En la mira del asesino
La impotencia de la Policía es tal que el gobernador de Maryland -en uno de cuyos estados se registró la mayor parte de los tiroteos-, Parris Glendening, pidió al francotirador que se rinda ante las autoridades.
«Estamos hablando de una persona que es básicamente un cobarde», dijo Glendening, quien calificó los asesinatos de «horrible serie de crímenes». Mientras siguen las dudas y las autoridades se niegan todavía a hablar de un «asesino serial», las escuelas de la zona del condado de Montgomery y otros aledaños ordenaron a sus alumnos que no salgan a los patios de los edificios durante los recesos, y que permanezcan en el interior de los edificios.
«Usa la carabina para decidir quién vive y quien debe morir», explicó un ex criminólogo del FBI, Clint Van Zandt, intentando comprender las razones que mueven al asesino. «Para él, su arma es como un potente afrodisíaco», agregó. El francotirador conmocionó el lunes al país cuando eligió su octava víctima, un adolescente de 13 años que estaba por entrar a la escuela media Benjamin Tasker en la localidad de Bowie, también en Maryland.
«Esta es una persona que dispara a ancianos, mujeres y niños, ya es momento de que se entregue y detenga esta matanza insana», rogó Glendening, mientras que el jefe de la Policía de Montgomery, Charles Moose, admitió «querer pensar que tengo las palabras necesarias para calmar a la población, pero no las tengo».
A un año de los ataques con ántrax, que también tuvieron a la zona de la capital estadounidense como blanco y por lo cual no hay detenidos, el caso del francotirador parece estar convirtiéndose en un nuevo enigma para la Policía local y los agentes federales que colaboran con ella.
Al azar
Los especialistas en criminales seriales todavía no dejaron trascender si están logrando encontrar pistas que conduzcan al asesino, que -según la policía- podría estar actuando con un cómplice.
Todas sus víctimas recibieron un sólo disparo, por lo cual ya desde las primeras horas del caso la policía habla de un francotirador experto que podría tener entrenamiento militar o paramilitar.
Las víctimas no guardan relación entre sí y parecen escogidas al azar. Todas ellas recibieron el impacto de un proyectil calibre 223, utilizado para cierto tipo de carabinas y rifles.
En seis de los casos el disparo resultó mortal, mientras que las otras dos víctimas, incluido el adolescente herido el lunes, se encuentran hospitalizadas.
«No podemos comprar protección contra esto», se quejó amargamente un padre de la zona que llevaba a su hijo a la escuela. «No importa que tan segura es tu casa ni que tan alta tu verja, siempre hay que salir al supermercado y allí es donde es alcanzada» por el francotirador, agregó.
En efecto, el asesino alcanzó a sus víctimas mientras circulaban por espacios públicos. El miércoles, un hombre de 55 años fue muerto por el francotirador mientras caminaba por el estacionamiento de un supermercado.
El segundo blanco fue un hombre de 39 años que cortaba el pasto cerca de un centro comercial y un taxista de 54 que cargaba gasolina.
Una mujer de 34 años quedó muerta sentada en un banco delante de una oficina postal después de recibir el balazo del francotirador, y poco antes de las 10 de la mañana del jueves, otra mujer, de 25 años, recibió un disparo en la cabeza cuando se disponía a pasar la aspiradora a su automóvil en una estación de gasolina en Kensington.
Un sexto hombre, de 72 años, fue asesinado de un disparo en el noroeste de Washington y el viernes una mujer de 43 años resultó herida mientras se encontraba en un estacionamiento de la localidad de Fredericksburg, en Virginia. (ANSA) *
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