La Aduana soy yo
De esta manera, Lissidini genera en pocas semanas un nuevo frente de polémica, en este caso no hacia afuera como cuando dijo que los partidos financiaban sus campañas con dineros provenientes del contrabando, sino hacia la interna de la institución. De acuerdo con una resolución en poder de LA REPUBLICA, desde el 11 de julio pasado toda actividad relacionada con la operativa aduanera será efectuada por él y por su también polémico equipo de asesores.
La medida generó desconcierto y preocupación hacia la interna, en el entendido de que, de alguna manera, los integrantes de las reparticiones que trabajan en los distintos ámbitos deberán confiar toda su información al equipo asesor y no podrán iniciar ninguna actuación sin el consentimiento del propio director, lo cual supone una sobrecarga para el alto funcionario y un desestímulo para sus subordinados.
Entre las unidades ejecutoras que vieron suspendida su actividad se encuentran, por ejemplo, la Dirección de Vigilancia y Operaciones, el Grupo de Represión de Ilícitos Aduaneros y la Dirección de Inteligencia y Narcotráfico. Lissidini trabaja con un grupo no cuantificado claramente de asesores, algunos de ellos con antecedentes penales, los cuales estarán a cargo de manera exclusiva hasta el 11 de octubre de todas estas potestades
No queda claro lo que pasa con las receptorías ubicadas en distintos puntos del país, aunque las fuentes estimaron que están por fuera de esta resolución, ya que la iniciativa aparentemente estaría relacionada en primer lugar con las zonas francas. Pero las fuentes recordaron que en varios departamentos existen estos espacios que están bajo la órbita de las receptorías, más allá de que las distintas unidades aduaneras con asiento en la capital también ejercen jurisdicción sobre ellas.
Y en este sentido agregaron que a través de las zonas francas se han realizado las principales maniobras de contrabando constatadas hasta el momento en Uruguay, las cuales han sido descubiertas en los últimos dos años, ya sea por parte de Aduanas o de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia del Ministerio del Interior.
La orden
Con fecha 9 de julio Lissidini firmó la Orden del Día Nº 084/2002 que tiene como visto «las actuaciones realizadas hasta el presente». En este sentido, el director establece en el considerando que «es competencia exclusiva de la Dirección Nacional de Aduanas ejercer con los medios de vigilancia, prevención y represión a su cargo la fiscalización de la entrada, salida, tránsito y almacenamiento de mercaderías en su territorio, a fin de evitar ilícitos aduaneros».
Atento a esto y en base al artículo 1º del Código Aduanero Uruguayo, a las facultades conferidas durante la dictadura mediante el decreto 758/75 y a lo dispuesto por el decreto 459/97, la Dirección Nacional de Aduanas resuelve concentrar las tareas en el entorno de Lissidini. Dispuso entonces que «con carácter transitorio a partir del 11 de julio de 2002, y por un período de 90 días, las facultades enunciadas en el considerando de la presente serán ejercidas directamente por la dirección nacional sin intervención de ninguna otra repartición de esta unidad ejecutora».
A esta decisión le suma otro punto consistente en que «la Dirección Nacional de Aduanas podrá realizar los controles que le correspondan independientemente del sistema electrónico de ingresos».
Posteriormente solicita que estos cambios sean comunicados a la Dirección General de Comercio, al Area de Zonas Francas y a la Asociación de Despachantes de Aduanas del Uruguay, como así también que por intermedio de las direcciones generales y diversas dependencias se haga saber la resolución a los funcionarios aduaneros.
En práctica
Las transformaciones se encuentran en vigencia de acuerdo con la información manejada por LA REPUBLICA desde el pasado 11 de julio, fecha en la que las diversas dependencias se encuentran supeditadas de manera absoluta al director.
Los fundamentos para limitar el accionar de las reparticiones operativas de Aduanas no trascendieron hasta el momento, aunque de acuerdo con las fuentes consultadas podría ser la antesala a una reestructura operativa, que Lissidini en varias oportunidades manifestó que el organismo necesita. Sin embargo, la medida generó malestar porque, de alguna manera, se da a entender que los equipos que venían trabajando de manera independiente, o son inoperantes o están bajo sospecha.
Esto tiene su base en que la orden 084/2002 deja bien en claro que las potestades serán ejercidas por la dirección nacional «sin intervención de ninguna otra repartición».
Esto implica, dijeron las fuentes, que en algunos casos dado el funcionamiento propio de la Aduana y del surgimiento de información confidencial para realizar operativos relámpago, muchos procedimientos no podrían hacerse en virtud de la nueva forma de trabajar en los hechos más burocrática todavía.
A esto se suma que la información que surja de las inactivas dependencias será usufructuada principalmente por el equipo asesor nombrado por Lissidini a poco de asumir el cargo, con suculentos sueldos. *
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