Las secuelas del subdesarrollo

Los elefantes blancos de mi pueblo

Quien recorre mi ciudad, comenzando por el este de la misma, se encontrará con el Estadio Artigas, y si es de noche y está funcionando, su iluminación es tan potente, que puede verse desde muchos kilómetros y cuando se está cerca, tal es su potencia, que alumbra manzanas y viviendas en todo su contorno. Frente a éste, encontramos el «Estadio Cerrado Municipal», y dirigiéndose por la periferia hacia la zona que llaman la costanera se encontrará con el «Velódromo Municipal». Por último, terminando en la zona de playas, el imponente «Anfiteatro» que, cual circo romano, se eleva majestuoso a la orilla del Río Uruguay y del que solemos jactarnos de ser el único por su envergadura, o tal vez uno de los únicos del sur de Latinoamérica.

Sin analizar los números, pensando y creyendo que todo se hizo con las licitaciones como correspondía, que no hubo arreglos, acomodos, o «rebotes» como está de moda hoy día en algunos de nuestros gobernantes, es evidente que todos estos monumentos edilicios significaron al pueblo de Paysandú, que los pagó, un montón de millones de dólares. Como resultado de ese gasto de millones de dólares, el Estadio Artigas se usa muy poco y cuando se utiliza, es costoso su uso y su mantenimiento. Paysandú sigue sin tener un estadio de alternativa para los campeonatos interzonales como es el «Litoral de Fútbol», que debe a veces recurrir para éstos, a los préstamos de los estadios de los clubes locales. El Estadio Cerrado es utilizado fundamentalmente en eventos interdepartamentales e internacionales e incluso en otros tipos de eventos, no tan deportivos, a los efectos de tratar de darle alguna utilidad. El velódromo, mucho tiempo inutilizado, dado que su pista había sufrido un deterioro (hundimiento) que hacía imposible competir (hoy aparentemente solucionado) y el anfiteatro, que se usa algunas veces en verano, más ha sido el tiempo que ha estado»bajo el agua», proporcionalmente al tiempo que ha sido utilizado para espectáculos. O sea, que fue sólo creado a los efectos de la semana que en Paysandú se festeja y se llama «la Semana de la Cerveza». Además hay que sumar el gasto de mantenimiento y costo que significa su limpieza, los arreglos permanentes que hay que realizar por las inundaciones que casi todos lo años de una forma u otra le llegan, y aunque no lleguen, basta que se abran las compuertas de la represa «Salto Grande» para que Paysandú se inunde …

Contrariamente a eso, si también recorremos la misma ciudad, vemos cerca de esos monstruos arquitectónicos, barrios sumergidos e inundados por aguas cloacales y colectores que pasan y se desbordan en el mismo barrio, casas y viviendas a la vera del colector y zonas de barrios inundados y de pozos negros abiertos etc., conocidos por todos y comentado en todos los medios de prensa, y en donde los vecinos conviven con sus hijos dentro de la materia fecal de ellos y de otros vecinos; sin mencionar los riesgos que para su salud tiene para los que habitan esos lugares por citar algunos: Los Tatuces, La Chapita, barrio Chaplin entre otros.

Me pregunto: ¿ no podrían haber gastado menos o haber obviado la construcción de estos «gigantes» que se usan poco, solamente para algunas ocasiones especiales, y que tienen además gran costo de mantenimiento? ¿Haber volcado ese dinero del pueblo para que esa gente tuviera viviendas decorosas, una vida más digna, y vivan como personas? Es cierto que para un político, el hecho de pasar a la posteridad con un monumento de esta naturaleza, es mucho más tentador que arreglar o planificar un barrio de la ciudad aunque cueste mucho menos.

Pero… ya es hora de que nuestros gobernantes dejen un poco nada más de su ego y piensen un poco más en su gente, utilicen los dineros que los ciudadanos aportan en beneficio de aquellos que más lo necesitan y estoy seguro de que todos viviremos mejor. También estoy seguro que muchos sanduceros, tendríamos tal vez la mitad del estadio cerrado, seguiríamos con el viejo «Parque Artigas», un 1/4 del anfiteatro, un velódromo funcionando: pero también es cierto que otros sanduceros vivirían con mayor dignidad de la que viven actualmente y podrían intentar educar a sus hijos como verdaderos seres humanos. También es muy probable que si se hubiesen construido viviendas y se hubieran realizado los saneamientos correspondientes se hubiera ahorrado mucho más de lo que se gastó en estos monstruos y «elefantes blancos» que viven más dormidos que despiertos y que sólo sirven y servirán algunos de ellos, para cultivar el ego de sus progenitores. Es una mera opinión.

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