Cayó en Colonia la "banda del whisky"
Tres adultos y un menor de 16 años programaron el fin de semana pasado en Juan Lacaze, pero con una salida diferente para combatir el aburrimiento con un selecto festín.
El sábado a la medianoche se encontraron en las afueras de la ciudad y marcharon hasta la sede de una institución deportiva a la que ingresaron por el fondo sin que nadie se percatara del hecho.
Fueron directamente hasta un depósito y se llevaron varias botellas de whisky en dos bolsos, tras lo cual se dieron a la fuga. Entusiasmados por el éxito de la primera incursión resolvieron ir más lejos y contando con la ayuda circunstancial de otras personas, que en sus vehículos se dirigían a un baile en Nueva Helvecia, desembocaron en dicha ciudad sin que los ocasionales transportistas conocieran sus verdaderos propósitos.
Una vez en Nueva Helvecia corrieron hasta un expendio de bebidas ubicado en el Parque Municipal y luego de romper una puerta ingresaron al comercio hurtando varias botellas de whisky importado que habían sobrado la noche anterior de una fiesta privada.
Mientras deambulaban por la ciudad trabaron conversación con otro muchacho que estaba por salir en su auto para Tarariras. Los ladrones se subieron al auto y marcharon en busca de un nuevo botín.
Una vez en el destino y tras despedirse del incauto chofer, el grupo empezó a buscar un nuevo objetivo para otra incursión. Luego de romper una ventana entraron en una institución deportiva y robaron la única botella de wisky que encontraron.
Con todo el cargamento hicieron «dedo» en las afueras del pueblo y consiguieron quien los trasladara de nuevo hasta Colonia del Sacramento. Llegaron en pocos minutos y una vez en la capital departamental, el grupo empezó a dar vueltas en el centro hasta que consiguieron entrar a una rotisería de donde se alzaron con algunos sobrantes de comida que había en la heladera.
Considerando que la «mesa estaba servida» con líquidos y sólidos, se escondieron en algún lugar de la costa para dar buena cuenta del botín, comiendo y bebiendo a sus anchas.
El domingo durmieron hasta el mediodía y al despertar, retornaron a Juan Lacaze para intentar repetir la diversión del sábado. Al anochecer estaban merodeando por los alrededores de otro club social, sin tener en cuenta que varios agentes de las seccionales 8ª y 16ª también merodeaban pero con la finalidad de aclarar los hurtos de la noche anterior.
Estos los vieron sospechosos y los detuvieron. Después de contar la aventura, el juez de Rosario dispuso la entrega del menor a sus padres mientras se prosiguen las actuaciones con los tres restantes adoradores del buen whisky. *
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