Almaceneros procesados por el hurto de 100 damajuanas de vino
Personal del Departamento de Automotores realizó un exitoso procedimiento que permitió aclarar un robo de más de 100 damajuanas de vino de la bodega «Molinari» en Canelones. Un matrimonio, que es propietario del negocio donde se estaban comercializando las damajuanas robadas, terminó procesado por el delito de «receptación».
A raíz del hurto realizado en la bodega «Molinari» se tuvo conocimiento que los autores habrían traído a la capital la mercadería hurtada para su comercialización.
Funcionarios del Departamento de Automotores de la Jefatura capitalina, a cargo del comisario Varela, recibieron información confidencial acerca de que en un almacén llamado «La Pollita», instalado en Domingo Arena y Masoller, se estaría comercializando el vino hurtado en Canelones. Los agentes realizaron las indagaciones de rigor, disponiéndose una discreta vigilancia del lugar.
Luego de obtenerse datos fidedignos que confirmaban la denuncia, se solicitó la orden de allanamiento al juez Penal de 16º Turno, procediéndose al ingreso del comercio. Luego de realizada la inspección en el interior del comercio, los pesquisas actuantes incautaron 85 damajuanas de diez litros de vino robadas en la bodega «Molinari».
Asimismo, se incautaron 88 bolsas de cebolla brasileña, lo que derivó en la detención del dueño del comercio, identificado como Mario Fernando Maqueira Quesada, uruguayo, casado, de 34 años, poseedor de varios antecedentes penales, uno de ellos por seis delitos de hurto y un delito de falsificación y adulteración de certificado y un restante por lesiones personales.
También fue detenida su esposa, iniciales GDJR, de 28 años, sin antecedentes penales. La pareja fue conducida ante el juez Penal de la causa, quien ordenó el procesamiento con prisión del hombre por el delito de «receptación», en tanto que su esposa fue procesada por el mismo delito pero sin prisión con obligaciones.
Luego de esta resolución los efectivos procurarán establecer quién o quiénes consumaron el robo en sí, ya que la tipificación dispuesta por el magistrado hace alusión a la comercialización de un producto robado, pero no a la sustracción en sí.
El vino hurtado fue devuelto a sus legítimos propietarios y las cebollas ingresadas de contrabando fueron puestas a disposición del Juzgado de Aduana, cuyo titular ordenó que la mercadería fuera entregada al Iname para su consumo. *
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