Achicar el margen para el accionar de la delincuencia suele ser "el mejor aliado" de la seguridad

Cuidados caseros contra el delito

Al margen de las medidas y operativos desarrollados a nivel de la Jefatura de Policía de Montevideo para prevenir y reprimir la ocurrencia de episodios delictivos, existen muchos elementos que pueden ser tenidos en cuenta para reducir las tentaciones de los delincuentes.

Al igual que lo que ocurre con la mayoría de los delitos, aquellos que se cometen en los hogares cuentan en muchas ocasiones no sólo con la habilidad de quien los ejecuta, sino con la «complicidad» de sus moradores. Esto en el entendido de que en muchos casos la Policía constata que se abren las puertas sin conocer quién está del otro lado, o se dejan ventanas abiertas porque será corto el tiempo que se esté fuera de casa, o bien porque no se toman los recaudos necesarios cuando uno está por ingresar, y entonces es sorprendido e ingresado a la fuerza.

Hay otra serie de elementos que facilitan el accionar delictivo, como la falta de iluminación, el escaso contacto entre los vecinos para conocer y estar alertas ante un cambio de rutina. Este último factor es el que busca combatir el Ministerio del Interior a través de distintos programas, como las Comisiones de Seguridad Barrial y el Vecino Alerta.

En estos ámbitos se busca la interconexión de los habitantes de una misma zona de forma de adoptar mecanismos comunes de seguridad: iluminación de las veredas a través de gestiones colectivas, limpieza y poda para evitar conformación de refugios para los delincuentes, vigilancias compartidas de las casas que quedan vacías e intercambio de teléfonos como forma de acercamiento.

Y más allá de los emprendimientos grupales, la Policía, a través de una guía de autocuidados, pregona la toma de conciencia en cuestiones tan simples que pueden ser ridículas, aunque los uniformados sostienen que de ponerse en práctica se achicaría el margen del delito.

El uso de las llaves y cuándo y cómo sacarlas antes de llegar a su casa suele ser uno. Se aconseja tenerlas en un lugar seguro y accesible y sacarlas sólo cuando se esté a pocos pasos de la puerta, para impedir que el andar con ellas una cuadra antes llame la atención de algún oportunista.

El hecho de no comunicar a cualquiera los planes familiares, el dejar alguna luz prendida cuando se sale, pueden ser otros de los aspectos disuasivos.

Y si a pesar de esto, o por la ausencia de prevención, el delito igual se presenta, lo más adecuado es no oponer resistencia para que sólo haya que lamentar el robo de valores materiales y no el derramamiento de sangre. *

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