Nuevas denuncias sobre una situación que sigue afectando la calidad de vida de los sanduceros
por Luis Vega
Paysandú – Hablemos claro: hay que preservar, proteger y conservar el medio ambiente
Mantener algo en el estado que está, sin realizar acciones, es un claro ejemplo de la inoperancia.
Las denuncias de los vecinos del Barrio Chaplin, apuntan a demostrar que el problema local supera toda previsión racional para una ciudad como Paysandú.
Conservar es manejar adecuadamente la naturaleza. Ello implica proteger los recursos, preservar otros y garantizar a los ciudadanos la defensa de su salud. Estos son principios básicos amparados en la propia Constitución de la República.
Basura fatal
A La República del Litoral llegaron dos denuncias en los últimos días de hechos que de ninguna manera podemos dejar pasar por alto, y de las cuales una de ellas fue tratada en la Junta Departamental por moción de ediles del Encuentro Progresista, para que se le diera una inmediata solución. La Intendencia hizo muy poco, por no decir nada. No sabemos cuán contaminados estamos y conocerlo es indispensable para poder actuar con fines correctivos y preventivos. La pregunta que los vecinos se hacen es: ¿Llegará algún día la solución?
Hablamos de la contaminación existente en la vertiente que desemboca en el arroyo La Curtiembre, sobre los bañados donde mucho tiempo atrás fueron construidas modestas casas. Las aguas subterráneas, los basurales, las cámaras sépticas desbordadas dentro de las propias e indigentes casas.
Ese es el costado más patético, altamente peligroso y que suele terminar en enfermedades, malformaciones congénitas, bronquitis asmática, cáncer de piel, etc.
¿Cómo defendernos?
Pero este sucio drama no termina ahí, La República del Litoral constató, por el llamado de otros vecinos, que en un punto muy alejado del anteriormente denunciado, en el barrio La Chapita muy cerca del Río de los Pájaros Pintados, el vertimiento de una cloaca que corre de norte a sur, contamina al río al que el poeta Aníbal Sampayo tantas veces le cantó. Hace 8 años que hay un caño roto de OSE perdiendo agua: los vecinos se cansaron de llamar, de pedir, de rogar, y nunca hubo una solución.
La falta de un plan de desarrollo departamental, que permita una mejor distribución de la población y un mejor aprovechamiento de los recursos, genera un creciente hacinamiento en los centros urbanos. A mayor concentración de personas más problemas ambientales, con el consecuente deterioro de la calidad de vida.
La ciudad, ¿un tacho de basura?
Algunas reflexiones surgen ante esto después de apreciar lo que ocurre en cada uno de los lugares: Ahorremos agua, que ya empieza a escasear y a otros les cuesta tanto conseguirla y aquí nos damos el lujo de «tirarla».
Reutilicemos todos los materiales posibles: bolsas de nailon, papel y mil elementos más. Arrojemos la basura en los lugares adecuados. Opinemos sin temor ante los medios de comunicación sobre el mal estado de la ciudad y el medio ambiente. Denunciemos a quienes contaminan, defendamos nuestros derechos, realicemos peticiones ante las autoridades reclamando el cumplimiento de las leyes y la mejora de nuestra calidad de vida. Como un criminal al acecho, la contaminación avanza solapadamente y mata sin piedad. Nuestras opciones son sólo dos: detenerla o caer víctimas de su ferocidad. Quizá sea el último aviso que nos da la naturaleza para que no nos encaminemos hacia nuestra propia extinción.
Y, por último, recordemos además que el voto es una herramienta para premiar o castigar.
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