A un mes de la fuga sigue prófugo el asesino que disfruta con la muerte

Así mata "El Marito"

Las autoridades carcelarias han avanzado en cuanto a la investigación interna para determinar si hubo o no apoyo de funcionarios para que Soria evadiera los estrictos controles del Penal de Libertad, es decir los cercos perimetrales, la guardia policial y la militar. El haberlo logrado, con o sin ayuda «oficial», demuestra dos de las características que, quienes lo conocen, dicen que lo define: la inteligencia y la frialdad.

La evasión concretada entre el 2 y el 3 de noviembre pudo haberle demandado varias horas según los primeros resultados de la investigación. Primero salió del celdario, cruzó el primer cerco, se arrastró cuerpo a tierra unos 200 metros y salió tras cortar un nuevo vallado de alambre frente al edificio del comando del Penal de Libertad. Repetía así una evasión anterior, que a diferencia de esta le duró pocas horas, luego que la Policía lo atrapara dentro del aljibe de una casa cercana al penal, al que se había metido y en el cual se mantuvo sumergido respirando a través de un junco, al mejor estilo cinematográfico.

En aquel entonces se vistió como operario de una empresa que laboraba en el establecimiento, y luego se comprobó que para salir había pasado por al lado del entonces jefe de Libertad y que pidió permiso al encargado del portón de salida para que le franqueara el paso, ya que tenía que concurrir a la herrería a realizar una soldadura. En esta última ocasión, según las fuentes policiales consultadas, también habría aprovechado el movimiento de operarios, de aquellos que están erigiendo los módulos de acero para el realojamiento de los reclusos.

Sin pistas

Desde que dejara atrás las rejas de Libertad no ha habido pistas, al menos firmes, que permitan a la Policía determinar su paradero. El principal temor del comando de la Dirección Nacional de Cárceles y de la Jefatura de Policía de Montevideo radica en que, como todo delincuente prófugo, llegará el momento en que el amparo que puedan brindarle sus aliados no le alcance para vivir y entonces entre en acción nuevamente.

Antes de su ingreso al sistema carcelario, «El Marito» estuvo siendo buscado intensamente como autor de una serie de sangrientas y mortales rapiñas, que determinaron, una vez lograda su captura, su procesamiento por cuatro delitos de homicidios. Uno de los casos más recordados que protagonizara junto a un socio fue la ejecución a sangre fría de un turista español que acaba de realizar un importante retiro en un banco ubicado en las inmediaciones de la Plaza Fabini.

El crimen se produjo a plena luz del día. Señalan las crónicas de la época que la muerte del extranjero fue innecesaria, teniendo en cuenta que Soria ya se había apoderado del motín. Las fuentes que han sido consultadas por LA REPUBLICA señalaron que no se debió el crimen a los nervios o la falta de experiencia del delincuente, sino que habría derivado del «placer que el hombre siente al matar. Es un hombre que disfruta de la muerte», dijo a LA REPUBLICA un jerarca del sistema penitenciario. En este sentido, se agrega que reúne las cualidades para definirlo como un psicópata.

Si bien al homicida le quedaría resto del dinero sustraído al turista, las fuentes manejan una serie de hipótesis que hacen que la Policía se encuentre en alerta máxima. En primer lugar se menciona que para concretar la fuga pudo haber tenido apoyo policial, y se descarta que lo recibió desde el exterior, lo cual implica en cualquiera de los dos casos un pago de dinero. Por otro lado, un hombre de sus características que sale de prisión de la forma que lo hizo, es probable que haya decidido festejar «a lo grande» con su círculo más íntimo, posiblemente también con su esposa, con quien se casó dos días antes de escapar en el propio Penal de Libertad, tal como en su momento revelara LA REPUBLICA.

Estos factores, sumados a los recursos necesarios para la supervivencia de cualquier uruguayo, hacen presumir que las divisas de Soria puedan estar llegando a su fin. Más si se tiene en cuenta su inclinación a la cocaína, como quedara demostrado en el último motín, cuando negociaba con las autoridades.

Así mata

Al español lo ejecutó a sangre fría. A pesar del movimiento de personas en el lugar, el individuo se creó como una burbuja que lo abstraía de la realidad y descargó su arma en el cuerpo del visitante, ante la mirada aterrorizada de su esposa.

Después se dirigió a la moto en la que lo esperaba su cómplice. Por ese entonces la Policía estaba en alerta por el accionar de un dúo que, desplazándose en moto, sembraba el pánico en distintos puntos de la ciudad.

Cuando terminó su periplo e ingresó a prisión, el hombre rápidamente se convirtió en un referente interno, convirtiéndose con el paso del tiempo en un líder indiscutido. El motín del 1º de marzo pasado generó y profundizó las fisuras existentes entre los diferentes bandos de reclusos. Esto quedó demostrado con los cinco ahorcamientos que hubo en poco más de un mes en el celdario que quedó destruido tras el alzamiento.

Las fuentes carcelarias que han sido consultadas por LA REPUBLICA sindican a Soria como el autor intelectual de todas esas muertes. La Justicia lo encontró autor material de una de ellas. Las fuentes explicaron que antes de que su víctima fuera colgada de una cuerda por el cuello para simular un suicidio, «Marito» le quitó la vida con sus propias manos.

Demostró en la oportunidad el placer que le reporta la muerte. Según quedó establecido, el hombre aprisionaba el cuello de su víctima hasta el límite de la vida, y cuando ésta estaba por apagarse, entonces soltaba, generando una reacción desesperada del preso que creía salvarse y comenzaba a acumular aire en sus pulmones.

Pero cuando la salvación parecía un hecho, entonces otra vez las manos del asesino se convertían en tenazas mortales, acción que repitió en varias ocasiones, hasta que finalmente su presa no resistió más. Al momento de su fuga, el inspector José Sande, jefe del Penal de Libertad, dijo a LA REPUBLICA: «Es un delincuente muy peligroso, muy frío y muy inteligente.

Se desenvuelve muy bien y habla educadamente, por lo tanto en la calle podría engañar a cualquiera». *

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