Desbaratan banda que coimeaba a feriantes simulando ser policías
Varias sorpresas demandó la dilucidación de este caso. La primera de ellas fue en definitiva la que disparó las pesquisas, cuando el personal del Departamento II comenzó a recibir información sobre la existencia de supuestos colegas que arreglaban con bagayeros y feriantes en varios puntos de Montevideo para no incautarles la mercadería.
Hace poco más de un año y medio que esta unidad se especializó en el combate del contrabando, adquiriendo reputación de incorruptibles. Por eso sorprendió que los simuladores usaran la chapa de Inteligencia y que los extorsionados aceptaran. Quizá pensaron que a todos les llega la hora de aflojarse.
A raíz de esta serie de datos que se recogieron en el marco de las actividades rutinarias y durante operativos, fue que se dispuso una investigación a fondo de la situación, ya que de entrada no podía descartarse que algún funcionario estuviera actuando al margen de la ley.
Esto finalmente se confirmó, pero de acuerdo a la información obtenida por LA REPUBLICA, el mismo no revistaba en filas de Inteligencia, sino en la Jefatura de Policía de San José, más precisamente en la chacra policial, adonde había llegado por un pase en comisión desde la Dirección Nacional de Cárceles. Se trata del agente de 2ª LJGC, oriental, casado, de 40 años, que además es ingeniero agrónomo.
Los simuladores
Después de varios meses de pesquisas, finalmente la organización dio un paso en falso, aquel que estaban esperando los investigadores. El sábado pasado se trasladaron a la feria de Villa Biarritz para hacer «la ronda». En este marco se presentaron a un feriante, para lo cual mostraron lo que parecían ser carnés policiales, que le daban un aparente marco legal al accionar.
Las fuentes explicaron que ese día cinco individuos mediante amenazas con retirarles la totalidad de la mercadería y detenerlos provocaron el pánico entre bagayeros y feriantes comunes. Pedían plata como condición para suspender el operativo. A una de sus víctimas le exigieron una suma de siete mil pesos, la que fue considerada excesiva por el trabajador. Esto derivó en que los delincuentes continuaran con su farsa y procedieron a «detener» al individuo.
Lo cargaron en un auto VW Gol (propiedad del policía) y se dirigieron hacia la sede de la DNII, dando a entender que ya no era posible arreglo alguno y que ahora la Justicia lo esperaba. En las inmediaciones de Inteligencia el rehén finalmente se «ablandó» y entregó la suma requerida. Recuperó entonces la libertad y sus pertenencias.
Pero sin saberlo ese sería el principio del fin para los simuladores. La matrícula del VW llegó como dato a los verdaderos policías, que supieron trabajar la información. El lunes pasado el rodado fue ubicado y su dueño detenido, tratándose de agente de 2ª de San José. El funcionario aceptó integrar la banda y recibir plata de las extorsiones.
Después de este primer golpe efectivo se sucedieron cuatro arrestos más. El segundo en caer fue identificado como ENDL, oriental, soltero, de 41 años, poseedor de antecedentes por estafa y propietario de un Fiat Palio Gris, también usado en las andanzas de la gavilla.
También fue apresado OWIG, oriental, casado, de 44 años, a quien se le ocupó entre sus pertenencias personales un carné falsificado muy similar a los usados por los policías para identificarse, y que ellos empleaban para darse autoridad a la hora de consumar los delitos. La nómina se amplió con la captura de AJGD, oriental, soltero de 31 años, quien tiene pendiente una requisitoria del Departamento de Delitos Económicos de la Jefatura de Montevideo por tentativa estafa, al haberse quedado mediante maniobras fraudulentas con la entrega de un dinero para la compra de un vehículo.
El último en caer en manos de los agentes de Inteligencia fue un joven argentino de 23 años, iniciales CDF, primo del último de los nombrados.
Confesos y reconocidos
Las fuentes indicaron a LA REPUBLICA que todos los implicados reconocieron su participación en la organización, ratificando que efectivamente cobraban coimas para «perdonarles la vida» a los feriantes. Los elementos reunidos por el comando del Departamento II fueron también claves para evitar que los responsables no pudieran sostener sus coartadas.
En el transcurso de los procedimientos los actuantes lograron incautar material de suma importancia, como ser los carnés policiales que los individuos usaban para «trabajar». Los mismos daban la apariencia de ser reales, ya que incluso tenían escrito en roja la palabra «Policía». Todos los estafadores reconocieron que «apretaban» a los trabajadores y que les cobraran en algunos casos una cuota mensual por la tranquilidad de trabajar sin problemas.
En este sentido pusieron como ejemplo lo que hacían cuando alguien no quería abonar, mencionado el traslado en sus vehículos hacia la DNII o a la Dirección Nacional de Aduanas.
Purga
Culminadas las detenciones los funcionarios del Departamento II pusieron al tanto de los resultados obtenidos a la jueza Penal de 17º Turno, al tiempo que indagaron a varios de los afectados, quienes reconocieron a los imputados y se comprometieron a concurrir ante la Justicia para ratificar sus dichos.
El quinteto integrado por un policía y cuatro civiles prestaba testimonio por primera vez ante la magistrada al cierre de la presente edición, estimándose que hoy repetiría la instancia. Las fuentes dijeron que el mensaje dado desde la DNII fue muy claro con esta investigación.
Por un lado, dijeron, que se investigan a fondo denuncias que pueden terminar con policías presos en un proceso de purga interna. Asimismo, que definitivamente «no hay arreglo» con sus funcionarios. Y tercero, concluyeron, que en este marco se seguirá con la esencia de la misión encomendada, la de combatir el contrabando, aunque en el camino surjan imprevistos, como esta gavilla que durante aproximadamente un año extorsionó y engañó a decenas de feriantes cobrándoles al estilo mafioso sumas de entre mil y siete mil pesos, si es que querían conservar el trabajo y la mercadería. *
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