Aviones y helicópteros en una lucha sin cuartel

Artigas en pie de guerra contra la aftosa

por Miguel Irrazábal

Artigas – La mayoría de los medios radiales trasmitió en directo todas las informaciones que iban surgiendo, al tiempo que trasladaban las inquietudes de productores y población en general.

Mientras tanto, desde el lado brasileño se anunció la llegada de técnicos que estuvieron trabajando en los focos detectados en el municipio de Joia y se anunciaban severos controles tanto al ingreso desde Brasil como desde Uruguay.

Los comerciantes brasileños, que en un principio buscaron presionar a las autoridades uruguayas para que se flexibilizaran las medidas de este lado de la frontera, están hoy muy preocupados por la situación.

Cabe recordar que desde La República del Litoral dimos cuenta de las amenazas de frenar el ingreso de gas desde Brasil y de sacar la publicidad a medios artiguenses que colaboraban con la difusión de las medidas, lo que hoy viene a demostrarse que era fundamental para evitar el ingreso de la aftosa a nuestro país.

Pero también debemos mencionar que desde estas páginas advertimos que a través del río Cuareim y las picadas se continuaba ingresando mercaderías prohibidas o que algunas personas trataban de burlar los controles, escondiendo panchos y pollos envueltos en papel de regalo.

También informamos que sólo después de cinco días de instalado el «rodiluvio» comenzó a funcionar, ya que no había productos químicos para fumigar.

Las propias autoridades locales del Ministerio, en su momento, solicitaron la colaboración del Ejército en los controles sobre la zona costera, los que no funcionaron en forma permanente.

También informamos que funcionaba solamente la barrera en el Puente de la Concordia, pero no a la salida de la ciudad, debido al escaso personal con que contaban las autoridades locales, que incluso deben pagar de su propio bolsillo los arreglos del único vehículo que tienen.

También indicamos que la campaña de prevención quedó a cargo básicamente de la gente de la Asociación Agropecuaria, que imprimió algunos folletos explicativos, y algunas emisoras como Radio Cuareim emitían algunos mensajes de advertencia, pero en ningún momento hubo una campaña sistemática, clara y permanente para concienciar a la población como hubo en su momento para prevenir el cólera o el dengue.

Decían que no había recursos para ese tipo de campaña. Sin embargo, por amarretear unos pocos pesos, hoy estamos enfrentados a una situación de consecuencias imprevisibles. Hoy vemos al presidente Batlle, muy firme, anunciando que se debe determinar responsabilidades penales para los inconscientes y probablemente tenga razón. Pero este mensaje llega tarde y no ayuda a volver la historia atrás.

La falta de conciencia real, a juzgar por todos estos hechos, ha sido de las propias autoridades, que con su pasión por recortar, terminaron ayudando a generar las condiciones para que este tipo de situaciones aparezcan.

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