Banda delicitiva mantiene en jaque a los cibernavegantes y a la Policía

Conquistan a sus víctimas por chat y luego les copan la casa

Fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA que se han tenido varias denuncias de este tipo en el último tiempo, presumiéndose que se trata de los autores. Hasta el momento los casos parecen circunscribirse a la zona de Pocitos y aledaños, aunque se estima que habría otros que no han llegado a conocimiento de la Policía.

Hasta el momento todos los episodios que se conocen son citas que se concertan con la intención de un contacto sexual. La modalidad, inédita en Uruguay, tiene antecedentes en varias partes del mundo. Incluso algunos episodios han terminado con asesinatos.

Si bien hasta el momento no ha habido uso de la violencia extrema, no se puede establecer el grado de peligrosidad de los delincuentes. Al respecto, fuentes policiales dijeron que dadas las características que rodean el caso los autores tendrían un nivel cultural «aceptable», ya que tienen acceso a tecnología y saben usufructuarla, aunque con fines non sanctos.

Las víctimas, por su parte, se han visto doblemente sorprendidas por no imaginar que a través de un chateo en busca de una relación podrían encontrarse con delincuentes comunes, como los que podrían hallar en otros ambientes. Ayer en la Seccional 10ª no se tenían demasiados elementos sobre este grupo, aunque se confirmó a LA REPUBLICA que se trata de gente que mantiene un mismo modus operandis y que ya hizo varias apariciones.

Chateo

Eran las dos de la mañana de ayer. Un joven de 28 años se encontraba solo en su casa ubicada en las inmediaciones de Rivera y Gabriel Pereira y como otras veces decidió «colgarse» de Internet y navegar por algunos de los canales de chateo disponibles para Uruguay.

Fue de esta manera que estableció contacto con otro joven con el que empezó a intercambiar diálogos, derivando la comunicación en aspectos más personales hasta finalmente desembocar en temas de índole sexual, como gustos, características físicas y fantasías. En este contexto el chat dejó de ser útil y entonces el joven de 28 años le propuso a su por entonces amigo desconocido que lo llamara al celular, facilitándole el número.

Segundos después el teléfono móvil sonó y del otro lado de la línea escuchó la voz de su contacto virtual. Poco tiempo duró la conversación ya que ambos coincidieron en los deseos que tenían de conocerse, y entonces el muchacho de Rivera y Pereira lo invitó a su casa a tomar una cerveza, según la información policial.

Momentos después sintió que estaban golpeando a su puerta y sin pensar que algo malo estaba por pasarle, se dispuso a franquearle el paso a quien hasta ese entonces conocía sólo por el chat y por un charla telefónica.

Copamiento

Cuando el dueño de casa abrió la puerta vio a su invitado, pero de manera instantánea aparecieron en escena otros dos individuos. Entre los tres lo obligaron a ingresar a la vivienda, al tiempo que comenzaron a amenazarlo de muerte basándose en la superioridad numérica.

Empezaba así un periplo cuyo final era aún incierto. Rápidamente los copadores hicieron saber qué era lo que querían: su tarjeta y clave para operar en los cajeros automáticos, lo cual consiguieron sin mayores contratiempos. Entonces uno de ellos concurrió a un cajero, mientras que otros dos se quedaron con el rehén.

Minutos después el encargado de vaciar la cuenta regresó con malas noticias ya que el cajero se encontraba inoperativo. Vista la situación decidieron entonces revisar la vivienda de arriba a bajo, aunque la víctima al denunciar el caso en la Seccional 10ª sostuvo que no le llevaron nada.

Al respecto, las fuentes consultadas por LA REPUBLICA indicaron que hacia fines de la semana pasada tuvieron otra denuncia similar, oportunidad en la que la víctima invitó a su amigo virtual a tomar whisky a su casa y le sustrajeron 500 pesos. *

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