Otros dos cayeron en EEUU en el marco de una investigación en Argentina

Uruguayos involucrados en el tráfico internacional de drogas

A principios de año culminaba una larga investigación llevada a cabo por la Dirección de Investigaciones y Narcotráfico de la Prefectura Nacional Naval, que permitió desarticular una mega banda que traficaba heroína a Estados Unidos y Europa. La droga venía de Colombia a Montevideo, San Pablo y Buenos Aires, y posteriormente era reenviada a los destinos finales.

En aquel entonces doce personas fueron detenidas, entre ellas una sola colombiana. Los uruguayos lideraban la conexión sur de la triangulación y a su vez, algunos de ellos, operaban como correos. En coordinación con la Gendarmería Nacional Argentina se allanó un apartamento alquilado por la organización, incautándose más de tres kilos de heroína. La agencia antidrogas estadounidense (DEA) participó con apoyo logístico y de materiales en la operación.

Meses después autoridades judiciales del país del norte se entrevistaron con el juez y el fiscal de Ciudad de la Costa, en virtud de que varios elementos surgidos en las pesquisas de Prefectura permitían atacar el brazo estadounidense del grupo criminal. Aquel trabajo había sido bautizado Operación Río de la Plata.

Emperador

En los últimos años, y en consonancia con las nuevas estructuras del narcotráfico, comenzó a darse una mayor colaboración e intercambio de información entre las agencias antidrogas de América e incluso de Europa. La Operación Río de la Plata fue una demostración de los beneficios de esta operativa que evaluaron sus mentores.

En la pasada edición se adelantaba, en base a un artículo aparecido en Clarín digital, que una uruguaya había sido detenida en Buenos Aires junto a tres colombianos y siete argentinos.

Fuentes antinarcóticas de Uruguay dijeron a LA REPUBLICA que la investigación, denominada Operación Emperador, desarmó otra organización que se movía bajo el mismo modus operandis que la desarticulada en Uruguay.

La pesquisa fue llevada adelante por la División Drogas Peligrosas y del Escuadrón Buenos Aires de la Gendarmería Nacional, la misma que en enero trabajara con personal de la Prefectura uruguaya.

En este sentido, las fuentes explicaron que en esta oportunidad desde este lado del charco se aportó información durante el transcurso de la investigación.

En la víspera los contactos continuaron entre ambos organismos, en virtud de los nuevos elementos surgidos.

A la uruguaya detenida en primera instancia se sumaron otros dos, detenidos en los aeropuertos de Miami y Nueva York por personal de la DEA cuando pretendían ingresar heroína en aquel país.

Mano de obra

Si bien en la Operación Río de la Plata quedó demostrado que uruguayos ocupan cargos de primera línea en algunas organizaciones de narcotraficantes, en los últimos dos años se ha constatado un aumento importante de casos de compatriotas detenidos haciendo de correos, tal el caso demostrado en la Operación Emperador.

Fuentes de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, del Ministerio del Interior, dijeron a LA REPUBLICA que habitualmente los organismos antidrogas, principalmente de países de América del Sur, solicitan información sobre el pasado de uruguayos caídos en desgracia cuando pretendían entrar o salir con drogas. En toda esta operativa los aeropuertos juegan un papel clave ya que por allí circulan los correos de la droga y también los cerebros de los grupos y son escenarios permanentes de detenciones. Con respecto al reciente operativo ejecutado por la Gendarmería, los tres uruguayos no tendrían historial delictivo en Uruguay, ya que todos tenían residencia en Argentina desde hacía varios años. Las fuentes agregaron que los avances de esta investigación serán comunicadas a los efectos de explotar posibles indicios que surjan, con respecto a otras bandas o anexos de la recientemente desmembrada.

De acuerdo a los agentes antidrogas, existen decenas de estos grupos en los distintos países de la región, presentado ellos algunos puntos en común: la presencia de colombianos que articulan la salida de la heroína o cocaína de su país, la existencia de una base nacional que organiza el negocio en el país que sirve de plataforma para el destino final de la mercancía, y la participación de ciudadanos de terceras naciones que hacen el trabajo sucio y suelen ser los primeros en caer en manos de la ley. *

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