Horror en Pando: fue a conocer al padre y un perro le mató el hijo

Un niño de dos años murió en la ciudad canaria de Pando mordido por un ovejero alemán, que le desgarró la zona abdominal, los genitales y los glúteos. El perro era de su abuelo. El caso, que encierra una trágica paradoja, llenó de estupor a los pandenses.

El pasado domingo sobre las 14 horas llegó una joven de 20 años a la finca sita en la Calle 10 en el barrio El Talar, acompañada de su compañero y su hijo Sebastián Alejandro Mañane Cabrera. Iba a ser ese el día del reencuentro tan ansiado. La muchacha no conocía a su padre y después de una larga búsqueda finalmente dio con su paradero, estableció contacto y coordinó una reunión.

Desde Atlántida viajaron los tres. Al llegar todo fue alegría. Comenzaron a conocerse y a contarse sus historias de vida. Habían pasado unos 15 minutos cuando advirtieron que Sebastián no estaba entre ellos y comenzaron a llamarlo. Concurrieron al patio y se toparon con un cuadro que los paralizó. Yacía sobre el piso el niño con varias partes de su cuerpo desgarradas por las dentelladas del animal. Se movilizaron rápidamente para trasladar al niño herido al Hospital de Pando, pero las lesiones determinaron la muerte de la criatura.

Las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA indicaron que en virtud de que el niño se encontraba solo al momento de los hechos resulta imposible saber qué fue lo que desencadenó la furia del animal. Las indagaciones en el barrio arrojaron que el can era tranquilo.

Tomó intervención la Seccional 7ª de Pando, con apoyo de Radio Patrulla y Policía Técnica. En la casa también se hizo presente el juez letrado local, que dispuso que todas las partes concurran a su despacho en los próximos días, a los efectos de definir si existen responsabilidades penales que dilucidar. *

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