Detectan la mayor maniobra fraudulenta de la historia
Tres personas fueron arrestados por esta estafa, cuyo alcance era nacional, indicó el fiscal estadounidense James Comey. «Con unos pocos golpes de tecla, estos hombres esencialmente robaron de los bolsillos de decenas de miles de estadounidenses y, en el proceso, tomaron sus identidades, robaron su dinero y asestaron un golpe a su seguridad», dijo Comey.
La responsabilidad del fraude se centró en torno a Philip Cummings, de 33 años, quien trabajaba en una compañía que brindaba programas informáticos a bancos y otras firmas para obtener información sobre créditos a consumidores de los tres bancos de datos estadounidenses de registro de créditos comerciales: Equifax, Experian y Trans Union.
Cummings, que se rindió ante agentes federales el lunes de mañana, presuntamente utilizó su acceso a contraseñas y códigos confidenciales para bajar informes individuales de crédito y venderlos a defraudadores profesionales a 60 dólares cada uno.
La información en los reportes permitió a los estafadores saquear cuentas bancarias individuales, utilizar tarjetas de crédito sin autorización, ordenar nuevas tarjetas de crédito y abrir nuevas líneas de crédito.
«Creemos que este es el mayor caso de falsificación de identidades en la historia estadounidense (…) con pérdidas por muchos, muchos millones», dijo Comey. «Es la peor pesadilla de todos los estadounidenses multiplicada decenas de miles de veces», añadió.
Comey anunció también el arresto de Linus Baptiste, que presuntamente actuó como nexo entre Cummings y los defraudadores, y una acusación relacionada contra un hombre llamado Hakeem Mohammad.
Cummings es acusado de fraude a través de transferencias electrónicas y conspiración, lo que podría implicarle entre cinco y 10 años de prisión, sin posibilidades de libertad condicional, dependiendo del alcance final de la estafa. «Hasta ahora hemos identificado más de 30.000 víctimas y las cifras aumentan cada día», dijo Comey.
Las investigaciones comenzaron luego que los fiscales hallaron elementos en común entre miles de denuncias por vaciamientos de cuentas que se venían registrando en distintos puntos del país. De esta manera fueron buscados los nexos entre los damnificados, determinándose que las bases de datos tendrían un rol clave en esta megamaniobra.
De acuerdo a los primeros reportes, con un simple «click» los estafadores lograban pasar a sus cuentas el dinero de sus víctimas. Hasta el momento no se ha informado si las cuentas a las que se producían los desvíos fueron embargadas, y en todo caso si las mismas tenían fondos suficientes para palear en parte el daño ocasionado. (AFP) *
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