"Se habla del pago de los animales sacrificados pero no de compensar lo que se dejó de ganar"

Preocupa a los productores de la zona con aftosa el "lucro cesante" en su actividad

Artigas – Si bien en la jornada de ayer se comenzó con el pago de las indemnizaciones a los productores cuyo ganado no figuraba como prenda bancaria, los productores están preocupados en torno a qué va a pasar en los próximos meses, ya que por un lapso importante no podrán seguir viviendo de lo que vivían y la ley es clara en cuanto al pago del «lucro cesante».

En ese sentido, algunos productores se estarían reuniendo para analizar los distintos problemas, luego de la finalización de la aplicación del «rifle sanitario» que terminó con más de 20.000 animales de la zona, incluyendo cerdos, ovejas y bovinos.

Mientras tanto a nivel de la Asociación Agropecuaria de Artigas se estaban haciendo gestiones para el pago a los productores que no están libres de prenda y también la contemplación a productores de la zona perifocal (25 kilómetros a la redonda del foco) que debieron tirar miles de litros de leche que producían.

Productores de Bella Unión parados

Un grupo de productores de cerdos de Bella Unión, que se dedicaron a esta actividad tras acogerse a uno de los planes de reconversión para la zona oeste, se hizo presente en nuestra capital departamental para saber qué va a pasar con ellos ya que hace una semana que no les entregan guías y no pueden vender sus cerdos a Salto y Paysandú como lo venían haciendo. En tal sentido, el productor Jorge Traba dijo a La República del Litoral que «nosotros veníamos vendiendo aproximadamente 500 animales mensuales hacia empresas de Salto y Paysandú» y en total tienen unos 1.200 animales.

Se debe tener en cuenta al respecto que Bella Unión está más lejos o casi a la misma distancia que Rivera, de la zona donde apareció el foco aftósico, y que los animales del lugar cuentan con el permanente control de las autoridades sanitarias.

Psicólogos en la zona

Un grupo integrado por dos psicólogos y un siquiatra se trasladó ayer a la zona afectada a los efectos de evaluar y conversar con aquellas personas que han sufrido el impacto de lo ocurrido, perdiendo animales que en muchos casos también tienen un valor afectivo.

En algunos casos «las vacas tenían nombre» y hasta «respondían a un llamado» lo que evidencia el grado de relación que llega a alcanzar el hombre de campo con sus animales y especialmente en los pequeños predios como son la mayoría de la zona afectada.

Los profesionales de la salud mental no harán un trabajo clínico propiamente dicho sino una acción para este tipo de casos de situaciones no previstas y de pérdidas, al tiempo que también se hará un trabajo grupal con niños.

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