A palazos sorprendieron a un matrimonio; hay tres detenidos

Otro sangriento copamiento en la zona rural de Minas

MANUEL TEJERA, MINAS

 

El paraje «La Plata», a 11 kilómetros de la ciudad de Minas, está enclavado en una área ubicada en las cercanías de la fábrica de Ancap. Toda la zona es prácticamente de canteras y algunos pequeños tambos, ubicados cerca de los campos de la empresa Salus.

Los infortunados vecinos de esta ciudad que fueron víctimas del violento y sangriento copamiento son Luis «Coco» Baccarezza Hernández de 69 años y su señora María Isabel «Maruja» Correa Martínez de 67 años. El hombre, tras los hechos, debió ser internado con un cuadro de «politraumatizado, traumatismo encéfalo craneano sin pérdida de conocimiento, heridas corto contusas en cuero cabelludo, hematoma en región occipital, herida en la nariz, herida en codo izquierdo y erosiones en mano izquierda».

Fuentes policiales aseguraron a LA REPUBLICA que a raíz de este procedimiento, «se podrían aclarar ocho o nueve hechos más acontecidos en Lavalleja tiempo atrás», y que «alguno de los tres detenidos tendría múltiples antecedentes», aseguraron las fuentes.

Por dicho episodio que conmocionó nuevamente por su violencia a la sociedad local, LA REPUBLICA llegó hasta la zona para recabar el testimonio de los vecinos. Estos relataron que «el hecho aconteció cerca de las dos de la mañana» de ayer. Aseguraron que «la Policía estuvo muy bien; los agentes metieron pata como locos y metieron rueda toda la noche, rodearon toda la zona y montaron un dispositivo impresionante. A las siete de la mañana ya tenían a los tres malandras detenidos», dijeron los habitantes del paraje.

Los vecinos dijeron que el trío «habría estado hasta en la cocina de la casa comiendo queso y otras cosas y que habían apartado verduras, huevos y otras cosas en unas bolsas. Los agarraron a palazos y garrotazos por la cabeza adentro del cuarto. El Coco y Maruja estaban dormidos cuando entraron, ellos se acuestan siempre muy temprano».

Armarse y defenderse

El infortunado vecino de Lavalleja accedió a relatar a LA REPUBLICA los dramáticos momentos que le tocaron vivir junto a su compañera de más de 40 años, y madre de sus dos hijos. Fue sobre las 17 horas en la habitación 109 del Sanatorio Médico de Minas (Camdel).

Con la voz entrecortada dijo que «lo que vivimos nosotros es lo que vive ahora mucha gente. El tema llegó a la campaña también, ya no se puede estar tranquilo en ningún lugar». Más adelante detalló que «estábamos durmiendo tranquilamente y entraron tres bandidos, nos sorprendieron dormidos en la cama y nos apretaron ahí mismo. Empezaron a golpearnos con un palo y en un descuido del bandido que me tenía a mí apretado pude sacar un revólver que tenía en la mesa de luz y le disparé un tiro. Pero como ya estaba medio desmayado por lo palazos no pude seguir tirando, no me daban seguramente las fuerzas para jalar el gatillo».

Posteriormente añadió que «no supe más que se me hizo el revólver, si se me cayó o me lo sacaron. A mi señora la arrastraron para afuera, para el patio, y ahí tenían unas cuantas piolas y la iban a empezar a manear ahí. Cuando sintieron el disparo adentro, los tipos dicen vámonos, vámonos, y se fueron los tres». Baccarezza supone que en ese momento «abandonaron a mi señora y entonces ella corrió dos cuadras a pedir ayuda a unos vecinos. Yo traté de recuperarme un poco y salí a buscarla a ella, y no la encontraba por ningún lado. Pensé que la habían matado. Volví a mi casa y llamé a la Policía y al hijo».

«Nos salvamos»

El «valiente y corajudo» vecino de Lavalleja no dudó al reconocer que «la Policía llegó enseguida. Hicieron un gran despliegue y en pocas horas tenían a los tres bandidos detenidos. A mí me trasladaron al Sanatorio Médico (Camdel) con la cabeza toda rota y ensangrentada. Me dieron palo por todos lados, pero por suerte de ésta nos salvamos».

El entrevistado señaló a este corresponsal que «nunca nos había pasado nada por el estilo. Nuestro barrio, el Paraje La Plata, fue toda la vida un barrio de gente muy tranquila. Yo nací en este barrio y he envejecido allí, el vecindario es muy unido y todos nos damos una mano, pero todo esto comienza a entrar desde afuera. Se está repitiendo más de la cuenta, yo le diría a la gente que traten de prepararse para defenderse, no queda otra cosa que hacer».

«Si usted no se defiende, a usted no lo va a defender nadie. Porque en un momento de estos no va a tener un guardia civil parado en cada hogar. Así que hay que tratar de prepararse, de tener mejores puertas, trancas, rejas y tener buenas armas. Y si fuera posible quizás alguna alarma también, inventada de repente de alguna forma, aunque fuera casera. Pero principalmente hay que estar bien armado. Si entran los bandidos y le roban las armas y lo atacan, mala suerte.

Pero que hay que estar armado, hay que estar armado hasta los dientes. Y de eso no nos podemos apartar, hoy en día hay que estar cuidándose de todo, de que no lo sorprendan al llegar».

Defiéndanse

Como se recordará, en la edición del lunes, LA REPUBLICA daba cuenta de otro copamiento ocurrido el pasado 24 de agosto en la zona rural de Minas.

Había ocurrido en la casa del anciano de 77 años, Xenón Pablo Ferreira Del Puerto, ubicada en Puntas de Laureles, quien fue víctima de torturas, apremios físicos y brutales agresiones; hasta le seccionaron las dos orejas para que «cantara dónde tenía la plata».

El septuagenario en entrevista con LA REPUBLICA había narrado su peripecia y sugirió que «si sienten ruido o cualquier cosa  que ahora yo también lo voy hacer  con armas y linterna que se defiendan, pase lo que pase». *

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