50 de los 100 mil dólares robados en el BHU fueron hallados en una casa abandonada

La búsqueda del tesoro

Alberto Oxley Porto, un ex policía que se transformó en delincuente supo estar al tanto de los secretos financieros antes de que surgiera el corralito tantas veces desmentido, y se apoderó de 100 mil dólares que un empresario tenía en un plazo fijo en el Banco Hipotecario.

El 26 del julio alguien le avisó al titular de la cuenta que el lunes 5 de agosto iban a quedar congelados todos los depósitos a plazo fijo. El jueves 29 el hombre se dirigió al BHU para transferir su depósito a caja de ahorro y de esa forma salvarse del corralito. Sin embargo, media hora antes, había estado el ex policía con un cómplice que portaba una cédula adulterada a nombre del dueño de la cuenta, haciendo la transferencia antes que llegara el dueño del dinero.

Una vez ingresado el efectivo en caja de ahorro, el capital fue retirado por el estafador que luego desapareció con el botín completo dejando a su compinche sin la parte que le correspondía. Este episodio fue informado en forma exclusiva por LA REPUBLICA en su edición del pasado jueves 24, dándose cuenta de la maniobra consumada el 29 de junio y una investigación desarrollada durante tres meses por personal de la Seccional 4ª que dirige el comisario Enrique Loureiro.

Luego de las prolongadas indagaciones, los funcionarios establecieron que los autores de la maniobra eran el mencionado Alberto Oxley Porto y su cómplice Gustavo Sales Molina. Estos se enteraron de que el comerciante, dueño de un hotel de alta rotatividad de Carrasco, iba a cambiar su plazo fijo por caja de ahorro para hacerle el «esquinazo» al corralito.

Alberto Oxley le pidió la cédula a Sales y la transformó en una trucha con nombre y foto del dueño de los 100 mil dólares. Sales se presentó y tras hacer los trámites pudo pasar el dinero a una caja de ahorro y luego lo cobró mediante letras de cambio. Cuando salió del banco con el capital, se lo entregó a Oxley Porto quedando en reunirse al día siguiente en Playa Pascual para repartir el botín en mitades. Sales acudió a la cita, pero allí no estaba su compinche suponiendo que había escapado con toda la plata.

Sin embargo, los hombres de la Seccional 4ª lograron capturar a Sales Molina y recomponer todo el plan para llevar a cabo la maniobra. Dijo el detenido que su cómplice se había ido con todo el dinero, por lo cual las autoridades requirieron su captura internacional a través de Interpol, existiendo firmes sospechas de que se encuentra en España.

Pero los hombres de Loureiro continuaron trabajando y lograron establecer que en Playa Pascual existe una casa quinta lindera a la que habían allanado anteriormente (que se halla desocupada) y que sería de un familiar de la compañera de Oxley.

Volvieron a interrogar a Sales y se supo que el sitio del encuentro entre los dos estafadores sería la casa abandonada, existiendo la posibilidad de que la parte del dinero que le correspondía a Sales Molina podría estar aún escondida en ese lugar.

El juez en lo Penal de 10º Turno que intervino en la causa autorizó la inspección de la finca, donde finalmente los agentes encontraron una bolsa que contenía en su interior la suma de 50.000 dólares, que estuvo tres meses en ese lugar a la espera de que la fuera a buscar el compinche. Aunque parezca insólito se trata de un caso de «honestidad» entre ladrones que aun respetan el código entre malhechores, que los obliga a no tocar la parte del compinche. *

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