División Homicidios aclaró el crimen de Zajares
Era uno de los crímenes que se mantenían sin esclarecer en el marco de una racha criminal que viene sacudiendo a Montevideo. Dadas las características del hecho su resolución se presentaba como complicada, en virtud de la escasez de elementos con los que contaban los investigadores.
A pesar de esta situación, un equipo de la citada repartición de la Dirección de Investigaciones logró avanzar en las pesquisas a través de indagaciones en el círculo íntimo de la víctima, como así también de vecinos y allegados.
Zajares tenía 74 años y se domiciliaba en el apartamento 901 del edificio ubicado en Maldonado 887.
Fue el lunes 1º de julio que sus amigos más cercanos, preocupados por la falta de respuesta a sus llamados, decidieron denunciar lo que sucedía en la Seccional 2ª.
De esta manera se procedió entonces con un juego de llaves que tenía una amiga a ingresar en la vivienda.
De manera inmediata, al franquearse el paso, policías y conocidos del actor se toparon con la dramática escena de verlo caído sin vida sobre el pasillo que separa el comedor de la habitación en la que dormía Zajares. Su cuerpo presentaba varios golpes y al lado suyo había un pesado florero con base de mármol manchado con sangre. La casa estaba desordenada; el móvil parecía ser el hurto.
Identifican al autor
Las indagaciones realizadas de manera primaria, como así también distintos indicios recogidos en la escena del hecho, derivaron en que tras 20 días de actuaciones los pesquisas identificaran a un sospechoso. Su nombre aparecía también en las agendas del actor, lo cual demostraba el vínculo entre ambos.
Se recabaron nuevos testimonios que confirmaron haber visto al imputado en la casa de Zajares. Se procedió entonces en la víspera a darle captura en su reducto del barrio Casabó, siendo conducido luego a Jefatura para ser indagado.
En un primer momento el hombre, de 49 años e iniciales JLO, con un antecedente por estafa, se mantuvo firme en la negativa, pero a medida que se le rebatían sus coartadas fue admitiendo su responsabilidad.
Al punto de narrar con lujo de detalles cómo fue que descargó con furia el florero sobre el cráneo de su amigo.
En este sentido indicó que tenía una amistad con quien sería su víctima, la cual le permitió llegar a su casa el sábado 29 de junio como tantas otras veces.
Esta vez había tomado «unas copas de más» y su intención era que Zajares le prestara dinero. Pero el septuagenario se negó y desató la furia de JLO.
Después de matarlo revolvió la casa en busca de efectivo, aunque sin éxito. Ayer declaró ante la jueza penal de 17º Turno, que tras escucharlo lo procesó con prisión como «presunto autor responsable de un delito de homicidio». *
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