Niña asesina sufría abusos desde los 9 años por parte de su víctima
Nuevos detalles surgieron en torno a este caso que causó conmoción en todo el país, en virtud de las connotaciones del mismo. La muchachita vivía con su madre en la localidad de Joaquín Suárez en un tanque de OSE, pero de acuerdo a los testimonios recogidos no estaba controlada y era común verla a diferentes horas del día y de la noche deambulando por la zona.
La niña tenía una relación especial con Florencio Peña de 71 años, a quien en el barrio calificaban como una buena persona y que incluso parecía el padre de la niña. Pero detrás de esta amistad se escondía una sórdida relación, reconstruida por los efectivos policiales en base a las indagaciones tras la muerte de Peña. En este sentido, fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA señalaron que la niña llegó a comentar a vecinos que el hombre abusaba de ella.
Paralelamente, los testimonios revelan que el septuagenario se ufanaba y sostenía que «esta gurisa es mi mujer desde hace tres años». Hoy la niña tiene 12 años, y si bien por su apariencia física podría aparentar más, los números dicen que desde los nueve era sometida por el anciano, para quien trabajaba como doméstica. La información reunida establece que la menor se cansó de los abusos, en parte porque habría conseguido un novio y quería terminar con los mismos.
El lunes de noche estaba como tantas otras veces en la casa de Peña. Este comenzó a manosearla y ella lo empujó. El individuo golpeó su cabeza contra un hierro y dolido se acostó en la cama. Según narró la niña, entonces tomó un fierro y lo descargó sobre la cabeza del «Toto» como conocían al hombre en la zona. Después se fue a su casa y horas después personal de la Seccional 16ª la detenía.
Algunas versiones recogidas sostienen que la niña no era objeto de abuso y que tampoco sería la asesina, extremos que no generan dudas para la Policía. El jefe de Policía de Canelones, inspector José Luis Pereyra Roldán, señaló a LA REPUBLICA que el caso causó un fuerte impacto. En este sentido rectificó el mensaje emitido por el comando a poco de conocerse el hecho, en el que se daba a entender que la edad de la asesina era el factor preocupante, dejando de lado el calvario que padecía.
Pereyra explicó que en la búsqueda de brindar la información rápidamente y buscando fijar posición, hubo una mala redacción. El jerarca sostuvo que está claro que «sin justificar el resultado, la víctima de todo esto es la niña, que ha padecido el abuso durante años». En este sentido también hizo hincapié en el desamparo familiar en el que se encontraba, el cual de no haber existido podría haber evitado tanto el abuso como el crimen. En las próximas horas la Justicia tomará una decisión al respecto.
Cinco por día
El tema del abuso contra niños cobra fuerza en la opinión pública cuando casos como el recién narrado salen a la luz. Pero se trata de una silenciosa y trágica realidad diaria. El Instituto Nacional del Menor (Iname) recibe por día cinco denuncias sobre abuso sexual contra niños y adolescentes. En la mayoría de los casos los victimarios son los propios progenitores o familiares cercanos, que atentan mayormente contra niños de 6 a 11 años.
El lunes 25 de noviembre se celebró el Día contra la Violencia Doméstica en todo el país. Seis días (19 de noviembre) antes se conmemoró la Jornada Mundial contra la Erradicación de la Explotación Sexual Infantil y Adolescente comercial y no comercial, cuyo delito es una de las manifestaciones más degradantes cometidas dentro del seno familiar.
En ese marco fue presentada una propuesta de organizaciones que trabajan en el tema para implementar un plan nacional para prevenir el abuso.
Entre los objetivos se incluye la prevención de la violencia sexual tanto en el ámbito de la educación formal como no formal, el turismo, la salud, la Policía y los medios de comunicación.
El cuatro por ciento de las llamadas recibidas por el Iname a la Línea Azul (178 casos) son denuncias sobre abuso sexual. Desde febrero de 1999 a la fecha este organismo recibió 5.940 comunicaciones informando acerca de casos de violencia familiar, de los cuales se producen cinco denuncias diarias relacionadas con actos de origen sexual, mayormente perpetradas por los propios padres.
De acuerdo con una investigación elaborada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) del año 1998, el 47 por ciento de las familias de Montevideo y Canelones manifestaron haber vivido alguna situación de violencia familiar. Las estadísticas internacionales determinan que 4 de cada 10 niños son víctimas de abuso sexual intrafamiliar.
Ambos sexos
Según indicaron expertos en el tema, los victimarios suelen ser los miembros más cercanos de la familia, llámese padre, padrastro, tíos o abuelos.
A pesar que las víctimas suelen ser niñas o adolescentes entre 6 y 11 años, es cada vez más usual la denuncia por casos de abuso a varones.
El mayor conocimiento de los delitos contra niños del sexo masculino se produce por una creciente sensibilización del tema y una consecuente disminución del prejuicio de divulgar el abuso o la violación a la que se vio sometido el menor. *
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