Clavijo estuvo en enero pasado en la misma fiesta que Jorge Batlle
En enero de 2002 Omar Clavijo estuvo en Maldonado, apenas tres meses después de ser procesado por tráfico de drogas. Pero su audacia llegó a más: el narcotraficante fue visto por muchas personas que le conocen muy bien en una fiesta criolla organizada por la institución El Peñasco, de la que también participaba el presidente de la República, Jorge Batlle.
LA REPUBLICA ya había adelantado que al mes de estar detenido Clavijo era visto los fines de semana participando en reuniones diversas en Salto. En enero también lo vieron por lo menos dos taximetristas en Punta del Este.
Este corresponsal consultó al subsecretario del Interior Daniel Borrelli, pero el jerarca dijo que preguntó a las autoridades de la Jefatura de Policía de Salto y éstas negaron que Clavijo saliera de prisión. Lo mismo le dijeron al corresponsal en ese departamento, Diego Fernández. Los antecedentes del traficante en las diversas cárceles en las que estuvo alojado preanunciaban la fuga que, sin embargo, no fue una eventualidad considerada por las autoridades.
En abril de 1996 Omar Clavijo fue procesado en dos oportunidades por actividades vinculadas al tráfico ilegal de estupefacientes. Primero lo procesó y remitió a prisión el magistrado Homero Da Costa y luego lo procesó la jueza Fanny Canessa.
Tras las rejas
Clavijo estuvo alojado en la cárcel departamental de Las Rosas. Pero en octubre de ese año se difundieron dos grabaciones realizadas por el traficante en la cárcel en las que «solicitaba ayuda a sus amigos políticos para que intercedieran ante el Tribunal de Apelaciones».
La Justicia también encontró una carta dirigida al entonces senador Jorge Batlle, y la Policía también interceptó una llamada realizada por Clavijo al celular del entonces senador quincista, sector del que era votante. La escucha telefónica autorizada judicialmente demostraba que el legislador rechazaba cualquier gestión y se limitaba a sugerir que hablara con algún abogado de Maldonado.
Ese mismo mes la Policía interceptó otra comunicación realizada desde la cárcel por teléfono celular en la que Clavijo hacía gestiones ante un director municipal para «conseguir una vivienda para uno de sus custodias».
El tema fue planteado en la propia Junta Departamental y el entonces ministro del Interior, Didier Opertti, resolvió su traslado hacia la cárcel departamental de Rocha donde estuvo hasta 1999.
Otra vez, una intercepción policial reveló que Clavijo no dormía en la cárcel y para peor desde ese lugar había montado un establecimiento agropecuario en el límite de Maldonado y Rocha; estaba proyectando la instalación de un centro nocturno en La Paloma y estaba haciendo gestiones para lograr el traslado de un proxeneta, compinche suyo, hacia el establecimiento carcelario rochense «donde vivirían a cuerpo de rey» (textual).
Ante esa revelación fue el ministro Guillermo Stirling quien ordenó se le trasladara hacia la cárcel de Tacuarembó donde por un tiempo se le perdió la pista hasta que a fines del año 2000 reapareció ya libre, en Maldonado, donde vivió menos de un año hasta su nueva caída en Salto trasladando casi 300 kilos de marihuana. *
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