A los policías de la Seccional 21ª los mataron con su propias armas

Fueron a rapiñar

Dos de ellos, Acosta Denis y Javier Menéndez, encontraron la muerte tras recibir disparos efectuados con el arma del primero. El dueño de casa, Javier Rocha, se la habría arrebatado en medio de la lucha y disparado a Acosta en la planta alta, pero lo niega y acusa a «Petete» que está herido en el Hospital Maciel. Menéndez recibió el disparo fatal cuando subía por las escaleras al oír los estampidos.

En la casa de la balacera funciona un centro espiritista dirigido por una de las compañeras de Javier Rocha. Durante el enfrentamiento estaban las tres mujeres que convivían con el dueño de casa, junto a sus hijos. El «Petete» estaba en el exterior de la finca oficiando de «campana», pero fue sorprendido por los policías ilegales, quienes así pudieron entrar. Rocha era, además, concejal por el Partido Colorado en el Centro Comunal 14; había sido electo en el último período.

Anoche, la jueza Penal de 6º Turno, Fanny Canessa, decretó el procesamiento con prisión de los tres policías detenidos en el lugar del tiroteo por el delito de «rapiña en el grado de tentativa». Por su parte, Javier Rocha, resultó procesado por «negociación de estupefacientes», mientras que el «Petete» se mantiene en recuperación esperando su turno para declarar.

El plan

Los hechos se iniciaron el domingo a las 15.00 horas, cuando Antony Acosta Denis estaba en su casa junto con Javier Menéndez, su cuñado, y los otros dos policías, tras compartir una corvina.

En la sobremesa, uno de ellos informó que conocía a un «pinta» que sabía el lugar donde se distribuía droga y que siempre había plata, planeando entre todos ir a la casa para rapiñar el dinero. Más tarde, uno de los presentes salió y regresó con el «informante», un individuo con siete antecedentes penales, prófugo, pero identificado, quien aportó los detalles sobre el lugar en el que se distribuía droga.

A las 23.00 horas los cinco policías fueron al «templo» de la calle Ameghino y Yapeyú. Dos de ellos, precisamente quienes resultaron muertos, se habían colocado sus chalecos antibalas, una precaución que no resultó efectiva porque la bala que le dispararon a Acosta ingresó por la axila, mientras que Menéndez recibió el impacto bajo el cuello, donde no tenía protección.

Copan el templo

Los policías sorprendieron al «Petete», quien, cumpliendo órdenes de Rocha, estaba vigilando en la calle frente a la puerta. Una vez dominado el «campana», los policías convertidos en asaltantes ingresaron al lugar, quedando tres de ellos en la planta baja, donde estaban las tres mujeres del cabecilla, con sus siete hijos.

Acosta subió a la planta alta donde intentó reducir a Rocha, oportunidad en que se produjo un forcejeo hasta que el dueño de casa le quitó el revólver al policía y con esa arma lo mató. Acosta cayó hacia atrás rodando por la escalera, y su compañero, Menéndez, corrió arriba disparando con su arma para reducir a Rocha.

Todo fue cuestión de segundos. Desde lo alto de la escalera, Javier Rocha volvió a disparar con el revólver Smith & Wesson de Acosta y la bala ingresó en el cuello de Menéndez, atravesándole el pecho en forma descendente.

Gravemente heridos, pero aún con vida, los dos agentes trataron de alejarse y cayeron en la calle, justo cuando llegaban los efectivos de la Seccional 19ª que estaban cerca y fueron alertados por los disparos. En la planta alta, quedaba Rocha herido por uno de los disparos que efectuó Menéndez. Entretanto, el «Petete» se liberó e intentó resistir, siendo gravemente herido.

Acosta murió en el lugar donde cayó. Tenía una herida grave en el tórax por disparo de arma de fuego con lesión de arteria venopulmonar y compromiso en estómago y esófago. Su compañero en el delito, Menéndez, que tenía 32 años, fue trasladado a un hospital, pero ingresó sin vida. Por su parte, el dueño de casa fue llevado al Centro Coordinado del Cerro, donde lo asistieron de un balazo en una pierna.

Cuando lo estaban curando llegó una ambulancia particular conducida por uno de los amigos del herido con la intención de trasladarlo a un hospital. Los policías pensaron que era un intento de rescate y el conductor fue detenido. Luego lo liberaron al establecerse que solamente procuraba colaborar.

Una vez conocido el trágico desenlace, numerosas autoridades policiales se dieron cita en el lugar, mientras que los funcionarios de la Seccional 19ª detenían preventivamente, hasta que se aclarara todo, a los otros tres policías que habían resultado ilesos. También fueron detenidas las tres mujeres de Rocha, mientras que este individuo quedaba custodiado en el Maciel, junto al «Petete», cuyo estado era más delicado.

En un comienzo, todo fue una confusión general, lo que llevó a decir al jefe de Policía que se trataba de un «procedimiento irregular». En esos momentos era la única realidad, pues no se sabían los motivos verdaderos de la presencia de los policías en el templo espiritista.

En forma simultánea, una revisación de la casa anexa al templo permitió ubicar una importante cantidad de cocaína en bolsitas, elemento que resultó clave para determinar las actividades clandestinas que allí se desarrollaban bajo la cobertura de un templo umbandista.

La jueza Canessa asumió el procedimiento judicial acompañada por la fiscal y el mismo lunes se iniciaron los interrogatorios a los tres policías detenidos y a las tres mujeres. Ayer se reanudaron las instancias judiciales, oportunidad en que declaró el concejal Javier Rocha y nuevamente los policías. El primero de ellos intentó esgrimir «legítima defensa», diciendo que no sabía que eran policías los que habían entrado violentamente a su casa. Esta postura le sirvió, por ahora, para no ser procesado por el delito de homicidio, lo que será definido en instancias futuras y a la luz de los informes de la Policía Técnica. No obstante, la jueza decretó su procesamiento por comercialización de drogas y el de los policías por tentativa de rapiña.

Pero el caso no está cerrado y la jueza aguarda que se reponga el «Petete» para tomarle declaración y establecer con precisión las circunstancias del tiroteo y muerte de los funcionarios devenidos en delincuentes. *

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