A 50 meses del crimen de Andrés Trigo, sigue el misterio

"Es hora de que el jefe Bernal empiece a depurar sus filas"

 

Walter Trigo, junto a su esposa y cientos de vecinos, encabezó el jueves 17 una nueva marcha de silencio por las calles de esta ciudad, reiterando su reclamo de verdad y justicia.

Como en las instancias anteriores, volvió a apuntar sus baterías contra algunos policías, indicando que «en el crimen de nuestro hijo hubo uniformados que de alguna manera estuvieron implicados y nos parece que con todos los datos recogidos ya es un buen momento para que la Policía de Colonia haga una depuración de sus filas».

Asimismo, dijo que el nuevo equipo que está trabajando en el caso «está trabajando bien, por lo menos con otro ritmo y tratando de anudar varios cabos sueltos».

Walter Trigo tuvo también palabras de reconocimiento para el fiscal de San José, Ariel Cancela, quien tomó el caso en sus manos en sustitución de su colega local Mariela Luzzi, separada de la investigación por orden del fiscal de Corte, Oscar Peri Valdez.

«Sabemos que muchas de las personas que ya habían sido indagadas antes por este caso, pasaron nuevamente por la Jefatura y el Juzgado. Algunos de esos sospechosos detenidos dejaron al descubierto un alto porcentaje de inexactitudes, por lo que creemos que si se profundiza en esos aspectos, va a asomar la verdad sin más vueltas».

De todas maneras, sigue habiendo «mucho ruido y pocas nueces», refiriéndose a resultados favorables de las investigaciones, muchas veces anunciados, pero nunca concretados. «Detrás de la muerte de Andrés hay civiles con mucho poder, otros que fueron usados como intermediarios y gente de uniforme que cada vez que declara queda muy complicada», dijo Trigo. ¿Por qué nunca se volvió al punto inicial, instantes después de conocido el crimen? ¿Por qué nunca se citaron a todos los policías que tuvieron participación en las investigaciones en aquel momento? Esa sería la forma correcta de iniciar de cero un prolijo trabajo de investigación. De todas maneras, comentó Walter Trigo, «a pesar del tiempo transcurrido, seguimos recibiendo información de personas que vieron a nuestro hijo, por última vez, la trágica madrugada del 16 al 17 de agosto de l998″.

«Entendemos bien lo que dice el jefe de Policía y el señor juez, de que es un trabajo lento, pero tan lento que ya lleva 4 años, o 50 meses, o 1.500 días o 36.000 horas, que hemos contabilizado con nuestras lágrimas. Tal vez, eso, ellos no lo entienden». *

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