La Policía tiene todo dispuesto para garantizar el partido

Creen que el clásico será una verdadera fiesta deportiva

Las previsiones realizadas por las autoridades de la Jefatura capitalina, sugieren como «hipótesis de trabajo» que los enfrentamientos más serios podrían originarse luego del partido y en los alrededores de nuestro máximo coliseo futbolístico.

Tal como lo viene informando LA REPUBLICA en sus últimas ediciones, le tensión viene en aumento, especialmente entre los grupos de «barras bravas» de ambos equipos. El hurto de siete banderas aurinegras que se encuentran en poder de la barra brava de Nacional y que fueron sustraídas a uno de los líderes aurinegros, provocó el llamado de alerta en el ambiente futbolístico. Esta situación determinó al comando de la Jefatura capitalina a destinar para esta jornada nada menos que mil policías para garantizar la seguridad esta tarde en previsión de posibles incidentes.

Versiones extraoficiales obtenidas por la Policía, señalaban la posibilidad de que la barra brava de Nacional que retiene los estandartes aurinegros los exhiba como trofeos durante el partido, o incluso, puedan intentar quemar las banderas. Esta situación, calificada como una provocación abierta, podría ser el inicio de un grave enfrentamiento que la policía deberá evitar por cualquier medio.

Fuentes del comando policial dijeron ayer a LA REPUBLICA que existen muchas declaraciones agresivas que «son solamente bravuconadas de patota», pero que no se llevan a la práctica.

«Primero es lo primero, dijo un jerarca afectado a la seguridad en el Estadio Centanario, y la gente , como siempre, pondrá atención al desarrollo del partido, que es lo que importa. Lo que suceda, después, se verá y cualquier desborde será cortado de raíz».

El robo de las siete banderas más preciadas del equipo aurinegro, en manos de la barra brava de Nacional, introdujo en la previa al partido inquietantes pronósticos sobre posibles enfrentamientos.

Voceros de la barra brava de Peñarol dijeron a LA REPUBLICA que «no van a admitir en modo alguno, que esas banderas sean desplegadas en la tribuna de Nacional y que si eso ocurre van a reaccionar».

La Policía expectante

Oficialmente, la Policía ha resuelto no intervenir en esta trama, pero como siempre, se mantiene expectante y atenta para ver lo que suceda e intervenir a la menor señal de violencia, porque en estos espectáculos donde acuden miles de personas movidas por la pasión de su equipo favorito, la chispa la pueden encender dos sujetos enardecidos, pero si no se corta al inicio, no se sabe en que puede terminar.

Algunas fuentes señalaron que el hurto de las banderas no fue para desatar una «guerra» entre las barras de los dos grandes equipos de fútbol, sino que se trató del «cobro de una vieja y abultada deuda».

Según lo adelantado por LA REPUBLICA quien tenía las enormes banderas, uno de los líderas de la barra brava de Peñarol, fue visitado en el mes de octubre por un grupo de individuos que le intimó el pago de la deuda. Como el hombre no tenía el dinero o no quiso pagar, los desconocidos se apropiaron de las banderas y desaparecieron.

Por otra parte, la Policía confirmó que hubo dos aprietes de la barra de Peñarol para recuperar las banderas. Uno fue en la Unión y otro en el barrio Lavalleja, pero los dos fracasaron.

Las banderas fueron entregadas a la barra brava de Nacional, que está dividida entre los que quieren mostrar y quemar las banderas en el clásico y quienes prefieren guardarlas para las finales del Uruguayo.

Mientras la Policía trabaja secretamente y en forma intensa para tratar de recuperar las banderas y de esa forma eliminar la causa del probable conflicto, hoy se instalará un operativo sin precedentes dentro y fuera del Estadio Centenario.

La parte fundamental del operativo será el estricto control de todas las personas que ingresen a campo de juego. Por supuesto que las personas serán cacheadas para detectar alguno de los parciales que pueda intentar ingresar con un arma de fuego o un cuchillo. Asimismo, no se permitirá el ingreso con termos ni mates, tampoco radios, astas de banderas u otros objetos contundentes que puedan ser utilizados como proyectiles.

Será fundamental el control de las banderas para que los parciales sólo ingresen las que les pertenecen. Se aseguró que será difícil que alguien pretenda ingresar con cualquiera de las banderas de Peñarol robadas, ya que por su tamaño y marcas son fácilmente iodentificables.

Mientras se aproxima la hora de la verdad, los jefes del operativo policial aseguran que tienen todo dispuesto para que el partido entre Nacional y Peñarol sea una verdadera fiesta deportiva y no se convierta en una tragedia por causa de unos pocos. *

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