es injusto, la cuestión es que reivindicar el trabajo asalariado se hizo intentando conquistar el trabajo masculino, el modelo de trabajo que impera es el masculino, ellos no tienen reloj biológico, a un hombre nunca le preguntan si va a tener hijos en una entrevista de trabajo, porque da igual, todo el mundo sabe que tenga o no tenga hijos no van a ser su responsabilidad principal, porque es así”.

“Recientemente me preguntaron en una entrevista qué puede hacer el padre para ayudar en la crianza, y yo pensaba en que claro, es que si lo planteamos como que el hombre ayuda seguimos pensando que la responsabilidad de la madre”, dijo. Y se cuestionó ¿cómo que el padre ayuda?, que es un señor que pasa por allí y te ve con una bolsa y te la acepta portar?. No tienen que ayudar con sus hijos, son sus hijos también. No hay corresponsabilidad, y cuando no hay corresponsabilidad toda la carga es nuestra”.

“Se nos pide que aguantemos la carga de la crianza a nosotras, no solo la crianza sino el cuidado, si hay una persona dependiente en la familia mayoritariamente la carga es de las mujeres de la familia, cuidar a los padres, hermanos enfermos, pero a parte tenemos que ser profesionales, pero si el niño se pone malo a quien llaman para que vaya al colegio a las reuniones es a la mamá no al papá, entonces claro es muy injusto, es un modelo que no caza con una parte muy importante de muchas mujeres que es el querer desarrollar su trabajo del cuidado si es que les apetece”.

Para ella a la que no le apetece está en todo su derecho también, y hay muchas fórmulas que la ayudan a sobrellevarlo, “de hecho el mundo está adaptado para que a la que no le apetece encuentre a quien delegar”.

Hoy hay muchas mujeres que retrasan la maternidad o son madres por decisión, “el hecho de tener acceso al control de natalidad hace que no haya tantos bebés no deseados, y cuando hay un bebé deseado la madre quiere también disfrutarlo” dijo, “antes se tenían diez hijos y ahora se tiene uno, no llega a dos. España es uno de los países con la tasa de envejecimiento más alta, creo que es el segundo, el tercero, no hay relevo generacional, si no fuera por la inmigración no tendríamos relevos, hay pocos hijos, y eso implica que hay mujeres que saben que solo van a tener una oportunidad y por lo tanto la quieren aprovechar, pero se sienten como ‘y ahora qué hago con mi trabajo?” explico.

“Y luego parece que se nos obliga a ser de un bando o de otro. Las que se quedan con su bebé en casa o las que vuelven pronto al trabajo. Cuando lo cierto es que quedarse en casa con un bebé es trabajo. Agotador, sin festivos ni recreo, y sin paga. Las mujeres tenemos que empezar a reivindicar la valoración del maternaje”, y eso no es ir en contra de la lucha feminista, explicó.

En ese sentido afirmó que las pocas políticas sociales de fomento de la maternidad tampoco colaboran porque lo que hacen es que la carga económica recaiga sobre la propia familia, “la mujer solo tiene una baja en España de 16 semanas, después de ese tiempo si quieres seguir cobrando tienes que volver a trabajar, y a quién le dejas el hijo?, a otra mujer casi siempre, que, o no le pagas porque es tu madre, o le pagas menos que tu, ella a su vez va a dejar sus hijos a otra madre que va a cobrar menos, y así”.

“La carga del cuidado es una cadena de pobreza femenina, las mujeres cuanto más necesitadas estemos más cuidaremos a otros pero por menos dinero, eso lo que implica es que al final las que trabajamos en de forma dependiente lo hacemos en un modelo que no tiene en cuenta la realidad de la vida”, afirmó.

Por eso, dijo, “cada vez más mujeres somos conscientes de eso y queremos establecer nuevos modelos. De ahí surgen muchas emprendedoras, el teletrabajo, etc. Yo vivo en una isla, y si tuviera que hacer mi trabajo con el nicho con el que me muevo a nivel local estaría muy limitado, yo no puedo hacer cursos todas las semanas en Madrid y Barcelona porque me encarecería mucho, yo tenía un hijo pequeño, no podía viajar con él a todos lados y el teletrabajo fue una opción. También está el hecho de trabajar por proyectos y no por horas, es decir si soy muy buena haciendo algo, hacerlo y cobrarlo bien, por ejemplo, hay un montón de factores que las mujeres necesitamos ver, y necesitamos que más mujeres se sumen a este cambio de paradigma profesional, que no tenemos que competir en un mundo con reglas hechas para los hombres porque siempre perdemos” lamentó.

Nohemi reiteró que no considera que esa idea vaya en contra del feminismo, sino que todo lo contrario, “se trata de que las mujeres tengan poder de elección, de saber que yo tengo derecho a elegir”.

“La mayoría de las mujeres no elegimos, renunciamos, a mi mucha gente me comenta en mi artículo sobre ‘Las renuncias de las madres’, que no es una renuncia, es una elección, pero yo digo no, es una elección cuando las mujeres pueden elegir, pero hay otras que no pueden, yo conozco muchas mujeres que no pueden elegir tienen que irse a trabajar porque no tienen nada más para alimentar a sus hijos. Prefieren dejarle 10 horas ganando poco, pero por lo menos darles de comer, a quedarse en casa sin nada, o pasar a depender de una pareja; volver a casa de los padres, con lo cual pierde independencia; o depender del Estado, pero en precario. Yo creo que es una reivindicación totalmente feminista valorar el trabajo femenino, cuando para una mujer su trabajo implica el cuidado también hay que valorarlo”, explicó.

“Para mi ha sido una lucha pasar a cobrar por lo que hago, al principio hacia todo de forma voluntaria, pero cuando empecé a darme cuenta que era mi trabajo, que era lo que yo sabía hacer y que había invertido mucho para formarme empecé a cobrar, y también fui muy criticada, porque está eso de que las cosas que tienen que ver con las mujeres tienen que ser gratis por sororidad, pero creo que la sororidad sílo funciona en una vía, es decir porque si yo voy a la panadería y le digo a la panadera ‘como eres mujer y eres mi hermana me das el pan gratis’, no me lo va a dar, sororidad solamente se nos exige a las mujeres que queremos salirnos del marco este mercantilista totalmente masculino”, advirtió.

Los momentos de la maternidad

Nohemi también habló sobre los momentos de la maternidad y reconoció “hay momentos en los que crees que siempre vas a estar en ese lugar, es como que parece que no te mueves, la maternidad es como que el mundo sigue girando y tu te has puesto una piedra encima y no te puedes mover, es como que todos siguen su vida y tus sigues ahí amarrada a un bebé, pero los niños crecen, mientras estás ahí parece que el tiempo pasa lento pero crecen, y poco a poco comienzas a recuperar espacio” dijo.

Sobre su experiencia personal de cómo ha combinado su emprendimiento con la maternidad contó “el año pasado cuando viaje a Chile, fue mi primer viaje internacional y me llevé a mis dos hijos a trabajar, organicé una gira como esta y los llevé. En ese entonces tenían 10 y 4 años, y fui con una amiga para que los atendiera cuando yo estaba trabajando, pero puede ir con ellos, dijo. Y agregó pero “este año el padre de mis hijos dijo que no le apetecia que se fueran tantos días y demás, y dije ‘mi hija más chica ya es mayor, tiene casi seis años’, así que se quedan con su padre, porque también es el padre, no me hace el favor a mi, sencillamente yo organizo mi viaje internacional en este caso en contreto cuando mi exmarido tiene vacaciones, con lo cual él va a atender a sus hijos estos 13 días y mis hijos van a estar genial. Yo estoy en esa etapa en la que veo que mis hijos no me necesitan ya todo el tiempo, van a su escuela, yo tengo mis horarios libres, me manejo con el padre, y ese tiempo en que no tienes que estar a full llega, pero cuando tienes que estar a full el tiempo es mucho más limitado, yo he viajado por toda España con mis dos hijos, poderse se puede”, afirmó.

Pero aclaró “lo que es verdad es que es un gasto, si tengo que pagar un pasaje para viajar, para ir con ellos tengo que pagar tres o cuatro si viene alguien más conmigo”.

“Yo lo que me di cuenta es que en el mundo maternal también existe una diferencia entre hombre/mujer” dijo y contó “la primera vez que me propusieron viajar a Chile ya hace algunos años yo dije que tenía que viajar por lo menos con mi hija más chica porque era muy pequeña para dejarla con el padre sin tener teta todos los días, y curiosamente la gente se echaba atrás porque claro, es otro billete de avión. Yo digo que ‘si claro Carlos González no te la pone fea, porque Carlos González viaja solo, porque sus hijos quedan con su mujer’, con todos mis respetos a Carlos González, pero si te fijas en el mundo maternal si es una mujer que trabaja con sus hijos le damos menos credibilidad, porque es una mamá que está con sus hijos, pero si es un pediatra tiene más credibilidad a la hora de hablar de la lactancia, que una madre que va con su bebé e incluso capaz que se pone a dar la teta en medio de la charla demostrando que se puede, es una doble moral”.

La lactancia frustrada

Luego volvió a hablar sobre la lactancia y afirmó que es un tema que tiene mucha más connotación de lo que aparentemente se ve, ya independientemente de que sea mejor o peor para el bebé, ya incluso para la madre, “de hecho es parte de la sexualidad, y el hecho de negarla o de atribuirle otras cosas como cualquier parte de la sexualidad que negamos deja marcas. Si yo soy una persona con mucha represión a nivel sexual lo voy a reflejar en otras cosas, y si el tema de mi sexualidad tiene que ver con la lactancia que me supone un dilema, un trauma, una carga, una presión o una frustación va a dejar una huella” dijo.

“Empecé a tratar el tema de la lactancia frustrada justamente por ver cuántas mujeres sufrían por no haber conseguido a amamantar, y creo que cuando hay sufrimiento hay que intentar analizar por qué se causa y evitarlo. Yo digo que trabajo para la que quiere, la que no quiere no me necesita, pero la que quiere y no lo pudo conseguir pues necesita al menos sanar esa herida, hacer un duelo, y hay muchos duelos para hacerlo”.

Sobre el rol de las asesoras de lactancia explicó que va más allá del período de amamantaiento. “Cuando hay un problema de lactancia las asesoras estamos para eso, nuestro trabajo puede ser muy amplio, una asesora de lactancia puede estar solamente para brindar apoyo, para contestar una pregunta puntual, como ‘me puedo anestesiar una muela para ir al dentista si estoy dando la teta’, porque hay gente que duda eso, en algunos casos estamos para detectar si hay un problema real e intentar arreglarlo porque no se trata aquí de una cuestión de suerte, no se trata de te tocó o no te tocó, muchas de las causas de abandono de la lactancia se podrían haber evitado, eso es lo triste” dijo.

Y continuó “a mí no me preocupa la que no quería amamantar -o me preocupa pero en un segundo plano porque habría mucho que analizar para entender por qué no quiere pero eso es bien profundo-, me preocupa la que quiere y no lo está consiguiendo. Esa necesita ayuda ya, primero porque generalmente hay dolor, dolor físico, preocupación por si el bebé no gana peso, etc, y a eso se dedica la asesora de lactancia”. Pero incluso cuando ya pasó, cuando esa lactancia ya pasó, se dejó o terminó de forma abrupta sin un destete como el que la madre hubiera preferido hacer, de una forma más respetada de parte del bebé, de una forma agradable, más consciente o aceptada suele dejar huella y eso pasa”.

Para ejemplificar dijo que se ve cuando tienes otro hijos y ves que otras madres te dicen “‘no, yo ni lo voy a intentar, porque la pase tan mal con el primero, que con este en cuanto nazca me tomo la pastilla’, es como si te deja un novio y dices no me voy a volver a enamorar en toda la vida. Es cierto que hay una etapa en las que todos reaccionamos así, estás dolida y no quieres saber nada, pero en general todas entendemos que eso es una etapa que se pasa, y que afortunadamente una vuelve a creer en la vida, en el amor y en las personas”. Con el tema de la lactancia pasa lo mismo, y si nos fijamos “hay gente que se queda en esa negación, y gente que no solamente se queda sino que la transmite por ejemplo a su familia, si tu hermana tiene una experiencia muy negativa con la lactancia y se queda ahí, no sana esa herida y tú ahora te quedas embarazada, es muy posible que recibas mensajes de ella para que no lo intentes, no te esfuerces, porque da problemas, duele mucho, etc, que es lo que hacen muchas madres. O si puedes amamantar sin problemas puede generar una especie de rivalidad entre madres, ‘porque tu puedes y yo no, eres mejor porque das teta y yo no puede’, esto se ve mucho” dijo.

“Pasa porque hay una herida, y el que tiene una herida, aunque tu le roces sin querer le duele, y eso es parte de mi trabajo. El tema de analizar la lactancia frustrada, hay un capítulo en el libro que se dedica justamente a eso, lo llamo ‘madres en tierra de nadie’, porque no están en las que han conseguido dar la teta y tampoco en las que no querían hacerlo, porque ellas sí querían pero no lo lograron, por eso están enfadadas, porque la que no quiere no suele tener duelo, es como las que no quieren tener hijos, si una persona decide no tener hijos es su decisión y vive con resonancia, pero la que quiere y no puede si tiene un proceso más complicado”.

La culpa de las mujeres

En una parte de la entrevista Nohemi también habló sobre la culpa de las mujeres, y cómo las mujeres siempre, siempre somos juzgadas.

“La culpa es nuestra siempre y cuando no lo es la asumimos, porque nos han criado con ese mito de esto de ser responsable, del bienestar de los demás, si te fijas en general el ideal de la mujer ha estado siempre como un ideal de complemento, ya los griegos pensaban que eramos seres incompletos, los griegos eran unos misóginos y hemos heredado mucho de esa cultura, no solo el vocabulario. Yo siempre bromeo con el significado de la palabra histérica, que viene de útero, viene de ovario, pero qué pasa es que los hombres no se ponen histéricos?, no, pocas veces vas a ver que alguien insultar a un hombre llamándole histérico, pero las mujeres sí somos histéricas, porque claro tenemos útero, tenemos ovario y parece que eso nos vuelve locas, empezando por ahí podríamos hacer todo una charla sobre cuestión de género, si creamos nuestra identidad a partir de lo buenas que somos para los demás y de la valoración que nosotros tenemos de los demás, vamos asumiendo todas las culpas, las nuestras y las que no son nuestras, los hombres por lo general no, la tienen más fácil porque el mundo está hecho a su medida entonces no necesitan tanta historia”.

Sobre esos temas consideró que todavía hay mucho por hacer. En su trabajo explicó que cuando habla de formación la gente cree que va a hablar mucho de contenido, de materia “y es cierto que hay materias que tengo que dar cuando hablo de lactancia, del cuerpo del bebé, del potreo, de lo que es la producción de leche”, pero a mí me preocupan mucho más estos otros aspectos, de cómo tratamos las personas, de cómo reconocemos la necesidad del bebé, cómo una se ve a sí misma, de paternalismo. Creo que es mucho más efectivo para las mujeres hablar de estas cosas de que nos digan que la leche sube al tercer día, da igual como se llame, que la madre sepa que el calostro se llama calostro, me importa mucho más que la madre sepa que se llame como se llame es suficiente para su bebé, y eso curiosamente es lo que no se suele enseñar, o no lo solemos comentar”.

Criar hijos feministas

Finalmente habló sobre la crianza y la importancia de criar hijos y hijas feministas.

“Nuestras niñas siguen siendo mucho más vulnerables que nuestros niños, es así. Yo que tengo una hija y un hijo tengo el doble trabajo de criar una niña libre y criar un hijo feminista, porque aquí no hay otra opción, si yo no hago nada lo cría el mundo, y el mundo lo cría a su imagen y semejanza, machista”.

“En un principio yo rechazaba el término feminismo porque pensaba que las feminsitas rechazaban por completo a aquellas mujeres que les apetece criar, por eso a veces me parece que estoy en tierra de nadie, porque en el mundo maternal por ejemplo también se ‘rechaza’ esa visión de madre liberadora y preocupada por su yo individual”. “Cuando empecé a hacer un trabajo dentro del mundo maternal sobre imagen personal, empoderamiento femenino, etc también me criticaban como diciendo que dices, yo estoy muy bien así”.

Y otra vez es como que hay que elegir, lamentó “o ser muy maternal o muy profesional”. La autoestima de los hijos también es un tema que le preocupa y dijo que no es algo que se le va a crear solamente tratándolos bien a ellos, como muchas veces se dice sobre los primeros años del niño, respeto al bebé, cuidado al bebé, sino que “ahora lo que tengo claro es que pasada esa primera etapa que no hay otra alternativa, mis hijos aprenden de autoestima de ver como yo me trato a mí misma, no solo de como los trato a ellos, y yo quiero que mi hija vea que su madre no es la última en la fila, que su madre no es la última en servirse la comida, que su madre no come de pie mientras los demás comen sentados. Todavía sigue estando esa imagen de que como eres madre eres servicial, pero hay que empezar a cambiarla, para bien”. Las mujeres deben recuperar sus espacios y sus decisiones individuales, tienen que poder elegir desde si se pintan o no los labios, si se depilan o no, todo lo que tiene que ver con el arreglo personal de las mujeres también está muy cuestionado, y si eres feminista te acusan de que tienes que dejar muchas cosas, como el simple hecho de arreglarse de lado, y la lucha feminista no trata de eso, sino de que una pueda elegir cómo se siente cómoda, ya sea desde estando en la casa criando a los hijos o trabajando fuera, o maquillándose o no haciéndolo.

En la crianza de los hijos varones consideró que es importante hacerles entender desde pequeños la posición en la que nacen: “mi hijo tiene que entender que solo por su género tiene un privilegio en este planeta, y que es así y que tiene que ser consciente de eso”.

En un artículo que escribió titulado “Trata bien a todos, pero a las niñas más” cuenta que fue una conversación real que tuvp con su hijo y que él le decía “pero mama eso no es justo, la justicia no es tratar bien a todo el mundo?”.

“Le expliqué que eso sería lo justo si todo el mundo estuviéramos en el mismo punto de partida, pero las niñas nacemos en desventaja entonces si nos tratan igual que a ellos seguimos estando en desventaja”, contó y aseguró que “intentar explicarle eso a un niño lleva trabajo, implica también trabajo propio, saber que piensa el padre, porque es el referente masculino, es un trabajo porque hay que ir a contra de todo un sistema, pero es necesario”.

“Yo estoy esperanzada” reconoció y puso otro ejemplo de su hijo y contó “mi hijo hace patinaje artístico y en su momento hablé con él y le dije: ‘sabes que muchos niños te van a comentar que esto es de chicas, cómo te sentirías tú si te dicen que no puedes patinar porque eres chico?, muy mal me dijo, pus así se sienten las mujeres en el planeta cuando quieren hacer muchas cosas’, le explique”.

“Creo que no es sencillo hacerlo pero que cuanto antes empecemos más fácil es que absorban ese tipo de cosas”, aseguró. “Cuanto más pequeños son los niños menos prejuicios traen, y entonces más fácil, pero tenemos que hacerlo. El trabajo de ser madre es muy importante, porque somos las que criamos y las que transmitimos los valores, y podemos estar transmitiendo valores de equidad o machismo, porque hay muchas mujeres transmisoras del machismo si no tiene cuidado”.

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