Anoche procesaron por homicidio al padre de Bryan

Lo tiró al pozo porque no lo dejaba dormir

El ahora preso dio como explicación que la criatura estaba llorando y no lo dejaba dormir. Tal vez lloraba de hambre, pero su padre reaccionó violentamente y de un golpe lo tiró de su cunita. Lo creyó muerto y entonces lo llevó afuera y lo tiró a la cámara séptica estando aún con vida. La madre del niño recuperó la libertad.

La indignación se extendió ayer por todo el departamento de Florida y en el resto del país. En aquel departamento la gente se agrupó frente a la sede judicial para manifestar toda su repulsa al criminal cuando ingresaba bajo una fuerte custodia policial.

No era para menos. La noticia que enlutó y causó profunda conmoción a la población de Florida corrió como reguero de pólvora y muchas personas llegaron desde largas distancias para repudiar al criminal.

LA REPUBLICA había informado en la edición de la víspera sobre todas las alternativas del espantoso episodio, recogiendo testimonios de jerarcas policiales sobre la existencia de indicios certeros que permitirían aclarar el asesinato del pequeño Bryan Caetano Pérez.

Se confirmó que la sangre encontrada junto a su cuna era del niño, lo que constituía una evidencia clara de que la agresión se había producido dentro del ambiente familiar, pero luego apareció el testimonio de un trabajador de AFE, quien dijo haber visto al hombre caminando solo por el lugar. Seguramente era cuando regresaba de cometer el crimen más horrendo.

La coartada

Conducido a la Jefatura de Policía, Cono Caetano, quien ya poseía un antecedente por hurto y anotaciones en su época de menor de edad, luego de entrar en contradicciones confesó haber matado al niño porque no lo dejaba dormir.

En su defensa dijo que le había dado un golpe para que se callara y así él podría dormir, pero luego lo tomó y lo sacó al exterior diciéndole a su compañera que lo iba a pasear para que se durmiera.

Dijo Caetano que mientras estaba afuera con su hijo en brazos lo notó muy rígido. Ya no lloraba y entonces pensó que estaba muerto. Caminó sin saber qué hacer y al llegar a la tapa de una cámara séptica la levantó y arrojó a su hijo al interior. Tapó la cloaca y volvió a la casa y despertó a su esposa diciéndole que Bryan no estaba y que él creía que alguien se lo había llevado. La mujer, que parece estar al margen del crimen cometido por su marido, solicitó auxilio y llamó a la Policía.

Los agentes buscaron toda la noche sin éxito hasta que a la mañana del jueves un policía resolvió revisar la cámara séptica, encontrando el cuerpito sin vida del niño. El forense dijo que había muerto ahogado y, en consecuencia, el criminal lo había tirado cuando aún estaba con vida.

Cuando el individuo fue llevado a comparecer ante el juez letrado de Florida, se desdijo de todo y reiteró que no tenía nada que ver, lo que determinó al magistrado a pedir a la Policía Técnica la realización de otras pruebas científicas que resultaron determinantes. La sangre del pequeño también había manchado el pantalón del asesino.

Más tarde vendría su confesión y anoche, a las 19 y 30, el juez decretó su procesamiento con prisión por el delito de homicidio. La mujer quedó en libertad sin perjuicio, aguardándose la opinión del fiscal. Por unas horas el tranquilo departamento de Florida estuvo en la atención pública debido al espantoso asesinato de un inocente. *

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