El asesino misterioso atacó de nuevo
La psicosis por el francotirador desconocido repuntó de golpe en la víspera luego del ataque la noche del sábado en Virginia (este) contra un hombre que quedó gravemente herido y que pudo haber sido disparado por el misterioso asesino que aterroriza la región de Washington, desde principios de mes.
Un hombre de 37 años fue alcanzado por una bala en el abdomen el sábado hacia las 20H00 (00H00 GMT), cuando salía con su esposa de un restaurante de Ashland, ciudad situada a unos 130 km al sur de Washington. La víctima se debatía entre la vida y la muerte el domingo. «Se encuentra en una unidad de cuidados intensivos y su estado sigue siendo crítico», declaró a la AFP una portavoz del hospital donde el hombre, cuya identidad no fue revelada, fue operado durante más de tres horas.
«No estamos seguros si se trata» de un nuevo ataque del francotirador, que ha matado ya a nueve personas y ha dejado seriamente heridas a otras dos, entre ellas a un menor, desde que inició su serie de ataques el 2 de octubre, dijo el comisario del condado de Hanover, Stuart Cook. Sin embargo la Policía «actúa como si fuera así y continuaremos considerándolo hasta que se confirme que no es el caso», dijo Cook, señalando que se maneja el hecho como si se tratara del duodécimo ataque del asesino en serie, que escapa de la justicia hace más de dos semanas.
El presidente George W. Bush sigue de «muy cerca» el caso y es informado «todas las mañanas» de la evolución de la investigación por parte del director del FBI Robert Mueller, afirmó la consejera de la Casa Blanca para la seguridad nacional Condoleezza Rice.
Más de 150 oficiales estaban el domingo en la mañana en búsqueda de cualquier pista que los lleve al asesino y registraban los alrededores del restaurante «Ponderosa», donde ocurrió el ataque y donde apareció un papel con un teléfono, que fue tomado como una pista por la Policía. La búsqueda tras el hecho estaba concentrada en una zona boscosa ubicada a unos metros del restaurante.
Dada la gravedad de la víctima, los cirujanos decidieron no extraer la bala, que habría permitido a la policía descartar rápidamente si el proyectil poseía las características de los empleados por el asesino. *
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