Agente de la Seccional 8ª salvó su vida gracias al chaleco antibalas

Nació de nuevo

El policía recibió el impacto en el abdomen y el golpe lo tiró hacia atrás, pero sin llegar a herirlo debido a que el chaleco antibalas pudo frenar el proyectil. Cuando el policía intentaba recuperarse, el mismo delincuente le efectuó un segundo disparo, esta vez en la espalda, pero el chaleco cumplió nuevamente con su propósito defensivo.

El titular de la Seccional 8ª señaló que el arma utilizada por el criminal era muy poderosa y si el agente no hubiera estado provisto de su chaleco protector, seguramente no hubiera salido con vida. El hecho empezó a gestarse sobre la hora 20.30 del jueves pasado cuando desde la Mesa Central de Operaciones se comunicó que se había producido una rapiña contra un automovilista en la esquina de las calles Badajoz y Volta, en Sayago.

Un móvil de la mencionada comisaría, ocupado por tres funcionarios, acudió al lugar y tras las primeras averiguaciones se obtuvieron datos aportados por la víctimas. De inmediato, el móvil inició una recorrida por la zona ubicando en las cercanías un vehículo estacionado con dos individuos en el interior y otros dos del lado de afuera, uno de cada lado.

Como las apariencias de los individuos coincidían con los datos obtenidos momentos antes, dos de los funcionarios descendieron para interrogar e identificar a los sospechosos, en tanto el conductor se mantenía expectante. Los individuos no intentaron nada al ver a los policías y simularon acceder a sus requerimientos.

Ataque sorpresa

Cuando los agentes registraban a dos de los sospechosos, los otros dos sacaron armas de fuego y comenzaron a disparar contra los uniformados. Uno de los agentes cayó de espaldas a la calle al ser alcanzado por un impacto en el pecho. Como el chaleco evitó la fatalidad, el agente se dio vuelta para incorporarse, recibiendo por la espalda un nuevo disparo que le hizo impacto en el dorso.

También en esta ocasión el chaleco protector amortiguó el impacto de los proyectiles. Simultáneamente, los otros dos policías ya habían sacado sus armas y se enfrentaron con los delincuentes, produciéndose un nutrido tiroteo. En medio de los estampidos, los cuatro maleantes lograron alejarse tras los árboles hasta que fugaron en distintas direcciones luego de atravesar una finca abandonada. En esos instante llegaba al lugar un policía en motocicleta que concurrió en apoyo, oportunidad en la que recibió un balazo en el tanque de su máquina, debiendo abandonarla ante el peligro de que se prendiera fuego. El funcionario que había recibido los dos impactos de bala en su cuerpo no podía creer que aún estuviera con vida. Se sentía bien, pero igualmente fue trasladado al Hospital Policial donde se le diagnosticó un hematoma en cara posterior del abdomen, producto del golpe de la bala. Del interior de la malla del chaleco, los policías retiraron dos proyectiles de un poderoso revólver Magnum calibre 357, equivalente a un 38 pero con una potencia cinco veces mayor.

En el lugar se hicieron presentes varias unidades policiales y el titular de la Seccional 8ª, comisario Jorge González, comprobando que en su huida los delincuentes habían abandonado una moto con chapa de cartón, marca Yamaha de 125 cilindradas, color celeste. Tras las comprobaciones realizadas, pudo saberse que dicha matrícula correspondía a otra moto y que la máquina abandonada por los malhechores estaba requerida por hurto en Canelones. *

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