Dos policías abatidos durante un procedimiento irregular
Los hechos se precipitaron sobre las 22.30 del domingo pasado, tal como en exclusiva revelara LA REPUBLICA en la pasada edición. A esa hora, los agentes Antony Acosta Denis, de 26 años y Hugo Javier Menéndez, de 32, estaban en la casa de este último, acompañados por otros dos agentes todos integrantes del cuerpo uniformado de la comisaría de Colón.
Según las fuentes policiales consultadas, comenzaron a intercambiar información sobre personas que distribuían drogas, resolviendo entre los cuatro hacer el procedimiento fuera de los carriles que marca la ley. Estando todos en su día franco y con ropas de civiles salieron con sus armas de reglamento en dirección a una finca ubicada en la calle Ameghino 4730 casi esquina Yapeyú, en La Teja. Los agentes tenían datos de que en ese lugar existía un importante centro de distribución de drogas y seguramente habría una fuerte suma de dinero producto de la venta de drogas.
Partieron en un auto particular de uno de ellos y apenas en 15 minutos estuvieron frente al objetivo. En la Jefatura de Policía existen normas operacionales y de coordinación para realizar un procedimiento fuera de la jurisdicción. En ocasiones, funcionarios de una comisaría obtienen datos de que en otro punto de la ciudad, bajo jurisdicción de otra dependencia, podría estar el escondrijo de una banda. Como las primeras indagaciones surgen en la otra comisaría, los agentes tienen derecho a realizar el procedimiento, pero obviamente ajustado a reglamento.
Los agentes organizados en este «comando especial» estaban violando todas las disposiciones vigentes, ya que no sólo carecían de orden de allanamiento, sino que pretendían entrar a la casa cerca de la medianoche. Los ocupantes de la vivienda, que como se comprobó se dedicaban a distribuir drogas, sabían con seguridad que a esa hora no podía llegar la Policía para allanar la casa.
¡Abran, es la Policía!
Los cuatro agentes de Colón se apostaron frente a la casa y uno de ellos golpeó la puerta cuando eran las 23 horas. En el interior, seis personas se miraron alertas. Uno de ellos se aproximó a la puerta y miró por una pequeña abertura. Vio a los cuatro hombres, pero ninguno estaba uniformado. Tampoco vio patrulleros en las cercanías y alertó a sus amigos de que algo raro estaba pasando.
Todos los que estaban dentro de la casa sacaron sus armas. El hombre junto a la puerta, que no era otro que «El Petete», conocido delincuente con antecedentes, preguntó qué deseaban y los que estaban en el exterior le respondieron con fuerza: «Â¡Abran, es la Policía!». A esas alturas las cartas estaban echadas. Apenas «El Petete» les franqueó el paso a los visitantes, quienes estaban con las armas en la mano, sus cinco compinches abrieron fuego a corta distancia. Los policías «irregulares» también dispararon, pero dos de ellos cayeron al ser alcanzados por varios balazos. La acción ilegal les costaría la vida. En tanto, sus dos compañeros buscaban posiciones para enfrentar la tremenda balacera.
Hubo un intenso intercambio de disparos, lo que motivó que algún vecino alertara a la Seccional 19ª de lo que sucedía. El subcomisario de turno ignoraba que existiera algún procedimiento y encabezó dos móviles con seis policías, al tiempo que solicitaba servicios médicos.
La rapidez de la operativa montada por la Seccional 19ª permitió llegar a tiempo para interrumpir el tiroteo. Dos hombres que estaban en la calle se identificaron como policías para que los uniformados de la 19ª no les dispararan. Sin saber aún que se trataba de un procedimiento «trucho», el subcomisario de La Teja se unió a los agentes de civil para someter y capturar a los que aún estaban en la casa.
Cae jefe «narco»
El jefe de la banda de narcotraficantes, identificado como Héctor Javier Rocha, un individuo de 39 años, que registra varios antecedentes penales y está sindicado como narcotraficante, resultó herido en el enfrentamiento. Fuentes de Narcóticos señalaron que a Rocha ya lo tenían identificado y que incluso le hicieron tres allanamientos, pero nunca encontraron evidencias. Según trascendió, el cabecilla de la banda disponía de un servicio de seguridad e inteligencia para burlar las actuaciones policiales. Cuando llegaba a la casa se iba en pocos minutos. Pero antes de llegar llamaba con su celular a gente de su confianza que estaba de guardia en las inmediaciones y éstos le avisaban si el terreno estaba despejado o si «había moros en la costa».
Narcóticos sabe que en dos oportunidades el sistema evitó que el jefe de la banda pudiera ser detenido. Asimismo, siempre estaban con la menor cantidad de drogas posible en su poder y antes de llegar a la guarida la pasaban a otro coche para evitar las redadas policiales. El domingo de noche, todo su sistema de vigilancia no le sirvió de nada ya que los policías irregulares llegaron sin ser detectados.
Rocha resultó herido de un balazo en una pierna y fue derivado al Hospital Maciel, en tanto que «El Petete», que estaba junto a la puerta, fue herido de gravedad. Una vez culminado el procedimiento, el subcomisario a cargo de la Seccional 19ª ordenó el arresto de los dos policías que no resultaron heridos, pues, a su juicio, tenían mucho para explicar.
Instantes después, la escena del enfrentamiento se convirtió en un «hervidero» de policías. Llegaron expertos de la Policía Técnica para el relevamiento de huellas, jerarcas de la Jefatura, de la Dirección de Seguridad y de Investigaciones, así como a la Justicia. Policías y narcos declaran hoy ante el juez. *
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