Dos jóvenes salían a cazar las mascotas de sus vecinos en Colonia

Todo bicho que camina…

FLGB, de 19 años, y BSTO, de 21 se metieron en el extenso fondo de un domicilio particular en proximidades de esa ciudad, aprovechando la ausencia de los moradores, y balearon a dos ñandúes de treinta kilos cada uno que eran las «mascotitas» de los propietarios del inmueble.

Acto seguido los cargaron en un vehículo, los llevaron a la casa del primero de los nombrados y allí los pasaron por la parrilla para consumo personal.

Como los dueños de los ñandúes habían radicado la correspondiente denuncia de la Comisaría 5ª, los uniformados de inmediato iniciaron pesquisas por todo el pueblo hasta que dieron con un dato que los condujo hasta donde se encontraban los muchachos preparando la cena.

Cuando los agentes arribaron al lugar, sólo quedaban algunos restos de los pobres animalitos. Los culpables no se limitaron a reconocer su participación en ese episodio, sino que además informaron que anteriormente habían robado nutrias de un establecimiento de la zona, con igual finalidad.

El juez de Rosario los terminó procesando sin prisión por el delito de hurto y ahora en toda la zona los vecinos redoblan la vigilancia de sus lechones y aves de corral, habida cuenta de lo poco que falta para las fiestas navideñas.

Un «buen vecino»

Por otra parte, un hombre de 52 años fue a parar a la cárcel de Piedra de los Indios por reiterados hurtos cometidos en la zona balnearia de Santa Regina.

Néstor Rodríguez Goss se incorporó meses atrás a la reducida nómina de vecinos estables en esa zona, que recién cobra movimiento especial durante la temporada de verano.

Los lugareños se preguntaban para qué se habría afincado allí, y más aumentaba su curiosidad al constatar que el nuevo vecino pasaba todo el día descansando sin ninguna ocupación visible.

«Casualmente» después del arribo de Rodríguez al balneario empezaron a producirse robos en cabañas y chalés mediante la rotura de puertas y ventanas.

Cuando efectivos de la Seccional 6ª fueron hasta el hogar de Rodríguez para hacerle algunos preguntas de rigor, descubrieron que dentro de la vivienda estaban todos los objetos hurtados.

«Pensar que era tan simpático y saludaba a todo el mundo», reflexionaba el vecindario de Santa Regina mientras la Policía se llevaba a Rodríguez detenido, como antesala de su destino final tras las rejas. *

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