El francotirador tiene "sed de poder"
El asesino de Washington es alguien con «sed de poder» más que un francotirador experimentado, coincidieron en señalar los criminólogos, que tratan de descifrar la personalidad del atacante para poder establecer sus puntos débiles.
«Es un ser perturbado que cree que tiene el poder de la vida y la muerte en sus dedos», opinó Charles Bahn, profesor de sicología legal del John Jay College de justicia penal en Nueva York. «A lo mejor soñó con ser considerado alguna vez un tirador de elite», agregó.
El asesino emplea balas de calibre 5,56 mm, que pueden ser disparadas a gran distancia con un fusil.
Este tipo de armas y municiones son fáciles de comprar en Estados Unidos y la precisión de la trayectoria de la bala no requiere de un talento particular, consideran los expertos.
Estas circunstancias llevan a Arnett Gaston, profesor de sicología de la Universidad de Maryland, a considerar que esta persona tiene «más suerte que talento».
«No se necesita una mente brillante para elegir víctimas al azar», destaca. Cuando sea examinado por los psicólogos y psiquiatras, tal vez se descubra que tiene un problema de personalidad o que tal vez actúa bajo el efecto de una psicosis», estima Gaston.
Malestar y decepción
Para Bahn, es probable que estos hechos traduzcan un malestar, que el asesino haya sufrido «decepciones», en su vida familiar, amorosa, o tal vez una mala experiencia militar.
Sin especular por sus motivaciones, los expertos están de acuerdo en un punto: el francotirador quiere probar su poderío, tal como lo demuestra la frase «Señor policía, soy Dios», que fuera hallada en una carta de tarot en uno de los lugares del crimen.
«Trata de probar que él es el que manda, que es el superior, tiene tendencia a burlar a la policía y dar la impresión que puede actuar en relativa impunidad», destacó Gaston.
Sin embargo, su ego no puede sentirse verdaderamente halagado si nadie en definitiva sabe quién es, lo que lo habría empujado a hablar con la policía y a seguir actuando, aun bajo el riesgo de poder ser descubierto. «Esta es otra expresión de su nivel de poder», dice el experto.
A juzgar por los otros casos de asesinatos en serie ocurridos en el pasado, Gaston cree que el atacante buscará afirmar cada vez más su dominio porque «el poder es como una droga» y se requieren dosis cada vez mayores. * (AFP)
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